viernes, 13 de febrero de 2026

SOBRE LA REFORMA LABORAL EN LA ARGENTINA

 



 

Rubén Rojas Breu

 

ANÁLISIS POLÍTICO DE LA REFORMA LABORAL

La informalidad desplaza a la formalidad.

Porqués ya sabidos y porqués subyacentes que llevan a conclusiones revulsivas

 

La mal nacida

La reforma laboral que ya cuenta con media sanción del Senado de la Nación es un engendro según esta acepción de la RAE: “plan, designio u obra intelectual mal concebidos”.

Es una reforma mal nacida por donde se la mire.

Como tantos actos de este gobierno, y de sus antecesores, va en dirección contraria a lo que se da en el mundo.

En los países europeos, entre ellos España, se avanza en propuestas de reducción de la jornada laboral, inclusive en la instauración de la semana de cuatro días laborables.

Quede claro que cabe, al menos cada tanto y quizá con creciente frecuencia, reformar la legislación laboral.

Lo que no cabe es que en lugar de mejorar la situación de los trabajadores, de fomentar el empleo formal y digno, de generar las condiciones para un incremento significativo de las fuentes de trabajo y de reconocer nuevos derechos, se geste una reforma que atrasa y genera más atraso, que legalice la desigualdad y la esclavización, que retrotraiga a épocas pretéritas, que deshumanice.  

En la pronunciada decadencia argentina letalmente iniciada con la última dictadura cívico militar y continuada desde entonces ininterrumpidamente con el advenimiento desde 1983 de los gobiernos civiles, esta reforma laboral es una barbaridad más, una barbaridad de las tantas a las que nos somete un régimen social, político y económico injusto en todos los órdenes que hacen a la vida en sociedad, a la vida humana como tal.

Es una reforma atentatoria contra derechos constitucionales, así como contraria a los establecidos por la OIT y los tratados internacionales.

Destruye o lesiona definitivamente los salarios, las condiciones laborales, los beneficios consagrados, la agremiación y tanto más.

Más aún, destila crueldad como lo que contiene en referencia a cómo se arrojará al desamparo a las enfermas y los enfermos, a accidentadas y accidentados, a quienes terminen padeciendo discapacidad.

Acaba con las conquistas que los trabajadores lograron gracias a denodadas luchas desde el siglo XIX, acaba con leyes impulsadas por el anarquismo y el socialismo, acaba con políticas instauradas por los gobiernos de Yrigoyen como la jornada de ocho horas, la cual, aclaremos, fue lanzada como proclama por Marx quien la consideró como una necesidad histórica y una victoria fundamental de la lucha de clases contra la explotación capitalista.

Promovida bajo el lema "8 horas para trabajar, 8 para dormir y 8 para la casa", Marx impulsó esta demanda a través de la Asociación Internacional de los Trabajadores en 1866, describiendo la limitación legal del tiempo de trabajo como el primer paso para la emancipación del proletariado. 

Sobre todo, la reforma laboral acaba con la enorme realización del peronismo fundacional, conducido por Perón, el cual promovió y llevó a cabo la más integral o completa legislación laboral, auténticamente moderna, que conozca el planeta entero.

Una legislación laboral de avanzada que conjuntamente con otras políticas que implementó aquel gobierno en todas las áreas puso a la Argentina en la senda definitiva del bienestar colectivo, del desarrollo y de país de referencia para el planeta.

Fue ese peronismo al cual John William Cooke definió como “el hecho maldito del país burgués”, el país burgués que conspiró para acabar con tantas conquistas y derechos, pese a que, objetivamente, tal peronismo original propiciaba el desarrollo.

Ver a quienes, en franca exhibición de impostura, se autodenominan “peronistas” (sean kirchneristas, kicillofistas, cegetistas o de la variante que se invoque) y a marxistas avalar la reforma u oponerse a ella con argumentos de una flojedad patética, sin movilizar, sin conducir, sin organizar, sin concientizar es de una inconmensurable infamia.

Estos últimos, mientras declaman ante micrófonos y cámaras, tras bambalinas transan y devienen finalmente cómplices sea por inacción, sea por colaboracionismo, sea por ineficacia.

Las dirigencias políticas y sindicales, como lo vengo sosteniendo desde el inicio del gobierno despótico de la fratria Milei y la horda que los encaramó, dejaron al Pueblo luchando en soledad, dejó a la Patria inerme, mientras desde sus mansiones, sus pisos, oficinas, despachos y balcones miran pasiva y egolátricamente la devastación.

Tales dirigencias se escudan en los medios cada vez más frívolos y complacientes con lo que hay y en las empresas encuestadoras, instrumentos de la manipulación.

Dirigencias políticas y sindicales, medios y empresas encuestadoras malversan con el único fin de su propio beneficio, distorsionan, muestran craso desconocimiento y garrafal falta de vocación por la Política tal como ésta debe ser ejercida.

Me eximo acá de analizar en detalle la reforma laboral de lo cual ya se ocupan con creces los especialistas, en particular los abogados laboralistas.

 

Éste es un análisis político y sociológico

 

Seguidamente expongo los porqués que han hecho posible que esta esclavizante y retrógrada reforma laboral sea dada a luz.

 

Porqués ya sabidos

1.   El rol decisivo y crecientemente determinante de las grandes corporaciones globales y locales, los factores de poder, la sempiterna y vetusta oligarquía local y las presiones imperialistas con los EEUU de Washington a la cabeza y sus digitados organismos internacionales, como el FMI, sin duda es una condición obvia y que vale, una vez más, mencionar.

 

2.   A eso se suma lo ya dicho acerca, según sea el caso, de la mediocridad, de la inacción, de la ineficacia, de la complacencia o de la complicidad de todas las dirigencias políticas, gremiales y sociales, sean del palo que sean, aliadas venales del gobierno totalitario ultraderechista y brutal o supuestamente opositoras aunque, como ya fuera dicho ut supra, entregadas o rendidas, refugiadas o sostenidas en las prédicas mediáticas, en las encuestas y confiadas en males endémicos y obsoletos como el “institucionalismo” y el electoralismo.

Aclaro, “institucionalismo” no es institucionalidad, marco institucional o sostén en las instituciones.

“Institucionalismo” es la perversión consistente en usar la cáscara de las llamadas instituciones vaciadas de toda significación, ajenas a la auténtica democracia..

 

Porqués subyacentes

Se trata de porqués que nadie tiene en cuenta, tal es el nivel paupérrimo de los análisis de expertos, analistas políticos, periodistas y, por supuesto, dirigentes, sus asesores y encuestadores.

Desde la dictadura y con fuerte impulso durante el menemismo, se fue destruyendo la Política misma y, por ende, las organizaciones políticas, la cultura política, la conducción política,

También, sumamente grave, con la defección del gobierno radical en la Pascua de 1987 ante militares carapintadas, defección en la cual tal gobierno fue acompañado por las dirigencias de entonces, se empezó a asestar golpes contra la organización política por excelencia, la organización política de más alta complejidad y la que da a la democracia su nombre; el Pueblo, que ya había sido objeto de aniquilación por la dictadura.

Sobreviene el impulso a la masa, a la opinión pública que actualmente está constituida por tal masa junto con los medios, las redes virtuales y las encuestas.

Peor aún, se da aire a lo más pernicioso, el monstruo que sale de las entrañas de la masa; la horda.

En paralelo con tal parición se desarrolla a niveles inauditos lo lumpen.

Pierden las organizaciones en general, pierde protagonismo la organización como tal, la organización legal y legítima, para dar lugar a procesos de desorganización política y social que generarán nuevos tipos de organizaciones francamente asociales; entre ellas, mafia y narcos.

La justificadísima rebelión popular de 2001 que derivó en las ejemplares asambleas populares fue un intento prerrevolucionario de reestablecer el protagonismo del Pueblo.

Tal proceso fue abortado por el régimen político institucional el cual se valió del kirchnerismo para perpetuarse, para restablecer el orden conservador al servicio de las grandes corporaciones, de los factores de poder y, desde luego, con la fachada de las dirigencias políticas, sociales y gremiales anacrónicas y añosas.

Esa derrota del Pueblo, definitivamente consumada en mayo de 2003 y de la cual además del kirchnerismo y sus apoyos también fueron responsables todo el progresismo y la izquierda, alimentó todavía más a las organizaciones asociales.

Creció más la pobreza, el atraso se fue tornando constitutivo, la Argentina se quedaba sin Proyecto de emancipación y de realización, se quedaba sin la posibilidad de consumar su destino de potencia al servicio de la paz y de la confraternización entre naciones y pueblos.

En ese marco, el trabajo y la cultura del trabajo se debilitaron enormemente,

Creció la informalidad y el “sálvese quien pueda” junto con un asistencialismo causante de más deterioro.

La informalidad ganó la delantera al llamado trabajo en blanco.

Gran parte de la población quedó fuera de lo que se da en llamar “mercado de trabajo”.

Aumentaron las ocupaciones temporarias, las ocupaciones unipersonales enmascaradas como “microemprendimientos”, los seudo empleos del tipo de los envíos a domicilio, remiserías y cuentapropistas de toda índole, servicios de todo tipo en hogares, las modalidades virtuales, aplicaciones y plataformas, aislándose así quienes trabajan.

Aisladas y aislados trabajadoras y trabajadores no sólo se debilitan las condiciones para la tan meneada conciencia de clase, sino que quedan sujetas y sujetos a los manejos extorsivos de quienes “dan trabajo”.

En simultáneo como he señalado crecieron las mafias y los narcos, con sus modalidades criminales y extorsivas, como una suerte de sociedad ilegal paralela.

Quienes viven de actividades legales informales y quienes viven de las ilegales, no gozaron ni gozan de la legislación laboral que beneficia y organiza a los trabajadores formales o “en blanco”.

A tal punto es así que contribuyeron al avance de la derecha y de la ultraderecha en la convicción de que tendrían derechos y hasta salarios en dólares que se les negaban o impedían.

La horda tuvo así el camino llano para catapultar a la fratria Milei y sus esbirros.

Dirigencias políticas, sociales y gremiales como así también medios y empresas encuestadoras crearon el clima propicio para que el huevo de la serpiente empollara y se rompiera para dar a luz al engendro.


De tal manera la informalidad fue incrementándose en dos categorías:


La legal, la de los trabajos fuera de los derechos, desde cuentapropistas hasta repartidores en un amplio espectro de gran volumen ya descrito

La ilegal, la que se da bajo el imperio de mafias y narcos así como del bandidaje en general.

 

Toda esa informalidad, legal e ilegal, desplazó a la formalidad, no solamente en el trabajo sino también en la cabeza de argentinas y argentinos enviados al “sálvese quien pueda”.

Quienes fueron arrojadas y arrojados a tamaña situación poco pueden saber o valorar de derechos de trabajadoras y trabajadores.

Se les naturalizó la explotación más despiadada, el subsistir, las privaciones, la exclusión, el sometimiento.



Entonces, una conclusión revulsiva, que seguramente sorprende a la vez que golpea:


La reforma laboral, en vez de contribuir a la formalización y al aumento del empleo digno y registrado, legitima la informalidad desplazando a la formalidad,

Ahora, la informalidad, con formato institucional, desplaza a la formalidad.


Más grave es la cosa todavía:

no solamente gana la informalidad, sino que, habida cuenta de lo antes desarrollado, la ilegal que habita en su seno.

Así, la reforma laboral.tiene mucho de inspiración en el funcionamiento “laboral” de las organizaciones mafiosas y narcos.

¿O no?


A diferencia de gobernantes y dirigentes, cada vez más encapsulados y divorciados del Pueblo, quienes conocemos las calles, quienes pateamos los barrios y quienes nos comprometemos políticamente de verdad, sabemos hasta qué punto lo referido es la triste verdad, tan penosa como cotidiana.

La incapacidad política de las dirigencias de la oposición las torna ineptas e incompetentes para advertir la gravedad, alcances e implicancias que este análisis destaca.

En consecuencia, tal incapacidad también la limita sobremanera para mejorar sus argumentos, y peor aún, las hace inútiles para generar la conducción, la estrategia y la organización políticas que la hora requiere.

Pese a lo desolador de este análisis, en el mismo está esbozada la salida: construir, sin más dilaciones, la conducción política.


Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 13 de 2026

 

 

 

 

 

 


jueves, 23 de octubre de 2025

LA ERRADA TÁCTICA ELECTORAL DE LA OPOSICIÓN A LOS MILEI

 


 

Rubén Rojas Breu

 

LA ERRADA TÁCTICA ELECTORAL DE LA OPOSICIÓN A MILEI

 

Llamar a votar contra Milei o la consigna “frenar a Milei” representan mero tacticismo.

 

Se entiende la desesperación que ocasiona un gobierno despótico, cerrilmente antinacional y antipopular, pero no es el camino apelar a ese llamado o a esa consigna.

 

Llamar a votar contra Milei revela la debilidad política de toda la oposición en todo su espectro.

 

Se está poniendo a Milei en el lugar que más le conviene y le gusta, el de protagonista.

 

Se llega a esto por letales carencias:  falta de conducción, de Proyecto y de estrategia.

 

Se incurre en electoralismo y en dejarse llevar por los medios y las empresas encuestadoras, instrumentos de los concentradores y factores de poder.  

 

Interrogantes:

 

-     ¿qué pasa si paradójicamente Milei aun perdiendo se fortalece ya que son muy viables las opciones electoralistas de la ultraderecha y la derecha, las cuales vaya a saber qué harían con los Milei? Es alto el riesgo de que lo sostengan aunque condicionado y de acuerdo al dictado yanqui

 

-      ¿qué pasa si la abstención (no concurrencia y voto en blanco) es elevada, lo cual es muy posible?

 

 

-     ¿qué pasa si la inacción dirigencial diluye en un par de días lo que se logre en las urnas, tal como se viene haciendo al desalentar las movilizaciones?

-     ¿qué pasa con la composición del Congreso que surja de estos comicios, la cual recién se establecerá a partir de diciembre, dejando tiempo suficiente para que la barbarie libertaria termine de destruir y de entregar?

 

Además de lo antedicho, convocar a frenar a Milei ni siquiera interpreta el anhelo más gritado por la población políticamente activa:  que se vayan los Milei, no alcanza con frenarlos.

 

El plan antinacional y antipopular no solamente debe ser frenado sino reemplazado por el de la emancipación y la realización para lo cual lo determinante son la conducción, la organización, la estrategia y la movilización por todos los medios de que se disponga.

 

Aun cuando la oposición obtenga un resultado sobradamente favorable eso tiene que reflejarse en una nueva composición del Congreso, el cual ha demostrado ser contrario a los intereses populares o, en el mejor de los casos, inútil.

 

Esa convocatoria a votar para frenar a Milei o para plebiscitarlo demuestra también que las dirigencias y candidaturas de todo el espectro están completamente divorciadas del Pueblo argentino, están a años luz de entender qué está pasando y cuánto se está padeciendo.

 

Las cosas son mucho más complejas que las que pueda interpretar, por un rato, un resultado electoral. El resultado electoral favorable, que debería ser contundentemente favorable, sólo servirá si se sigue de una movilización de gran magnitud, como por ejemplo la de diciembre de 2001

 

Un resultado electoral que exprese un terminante rechazo por los Milei sólo será eficaz si la misma noche del domingo y en los días subsiguientes las calles y las plazas se llenan hasta desbordar y si por todas partes se oyen voces estentóreas, cacerolas y ruidazos reclamando enérgicamente acabar con esto.

 

No sirve si el resultado se usa para esperar pasivamente al nuevo Congreso a partir de diciembre porque ese nuevo Congreso no va a representar el reclamo popular ni va a actuar contra la entrega.

Toda la oposición firmó una suerte de pacto virtual o real para mantener este institucionalismo seudo democrático, para seguir con el electoralismo, para soportar y soportar hasta el 2027 y vaya a saber hasta cuándo.

Toda la oposición -kirchnerismo, progresismo e izquierda- apuestan a un institucionalismo seudodemocrático en el marco de un régimen político institucional que ya caducó en 2001 y sostén de un régimen electoral agotado que sólo sirve para mantener la politiquería de la cual tal oposición forma parte protagónica.

En esa apuesta decididamente contraria a los intereses nacionales, populares y de trabajadores, pretenden llegar a 2027 aunque en el transcurso esta ultraderecha, sus cómplices y sus mandantes yanquis nos hayan hecho trizas. 

 

SOLAMENTE EL PUEBLO PUEDE REDEFINIR TODO, no un resultado electoral ni los votados.


Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, octubre 23 de 2025


lunes, 25 de agosto de 2025

EL GOBIERNO DE MILEI ENTRE LA IMPLOSIÓN Y LA EXPLOSIÓN

 



 

Rubén Rojas Breu

 

EL GOBIERNO DE MILEI ENTRE LA IMPLOSIÓN Y LA EXPLOSIÓN

 

Desde que comenzó su campaña se hizo patente para quienes tenemos conocimiento y experiencia en política que un gobierno encabezado por Milei derraparía, tarde o temprano.

 

Mientras dirigencias, consultoras y medios miran únicamente lo que dan en llamar “índices de aprobación” o evaluaciones cuantitativas de imagen, se obvia que el ejercicio de un gobierno implica infinidad de variables.

Qué opina “la gente” es apenas una de tales variables y poco significativa en este caso.

 

Es poco significativa porque consideran únicamente la opinión de la “gente”, o sea, de la masa la cual es reacia a comprometerse y es políticamente inculta.

 

La trillada “opinión de la gente” es un recurso del que se valen las dirigencias en todo su espectro para convalidar por acción o por inacción al gobierno.

Las empresas encuestadoras, tan alejadas de la ciencia, del saber riguroso y de la honestidad, sirven al propósito ignominioso de mantener el estado de cosas, valiéndose para sus negocios de la adicción de las dirigencias al encuestismo y al electoralismo.

 

Al limitarse las encuestas y los “focus groups” solamente a la “opinión de la gente” relevada mal y según una o dos variables, se incurre en una insostenible simplificación.

 

Para evaluar un gobierno hay que tener en cuenta la viabilidad de su  programa o sus planes, la pericia política de sus integrantes, la aptitud para generar consensos y negociar, la disposición para operar respetando a rajatabla la Constitución y las leyes, el dominio de innumerables materias específicas que afectan a todos y cada uno de los sectores, la aptitud para convocar y para gestar alianzas, el conocimiento de las relaciones internacionales y de la geopolítica, la templanza y otras virtudes; corto acá para no abrumar.

Incluso, todo lo descrito vale para los gobiernos que resultan de revoluciones por la vía armada o por la vía pacífica. 


En resumen, no alcanza y sí distorsiona gravemente quedarse con la subjetividad, quedarse con lo que opina la masa como hacen las encuestas y los focus groups. 

Se requiere al mismo tiempo evaluar la objetividad, la cual articula el perfil y capacidad política de un gobierno con las condiciones culturales, sociales, políticas y económicas en las que tiene que desenvolverse

 

En todos los ítems enunciados el gobierno libertario, empezando por su caudillo, está flojísimo de papeles por no decir que carece por completo de formación y de práctica.

 

Es un agravante de gran importancia el desconocimiento de la Historia que exhibe impúdicamente el gobierno absolutista de LLA, lo cual también influye en que pase por arriba, irresponsablemente, leyes y derechos cuyo alumbramiento llevó años, décadas y hasta siglos si se analiza bien.

 

Contrariamente a todo lo que señalé como cualidades que deben caracterizar a un gobierno, el del caudillo libertario, en su brevísimo tiempo, es una esperpéntica y dramática muestra de improvisación, de autoritarismo desaforado, de expresiones groseras, de provocaciones, de faltas de respeto, de culto de la anomia, de atropellos, de búsqueda de apoyo en la horda.

 

Todas estas tachas, fallas o vicios de origen constituyen el vehículo de decisiones que llevan a las ruinas y entrega de la Argentina, así como al agravamiento a niveles colosales de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de las argentinas y argentinos, una mayoría cuantificable en un porcentaje del 90% o más, porcentaje que se podrá establecer con total precisión según cuánto más se involucione.

 

De tal manera, el gobierno va en camino del derrape, de su fracaso.

 

Es un gobierno que, inexorablemente, se debate  entre la IMPLOSIÓN y la EXPLOSIÓN.

 

Implosión porque corre hacia un proceso de estallido desde dentro: internismo en avance, renuncias a diario, enojos en miembros del gabinete porque se enteran a destiempo de decisiones que los comprometen, irritación o confusión entre sus legisladores propios y aliados, comportamientos erráticos y por la propia de funcionarios, denuncias graves o gravísimas por corrupción que en algún momento llegarán.

 

Explosión porque la sociedad demuestra crecientemente insatisfacción, bronca, oposición.

En ese marco, el Pueblo da la lucha en soledad.

 

Esto último es manifiesto en la población y también en las fuerzas políticas de oposición, en los gremios, en los movimientos sociales.

Téngase en cuenta que el Poder Judicial, en el fuero laboral, ya le causó un revés a Milei al dar curso a la cautelar contra el decretazo.

 

Más temprano que tarde las dirigencias tendrán que responder decididamente a sus bases hambreadas y ya algo de eso está sucediendo, como por ejemplo la convocatoria de la CGT y CTAs al paro del próximo 24 de enero.

 

Es destructivo lo que el gobierno se propone con sus decretazos y proyectos de leyes y también lo es su infantilismo ideológico, su dogmatismo de manual y su descomunal impericia, su inmoralidad, todo lo cual nos hace sentir no solamente avasallados sino también parados sobre un sismo o sobre una ciénaga, en manos de una facción de irresponsables y aventureros que no tienen idea cómo llegar a puerto.

Por otro lado, el dogma pobre al que adhiere el hermano Milei, el anarcocapitalismo o la meneada escuela austríaca es una cobertura ideológica de la corrupción, del saqueo y de la entrega a las corporaciones globales tan voraces.

Quede en claro que la extrema corrupción es inherente a un gobierno de esta catadura.  

 

Que Milei hable de plazos tan largos como el de los 45 años es una manera de huida hacia adelante, de escapar de un presente que se le vuelve inmanejable con una promesa en el aire e incomprobable; está dándose cuenta de que su buque hace agua, sea porque su programa es impracticable, sea porque las resistencias de la sociedad y las de muchos de los propios se tornan incontrolables.  

 

Vengo insistiendo en que el Pueblo argentino está en la búsqueda de su conducción política, búsqueda dificultosa dada la ineptitud, la inoperancia o la deserción de las fuerzas de la oposición, léase kirchnerismo o cristinismo, progresismo e izquierda clasista.

 

Lo actuado por el gobierno libertario es exactamente lo opuesto a conducción política, un dato que revela elocuentemente que la derecha y la ultraderecha no son aptas para tal cometido, el de la conducción política, en la cual el peronismo original, dirigido por Perón, hizo punta y dejó la impronta para mucho tiempo como se va comprobando.

 

Así que hay que prepararse para el momento en que la implosión y la explosión, en complicado maridaje, pongan a la Argentina en situación sumamente crítica.

 

Se abren, gruesamente, dos alternativas:

 

-       Una, la de más derecha, patrocinada por los concentradores de poder y de riqueza locales y globales, capaces de recurrir a lo que sea; no quiero hacer vaticinios desoladores, de ésos que aluden a más tiranía o dictadura.

 

-       Otra, la del Pueblo con su conducción política, para lo cual hay que trabajar ardua y ágilmente, con organización, con estrategia, con inteligencia, con creatividad, con propuestas y con movilización en todas las variantes.

       En fin, con un Proyecto.

 

Nos apremia el terrible cuadro de situación por lo cual hay que encarar ya la segunda alternativa, la del Pueblo.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, enero 4 de 2024

 

 


miércoles, 6 de agosto de 2025

EL TENEBROSO Y RECÓNDITO DESEO DE MILEI

 


Rubén Rojas Breu

 

EL TENEBROSO Y RECÓNDITO DESEO DE MILEI

 

Cuando me refiero a Milei me refiero a la fratria, a la fratria Milei, tal como desarrollé en anteriores publicaciones.

 

Hermano y hermana son, psicosocialmente, una unidad indivisa e indivisible, se sostienen en un tenaz vínculo simbiótico.

 

Él vocifera, la hermana opera.

Él derrapa y desborda, ella encarrila y contiene. Desequilibrio y vuelta al equilibrio, entropía y neguentropía.

 

Esas dos funciones, procesos identificatorios mediante en clave Freud, se propagan hacia seguidores: la horda, por un lado, extensión del hermano, los adaptados del otro, prolongación de la hermana.

 

A través de un nuevo desborde el hermano reveló el deseo más íntimo, más recóndito, más profundo y determinante: hacer de la argentina un cementerio.

 

Como expresión de tal deseo y, a la vez, como amenaza para argentinas y argentinos, profirió ante un auditorio de su gusto, la Fundación Faro: “si no llegaran a fin de mes, la calle estaría llena de cadáveres”.

 

Esas frases ponen de manifiesto su deseo más recóndito y, al mismo tiempo, encierran una amenaza: “hasta que la Argentina no se convierta en un extenso y colmado camposanto seguirá el ajuste”.

Acaba con toda esperanza si alguien todavía se aferraba a ella.

 

Se hace palmaria la inscripción que Dante Alighieri imagina en la entrada al infierno: “…abandona la esperanza si estás aquí”.

La Argentina de los Milei y sus esbirros es ese infierno.

 

Ese deseo y la amenaza vibran en sus adherentes, en los libertarios y en quienes todavía lo apoyan y votan.

 

Veamos.


La muerte es desde los tiempos más pretéritos no solamente negación de la vida, sino del Deseo como tal, de todos y cada uno de los deseos de humanas y humanos.

 

 

La muerte representa también lo opuesto a todo lo que está incluido en la Vida: el amor, la Política, el conocimiento y las ciencias, las artes, la filosofía y, también, la alimentación, la vestimenta, la vivienda, la justicia, la dignidad y largos etcéteras.

 

Aunque sorprenda, la muerte también arrasa con las emociones propias de la hostilidad como el odio, el impulso a la venganza, la envidia, los celos.

Para tales sentimientos se requiere estar vivo.

 

Desde el pasado más remoto, desde el comienzo de la Humanidad, el culto, la atracción y el temor a la muerte estuvieron presentes.

Es uno de los datos más elocuentes de que humanas y humanos nos diferenciamos tajantemente de los animales, por lo tanto, un indicador irrefutable de que no somos monos ni primates ni simios, digan lo que digan las decimonónicas taxonomías.

 

Todas las mitologías y religiones, particularmente las más ancestrales, tienen deidades que representan a la muerte.

 

Desde el vernáculo y protector de los pobres San la Muerte hasta la tercera de las Parcas, la aterradora y archiconocida Átropos, la que corta el hilo de la vida.

 

Nergal, Mot, Osiris, Hades, Mors, Hela, Mictecacihuati, Ah Puch, Supay, Izanami y Lama son algunos nombres de tales deidades desde el extremo Oriente hasta los pueblos originarios de nuestro continente.

 

También personajes de la literatura, fundamentalmente gótica, han logrado gran alcance como representaciones de la muerte o de la resurrección o del más allá: Drácula y Frankenstein, por ejemplo.

 

Humanas y humanos nos realizamos como tales venciendo a la muerte a través de la búsqueda de proyectos colectivos de realización que eleven la vida a través de la justicia, de la cultura en todas sus formas, de la convivencia, de la trascendencia a través de nuestras creaciones y a través de nuestra descendencia.

 

Es algo que olvidan o desconocen la totalidad de las dirigencias, los medios, las empresas encuestadoras, los intelectuales y, por supuesto, los concentradores de poder y de riqueza.

 

Nada de lo que acabo de enumerar como intrínseco de la Vida y conductas destinadas a vencer a la muerte, ni nada de lo que enuncié más arriba como incluido en la Vida, se encuentra en la fratria Milei.

 

En cambio, sí abundan en los Milei, y notoriamente en el hermano, símbolos de la muerte, palabras y gestos que invocan a la muerte, políticas letales, tomas de decisiones que depredan y devastan.

 

Asimismo, su alineamiento internacional con lo más inhumano del planeta expresa una desenfrenada vocación por la muerte.

 

 

Dentro de la iconografía Milei se destacan las representaciones de animales presentados como portadores de muerte como el león en toda su ferocidad y el águila, el diálogo con el perro favorito muerto, las amenazas sobre acabar con los “kukas” o con los “zurdos” buscándolos hasta el último rincón del planeta.

 

El más rimbombante, cruel y penetrante de sus emblemas es, sin duda, la motosierra.

 

Las figuras representativas de la muerte en las antiguas mitologías eran portadoras de la guadaña.

 

La motosierra de Milei es la versión moderna, contemporánea, de aquella terrorífica guadaña.

 

¿Más claro? Agua.

 

Como un desatino más, Milei anuncia que va a dejar de insultar, como si solamente insultara con sus palabras violentas, con su coprolalia irrefrenable, cuando insulta todo el tiempo con sus decisiones, con sus vetos, con su rechazo a trabajadores, jubilados, discapacitados, niñas, niños, pobres.

 

Invita a discutir ideas, obviando que para debatir en el alto nivel que la Argentina hundida en el atraso y la decadencia, requiere de un Proyecto y de conceptualizaciones que están muy por encima de su pobrísimo nivel intelectual y su inexistente formación científica.

 

Se requiere también comprometerse con la Vida, desechando a la muerte como imposible objeto de deseo.

 

El Pueblo sigue dando heroicamente la lucha en soledad.

 

De acuerdo a este análisis que estoy publicando, el Pueblo está desafiando a la muerte y dando la pelea por la vida.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, agosto 6 de 2025

 

 


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