lunes, 4 de mayo de 2026

TRAS UN TRISTE 1° DE MAYO REMEMORANDO Y ACTUALIZANDO A PERÓN Y EL PERONISMO FUNDACIONAL

 



 

Rubén Rojas Breu

 

TRAS UN TRISTE 1° DE MAYO REMEMORANDO Y ACTUALIZANDO A PERÓN Y EL PERONISMO FUNDACIONAL

 

“Nuestra Argentina necesita un PROYECTO NACIONAL, perteneciente al país en su totalidad.

Estoy persuadido de que, si nos pusiéramos todos a realizar este trabajo y si, entonces, comparáramos nuestro pensamiento, obtendríamos un gran espacio de coincidencia nacional.”

 

 Juan D. Perón,

                      mayo 1° de 1974 ante la Asamblea Legislativa


Índice:

 

Consideraciones introductorias y objetivo de esta publicación

La oligarquía como antagónica de Perón y el peronismo fundacional

La proyección internacional de Perón y el peronismo fundacional

La oposición en la Argentina a Perón y al peronismo fundacional

El gran acontecimiento revolucionario de Perón y el peronismo fundacional

Las falacias sobre los varios Perón y peronismos

Sobre las críticas y acusaciones a Perón por su conducta en los setenta

Los seudo peronismos vigentes comparados con Perón y el peronismo fundacional

Fuentes ideológicas de Perón y el peronismo fundacional

Resumiendo, rememorando, actualizando y proponiendo

Mis referencias

 

 

Consideraciones introductorias y objetivo de esta publicación

 

Este ya pasado 1° de mayo de 2026 nos encontró a las argentinas y a los argentinos agobiadas y agobiados por el hambre y la mishiadura al mismo tiempo que padecemos la entrega y la sumisión a los concentradores de poder locales y globales por obra y gracia de nuestra sempiterna oligarquía hoy servida por el gobierno libertario francamente infame.

 

Qué lejos quedaron aquellos legendarios primeros de mayo en que el peronismo fundacional convocaba a la Plaza de Mayo en donde desde el histórico Perón se dirigía con sus sobresalientes dotes de orador al Pueblo.

 

Aquí hago un alto para luego retomar el hilo:

 

Este texto no abreva en la nostalgia ni hace culto ciego ni obsecuente de Perón y del peronismo fundacional.

 

El objetivo de esta publicación es rescatar de las penumbras al conductor político por excelencia de la Argentina y al peronismo que guio para poner las cosas en claro, para esclarecer, para recuperar su significación y para actualizar; esto es, para adecuar a los tiempos que corren y a los desafíos que hoy afrontamos aquello que fue décadas atrás el único Movimiento real y genuinamente revolucionario de nuestro país.

 

Se trata de retomar la senda de un modo renovador o innovador, según se considere.

 

No debería extrañar que a esto me aboque si se considera que el liberalismo tiene siglos de existencia e, inclusive, el nefasto neoliberalismo inaugurado por Hayek y Rüstow tiene casi ochenta años de existencia o más si se prefiere considerar el año 1930 como el de su tenebroso estreno.

 

En la otra punta del extremo, el marxismo tiene ya casi dos siglos de vida: el Manifiesto Comunista de Marx y Engels data de 1848.

 

Entonces, en este presente desolador, a más de ochenta años del surgimiento del peronismo como el más trascendente movimiento político no sólo en la Argentina sino también por su proyección en toda América Latina e, inclusive, en el planeta, debemos recordar, rememorar, valorizar y actualizar aquella gesta que transformó de raíz para hacer de nuestro país lo que debería haber sido, una potencia como lo son gran número de países europeos así como China, Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá e inclusive, en buena medida, nuestros hermanos Brasil y México.

 

 

Perón, Evita y el peronismo, como es fácil constatar, fueron y aún son reconocidos internacionalmente: el primero como conductor y la “jefa espiritual” como figura mítica y revolucionaria, quien con el Che Guevara comparte el pedestal de los dos mitos más resonantes del siglo XX y hasta hoy en todo el planeta.

 

Pese a sus mezquinos intentos ni Gran Bretaña ni el país yanqui pudieron instalar en ese podio a sus supuestamente más celebradas y celebrados personajes públicos.

 

Desde la muerte de Perón, la Argentina se hundió en una decadencia que amenaza ser irreversible y se quedó sin conducción política.

 

Quienes pretenden considerarse continuadores o herederos de Perón y del peronismo no pasan de ser politiqueras y politiqueros que desde posiciones pretendidamente progresistas, como el kirchnerismo, o abiertamente reaccionarias como el menemismo y sus secuelas, contribuyeron a la decadencia de la Nación, al desconocimiento del protagonismo del Pueblo, al socavamiento de la cultura y de la organización políticas y, obviamente, al debilitamiento y descarrilamiento del movimiento nacional y popular nacido para el país, para América Latina y para el mundo el 17 de octubre de 1945, aunque se podría adelantar tal fecha considerando la acción de Perón y su convocatoria desde la Secretaría de Trabajo y Previsión que ocupaba desde dos años antes.  

 

A más de setenta años de derrocado Perón y su gobierno por el golpe fusilador de 1955 y a más de cincuenta de muerto el “viejo” y de derrocado luego el gobierno presidido por su esposa Isabel, la reacción oligárquica, desde 1976, valiéndose del terrorismo de estado primero y de gobiernos civiles incapaces o entregados a los designios de dicha reacción oligárquica, como el actual encabezado por la fratria Milei, se dedicaron sin éxito definitivo a destruir todo lo plasmado por los gobiernos peronistas, centralmente a saber: desarrollo y realización de la Nación, del Pueblo y de los trabajadores articulados tales logros máximos con la justicia social, los derechos y, desde luego, redundancia incluidas, la soberanía y la independencia integralmente considerada.

 

 

La oligarquía como antagónica de Perón y el peronismo fundacional

 

Es más oportuno que nunca recurrir a la categoría de oligarquía sistematizada ya por Aristóteles hace más de dos milenios.

 

En este momento los intelectuales de izquierda de Europa, con epicentro en Francia e Italia, están rescatando y reflotando tal categoría para describir a la casta de los magnates que no llegan al uno por ciento de la población mundial y concentran casi el noventa por ciento de la riqueza del planeta.

 

 

Denominan a esa casta “nueva oligarquía”, luego de haber abandonado Europa la palabra “oligarquía” desde antes de la Edad Moderna.

 

Es creencia generalizada y válida que la sempiterna oligarquía criolla y sus socios o mandamases, los concentradores de poder globales buscaron y buscan tenazmente acabar con los derechos de trabajadores, de jubilados, de niñas, niños, adolescentes, ancianos y mujeres.

 

Es cierto, pero sólo en parte.

 

Lo que tampoco la oligarquía y sus patrocinadores globales le perdonaron nunca a Perón y al peronismo fundacional es el Proyecto nacional y las políticas tendientes a consolidar nuestra soberanía e independencia y a promover el desarrollo integral, la ciencia, la industria, la tecnología, la educación pública (junto con la salud pública): esa oligarquía y sus jefazos internacionales requieren hasta la desesperación de una Argentina atrasada para que puedan prosperar con sus negocios y negociados basados en la explotación de sus latifundios y haciendas y de los recursos naturales.

 

Perón, el peronismo fundacional y las fuerzas populares de América Latina jamás dejaron de usar esa categoría tan elocuente cuando se trata de poner el dedo en la llaga de la opresión de los pueblos.

 

Una Argentina desarrollada plenamente, con ciencia, tecnología e industria de avanzada y competitivas, le resta a la oligarquía poder político, capacidad extorsiva y fortunas.

 

La proyección internacional de Perón y el peronismo fundacional

 

Sobre la proyección internacional de Perón y el peronismo fundacional, renunciando desde ya a toda exhaustividad, vale destacar que fueron respetados y tomados como fuente de inspiración por líderes internacionales tales como Jawarharlal Nehru de la India, Mao Tze Dong de China, De Gaulle de Francia, Nasser de Egipto, Josip Broz Tito de Yugoeslavia, Sukarno de Indonesia entre otros.

 

En América Latina su proyección e influencia fue inconmensurable.

 

El peronismo fue intensa y profundamente latinoamericanista, pensamiento y acción en la cual tuvo un rol fundamental Manuel Ugarte.

 

Perón y el peronismo fundacional influyeron en Carlos Ibáñez de Chile, Jorge Eliécer Gaitán de Colombia, Jacobo Árbenz de Guatemala, Francisco Caamaño de República Dominicana, Federico Chávez de Paraguay, Juan Velasco Alvarado y Víctor Haya de la Torre de Perú, Hugo Chávez de Venezuela.

 

Destaco que tras el asesinato del líder colombiano Gaitán, Perón declaró: “América ha perdido un gran hombre para su causa”.

 

La Revolución Cubana respetó y valoró a Perón y le rindió homenaje a su muerte, homenaje encabezado por Fidel Castro.

 

Había (y hay) peronismo desde México hasta la Patagonia Chilena.

 

Anécdotas que ejemplifican lo antedicho:

En 1948 mientras el país yanqui organiza un amañado congreso de estudiantes pomposamente llamado “panamericano” en Bogotá, en paralelo Perón convoca al Congreso Latinoamericano estudiantil, en el cual participa un muy juvenil Fidel Castro.

 

 

Producido el “bogotazo” y el asesinato del líder popular Gaitán, Fidel Castro queda expuesto. Ante tal situación Perón ordena a nuestro embajador en el país hermano, un también muy joven Antonio Cafiero, que auxilie al futuro líder revolucionario de Cuba refugiándolo en nuestra embajada.

 

Años después, durante su exilio en Madrid, Perón recibe secretamente varias veces al Che con quien sostiene significativas reuniones. Perón buscó disuadir al Che de su empeño de intentar comandar una revolución en Bolivia.

Lamentablemente el Che desoyó al General.    

 

Sabido es que también la opinión de opositores y enemigos extranjeros es indicador de la relevancia y la acción de Perón y el peronismo fundacional.

 

Los servicios secretos del país yanqui, así como la CIA monitoreaban a Perón y hasta planificaron su asesinato.

 

 

Importantes gobernantes, líderes y referentes del país yanqui, como Braden. Truman, Eisenhower, Foster Dulles y Rockefeller se oponían a Perón y el peronismo fundacional.

 

Churchill fue enconado enemigo, al punto de celebrar estridentemente la caída de Perón en 1955.

 

Perón y el peronismo, con la Tercera Posición, inspiraron el Tercer Mundo, concepto acuñado en Francia, hoy mal entendido, mal enseñado y denigrado, y el Movimiento de No Alineados.

 

 

La oposición en la Argentina a Perón y al peronismo fundacional

 

La Argentina con el peronismo fundacional y la conducción de Perón alcanzó su más alto nivel de desarrollo y de bienestar colectivo e, inclusive, se encaminó hacia la materialización de potencia al nivel de las ya nombradas ut supra.

 

Sin embargo, tuvo que afrontar con consecuencias indeseables para la nación y para el Pueblo, para América Latina y los pueblos oprimidos del planeta, para trabajadoras y trabajadores, una oposición obcecada, tenaz y persistente, tanto que llega hasta el presente.

 

Esa oposición no solamente fue y es protagonizada por la oligarquía criolla y por los poderosos locales y globales en general.

 

También fue y es llevada a cabo pertinazmente por el progresismo, por el comunismo vernáculo (a diferencia de comunistas de otros países que simpatizaron con el peronismo), el socialismo, el radicalismo, la izquierda clasista.

 

 

Se suman, los variados seudo peronismos: desde el neoperonismo de fines de los 50 hasta la actualidad, el menemismo y sus variantes, el kirchnerismo y sus distintas expresiones. Particularmente, el kirchnerismo si bien de boca para afuera se proclama legatario del peronismo y de Perón, en su prédica debidamente interpretada, en su acción, así como en sus manifestaciones puertas adentro aborreció siempre, y aborrece, al peronismo fundacional y, sobre todo, a Perón.

Me consta sobradamente.

 

El peronismo y Perón sufrieron y sufren la difamación, como, por ejemplo, la de simpatizar con el fascismo.

 

Hay que comprender a fondo el luminoso concepto de “renegación” de Freud para advertir que esa acusación injusta y fácilmente refutable intenta desesperadamente desconocer que Perón y el peronismo fundacional fue un movimiento y gobierno revolucionarios en favor de los intereses nacionales, populares y de los trabajadores.

 

Perón convocó desde 1943, como Secretario de Trabajo y Previsión, a todos los gremios y, crecientemente, a las diversas fuerzas políticas.

 

Convocó ciertamente a conservadores, pero, al mismo tiempo y en modo intensivo, a radicales, socialistas, comunistas, al grupo FORJA.

 

Basta ver dirigentes e integrantes de sus gobiernos desde Borlenghi, Mercader, Miranda, Bramuglia,  Carrillo de aquel entonces hasta Gelbard y Taiana.

 

Los intelectuales del peronismo provinieron del radicalismo, del socialismo, del comunismo: Scalabrini Ortiz, Manzi, Hernández Arregui, Manuel Ugarte, John W. Cooke, Jauretche entre otros.

 

Además, sépase que Perón reivindicaba enérgicamente a la Revolución Francesa y a la Revolución Rusa, a la cual consideró paradigmática para el siglo XX.

 

Un dato: los planes quinquenales de los primeros gobiernos peronistas se inspiraron en la planificación estatal centralizada de la Unión Soviética.

 

Así que, ¿dónde está el fascismo de Perón?

 

Por parte de la izquierda clasista se lo califica de bonapartista.

 

Como es sabido o es de imaginar, se define al bonapartismo como la concepción política originada en Napoleón Bonaparte o, con más precisión y según Marx en su “El 18 Brumario de Luis Bonaparte” en éste, nombrado en el título de tal libro quien gobernó Francia desde mediados del siglo XIX.

Según Marx, los marxistas y, particularmente, la izquierda clasista o trotskista el bonapartismo se definió, centralmente, por la conciliación de clases, la cual, obviamente, implica una diferencia sustancial con la premisa de la lucha de clases.

 

De tal manera, según tal enfoque, Perón y el peronismo fundacional fueron bonapartistas.

 

Digamos, por empezar, que hoy en día y, según se mire, desde hace décadas o siglos, la gran mayoría o la casi totalidad de los países del planeta son bonapartistas, desde los del sudeste asiático u Oceanía hasta nuestra América.

 

En todos se antepone la Nación al antagonismo de clases, particularmente el que más desvela al marxismo desde sus orígenes: burguesía versus proletariado.

 

 

A tal punto es así que los obreros de los distintos países acompañan o apoyan a sus naciones y muestran, a través de acciones y símbolos, su indubitable pertenencia nacional.

 

Varios y pocos son los países que se destacan por su tradición en la lucha de clases y, seguramente, a la cabeza de todos se encuentra Francia en la cual en 1871 se instauró el primer gobierno obrero del mundo, lo que se conoce como la Comuna de París.

 

Pues bien, trabajadoras y trabajadores francesas y franceses se reconocen en primer lugar como francesas y franceses, como lo demostraron categóricamente “des gilets jaunes” (chalecos amarillos).

Ningún interés por el internacionalismo proletario pese al esfuerzo denodado y encomiable de la izquierda clasista.

 

 

Por otro lado, con esa afirmación se está desconociendo que, a menudo, las burguesías y ni qué decir de las oligarquías, defienden por dependientes o por voraces intereses contrarios a los de su nación.

 

En definitiva, donde la izquierda clasista ve conciliación de clases cabe visualizar síntesis (Hegel dixit), síntesis también aplicable al concepto Tercera Posición.

 

 

El gran acontecimiento revolucionario de Perón y el peronismo fundacional

 

Perón y el peronismo fundacional vislumbraron que, entre los intereses nacionales, populares y de los trabajadores había armonía: ningún Pueblo, ningún trabajador se emancipa y se realiza si no es en el contexto de una nación liberada y desarrollada.

 

De tal manera Perón y aquel peronismo produjeron el gran acontecimiento decididamente revolucionario: integrar plenamente a los trabajadores con la Nacion, impulsando su rol protagónico como parte fundamental del Pueblo.

 

Lo mismo que en tantos países hicieron los líderes y movimientos populares, incluyendo la Cuba revolucionaria, la Yugoeslavia presidida por Tito y se suman los etcéteras. 

 

Así que, la asignación excluyente y simplificadora de bonapartismo no resiste análisis serio.

 

 

Las falacias sobre los varios Perón y peronismos

 

Entre las descalificaciones que se hacen de Perón y del peronismo, se destacan las falacias de la existencia de varios peronismos: según distintos autores especializados que podrían dedicarse al género “autoayuda”, habría cuatro o cinco o vaya a saber cuántos peronismos.

Concurrentemente se habla de varios “Perón” como si se tratara éste de una imagen propia del caleidoscopio.

 

Desde ya afirmo: hubo y hay, sobreviviendo, un único peronismo y hubo y hay en la memoria, un único Perón.

 

Más allá de oscilaciones, de concesiones a las que obliga conducir y gobernar, de errores forzados y no forzados, de desvíos ocasionales justificados o no, Perón tuvo una línea a la que jamás renunció y el peronismo que él creó y condujo se mantuvo siempre en la misma senda.

 

Siempre estuvieron consecuentes y firmes en la procura de los objetivos de la emancipación y de la realización de la Argentina, del Pueblo y de los trabajadores, de la construcción de la Patria Grande y de la fraternidad con todos los pueblos oprimidos del planeta.

 

Siempre, sin claudicaciones.

 

Todas esas objeciones arriba enunciadas que se hacen a Perón y al peronismo fundacional, ora sostenidas en la ingenuidad, ora en la mala fe, se podrían hacer a cualquier gobierno y líder popular de cualquier tiempo a lo largo de la historia de la Humanidad y de cualquier latitud.

 

Si se aplicara con Perón y el peronismo fundacional el mismo instrumento de medición que a otros líderes y movimientos revolucionarios emergerían interrogantes de similar tenor y magnitud.

 

Podríamos preguntarnos ¿cuántos Marx y cuántos marxismos hay? ¿Qué Marx, el joven o el maduro? ¿El del Manifiesto Comunista, el que inspiró luchas obreras en Europa, el que apoyó y aplaudió al primer gobierno obrero del planeta, el de la Comuna de París de 1871?

¿O el que admiraba al país yanqui haciendo demostración de una imaginación exuberante al vaticinar la revolución proletaria en dicho país, el que felicitó al racista Lincoln, el que destrató a las revoluciones latinoamericanas y denigró a Bolívar?

 

¿Y cuántos marxismos?

¿El inaugurado por el mismo Marx con la colaboración de Engels, o el de Lenin y Trotski o Stalin, o el de Gramsci o Garaudy o el acuñado en Latinoamérica con referentes como Emiliano Zapata y Mariátegui?

 

 

Sobre las críticas y acusaciones a Perón por su conducta en los setenta

 

Se critica fuertemente a Perón por su conducta a partir de su retorno definitivo en 1973 haciendo caso omiso, tales críticos, de que en ese momento afrontaba una tarea decisiva: garantizar la unidad nacional a través de una convocatoria de la mayor amplitud para dirigir a la Argentina hacia su liberación y realización.

 

Como decía él repetidamente: hay que reconstruir a la Argentina dañada hasta en sus cimientos por la acción devastadora de los gobiernos y de los poderosos desde 1955 hasta ese 1973.

 

Se reprocha enfáticamente su actitud el 1° de mayo de 1974 en su discurso ante la Plaza de Mayo colmada, sin considerar los críticos su discurso de despedida del 12 de junio del mismo año.

 

Tales críticos niegan u ocultan o desconocen que las organizaciones guerrilleras habían optado por la hostilidad a la democracia recuperada y se guiaban por un infantilismo desaforado.

 

 

Se niega o se minusvalora el asesinato del dirigente sindical Rucci, hecho cometido en plena democracia y dos días después de ganar Perón las elecciones de modo arrasador.

 

Se niega, se oculta o se desconoce que Montoneros, copada por las ex FAR, había sustituido la doctrina peronista o justicialista por un dogma contrario a los intereses nacionales y populares, de modo que habían renunciado al peronismo y, al mismo tiempo, habían optado por continuar con su guerra popular prolongada en plena democracia y en plena vigencia del estado de derecho.

 

Contrariando a Perón, en ese entonces se comportaron según el muy peculiar axioma “fuera de la ley todo” y, hoy, ante la depredación aplican el curioso precepto “dentro de la ley nada” si se considera que pese a todos los recursos que la Constitución y la legislación y las instituciones, aún temblorosas, brindan, se hallan en una inacción pavorosa.

 

Interpelo:

 

toda esa aversión, toda esa fobia a Perón y al peronismo fundacional, todo ese hostigamiento a su memoria fue y es ¿para terminar en esto, para terminar en una Argentina hambreada, saqueada y entregada con un gobierno como el de la fratria Milei que se debate entre la farsa y la locura, entre la corrupción y un totalitarismo de turba y con una oposición ineficaz, negligente, inactiva, cómplice? ¿Para terminar en un país que se queda sin destino? ¿Para sostener como sea un régimen político institucional desgastado, obsoleto, que hace más agua que el Titanic?

 

 

 

 

Los seudo peronismos vigentes comparados con Perón y el peronismo fundacional

 

Acerca del presente, reitero que ninguno de los peronismos, decididamente seudo peronismos, que tienen protagonismo es la continuidad renovada del peronismo fundacional.

 

Hagamos una comparación muy simple y resumida:

 

El peronismo fundacional y Perón postulaban la liberación y la realización, el desarrollo integral, impulsaban un Proyecto, concebían como determinantes la conducción, la cultura y la organización políticas y se basaban en la estrategia.

 

 

 

Es especialmente de interés señalar que para Perón y aquel peronismo eran fundamentales la ciencia, la innovación tecnológica, la producción y la industria, la cultura del trabajo y la educación pública.

En los 70 Perón añade y da preminencia al equilibrio ecológico, demostrando, una vez más, su condición de visionario.

El consumo se articulaba con la producción: ni consumo sin producción ni producción que no contribuyera al bienestar colectivo.

Una de las verdades peronistas rezaba: “cada argentino debe producir, al menos, lo que consume”.

 

De modo que propiciaba la cultura del trabajo desalentando el asistencialismo.

 

Proyecto y estrategia en lugar de agenda fijada por los poderes globales, por los sectores dominantes vernáculos, por los medios de prensa hegemónicos y por las empresas encuestadoras.

 

Recordemos que Perón y aquel peronismo condujeron y gobernaron, exitosamente, en una época en que las empresas encuestadoras no existían en la Argentina y lejos se estaba de la fiebre por las encuestas con la que se despiertan y se acuestan las mediocres dirigencias actuales.

 

En todo ese marco referencial hay que entender la conquista de derechos para todos los sectores populares que Perón y el peronismo fundacional impulsaron y plasmaron.

 

Todos los seudo peronismos contemporáneos, una de dos:

 

O lo malograron a la manera del menemismo, duhaldismo y versiones equivalentes para destruirlo y para subordinarlo a la oligarquía y al imperialismo,

 

 

O lo desvirtuaron como lo hicieran y hacen el frepasismo, el kirchnerismo y similares dejando de lado todo lo que ya descrito sobre el peronismo fundacional para hacerlo una facción que pone todos los huevos en la canasta del consumo sin producción, del asistencialismo y el tacticismo subordinado a la agenda fijada por los poderes globales y locales, por los medios de comunicación dominantes y por las empresas encuestadoras.

 

 

Fuentes ideológicas de Perón y el peronismo fundacional

 

Perón y el peronismo fundacional contaron con los aportes fecundos de intelectuales sumamente valorables como Carlos Astrada, Homero Manzi, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos, Manuel Ugarte, Juan José Hernández Arregui, Rodolfo Puiggrós, casi todos ellos formados en el marxismo y con militancia comprometida en la izquierda.

Además. Perón perteneció, como protagonista, al Grupo de Oficiales Unidos del ejército de firmes convicciones en pro de los intereses nacionales y antiimperialistas.

 

También se inspiró en FORJA, agrupación constituida por jóvenes radicales que se opusieron valientemente a la “década infame”, al conservadorismo imperante a partir de los años 30, al fascismo y al imperialismo.

 

Más cerca en el tiempo, el peronismo fundacional fue enriquecido por nuevos y jóvenes militantes y pensadores, destacándose las Cátedras Nacionales de la Carrera de Sociología de la UBA con figuras como Gonzalo Cárdenas y Gunnar Olson.

 

Ya y desde entonces hasta el presente, podemos sumar los aportes del tempranamente fallecido Norberto Ivancih, injustamente ninguneado, e inclusive, sin intención de alarde, este autor, lo cual es comprobable por mi trayectoria, por mis publicaciones y por este mismo texto, escrito, como puede deducirse, remando contra la corriente.

 

 

Resumiendo, rememorando, actualizando y proponiendo

 

Resumiendo, rememorando y actualizando a Perón y al peronismo fundacional, así como proponiendo con el propósito de retomar la senda abandonada y con una perspectiva adecuada al presente, cabe señalar, formular, proponer:

 

1.- Los Objetivos Estratégicos son, siguen siendo, la liberación y la realización de la Nación, del pueblo y de los trabajadores impulsando como meta la concreción de la Patria Grande latinoamericana y el universalismo o internacionalismo entendido como el de la fraternidad de naciones y pueblos en aras de la humanización plena.

Valor supremo y principio rector es la Justicia integralmente considerada y de aplicación en todas las áreas de la vida humana: social, política, cultural y económica en los órdenes nacional, regional e internacional.

 

2.- En consecuencia, afirmar la posición categóricamente antiimperialista, anticolonialista y antibelicista.

 

3.- Acordar y adoptar el Proyecto Nacional, teniendo en cuenta el legado por Perón en 1974 y, también, el más reciente, basado en aquél, puesto a consideración por mí, publicado en rubenrojasbreuelaula.blogspot.com con el título “Argentina, el proyecto”.

 

Cabe tener en cuenta que la tesis de la Tercera Posición y las tres banderas (soberanía política, justicia social e independencia económica) deben ser potenciadas y actualizadas según este tiempo.

Es fundamental asumir como meta plenamente estratégica el hacer de la Argentina una potencia con el desarrollo óptimo hacia adentro y con la mayor proyección internacional, en un nivel equiparable, al menos, al de los países europeos, Japón, Corea del Sur, Australia y Canadá.

 

4. En consecuencia adoptar definitivamente la concepción estratégica desechando el tacticismo, el electoralismo que desnaturaliza a las elecciones genuinas, el institucionalismo vacuo, el encuestismo y la “politiquería de agenda”.

 

5. Impulsar en el presente una gran convocatoria de la mayor amplitud con el propósito de reinstaurar la democracia.

 

Ejemplos históricos de una convocatoria de tal magnitud son La Hora del Pueblo justamente lanzada por Perón en 1970 y que alcanzara su apogeo en 1972 y la Multipartidaria de 1980 gestada por Balbín y acompañada por el peronismo de ese momento y otras fuerzas políticas que procuraban poner fin a la dictadura y reestablecer la Constitución y la democracia.

 

6.- Impulsar, casi desde cero, la cultura política, la organización política y la acción política.

 

7.- Para tales fines es clave aplicar el enfoque endógeno que es el propio de Perón y del peronismo fundacional, así como el de las Ciencias tanto de la Naturaleza como de lo Humano.

 

Vale una cita de Carlos Marx para ilustrar acerca del enfoque endógeno en Política: “las condiciones externas actúan a través de las contradicciones internas”, frase que se constituyó en piedra angular del materialismo dialéctico y del materialismo histórico.

 

8.- Finalmente es cardinal, un imperativo primordial, la construcción de la Conducción Política, en los términos que la describo en publicaciones varias, particularmente en rubenrojasbreuelaula.blogspot.com

 

 

MIS REFERENCIAS

 

Nada más lejos de mi intención que alardear, presumir o incurrir en esa autorreferencialidad tan de moda en gobernantes, dirigentes, referentes, intelectuales y mediáticos.

 

Por el contrario, pongo a disposición información sobre con el fin de que la lectora y el lector sepan con qué avales cuenta: les asiste todo el derecho.

 

Sobre la primera mitad de vida, la versión brevísima: comencé a militar al mismo tiempo que inicié mi vida laboral, a los doce años y así siguió toda mi vida, hasta el presente.

Ya en edad temprana fui preso político, censurado y perseguido y me mantuve firme. Punto sobre esa etapa primera.

 

Respecto de la segunda etapa de mi vida, destaco tanto mi militancia y mi trayectoria dirigencial como mi rol de científico e investigador social.

 

En este último carácter soy el creador del Método Vincular con el cual fundé una ciencia que tiene por objeto la interacción humana en todas las áreas, especialmente social, política y mercado.

 

Por lo tanto, tengo dilatada trayectoria como investigador de los comportamientos políticos.

 

En lo que hace estrictamente a mi itinerario en la Política, con la restauración del orden constitucional en 1983 y finalizada la dictadura terrorista de estado, no sólo milité, sino que asesoré a los más altos niveles de las organizaciones políticas democráticas o populares.

Fui partícipe de la Renovación Peronista y, en tal lugar, diseñé la estrategia política y comunicacional que llevó a Antonio Cafiero a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Fui, además, su asesor y confidente hasta su muerte.

 

Hacia fines del siglo pasado fundé con Manuel Herrera la agrupación “Argentina para todos” en la que concurrieron radicales, peronistas, socialistas y progresistas en general.

 

En el último año del siglo XX fundé con compañeras y compañeros también peronistas, radicales y progresistas en general la agrupación PODER – vocablo por sí mismo expresivo y al mismo tiempo una suerte de acrónimo de Política, Democracia y Realización -.

 

Fui activo participante de la rebelión popular de 2001, a la cual aportamos desde PODER y cofundador de algunas asambleas populares, muy especialmente la Asamblea del Almacén del barrio porteño San Cristóbal.

 

A mediados de la primera década de este siglo cofundé con Mario Cafiero, otros compañeros y compañeras del peronismo y de la izquierda nacional, la agrupación Gestar.

 

Luego participé activamente como militante y dirigente en AGD UBA desempeñándome, sobre todo, como referente de la lucha en contra de las cesantías docentes dispuestas por el rectorado de la UBA en la segunda década, a partir de hace casi quince años, lucha que resultó exitosa.

 

Desde entonces organicé foros destinados a revitalizar la política, tarea en la cual, como está a la vista, continúo sin pausas.  

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, mayo 4 de 2026

 


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