domingo, 22 de febrero de 2026

UNA RADIO FRANCESA PONDERA A UN ARGENTINO PRECLARO: MANUEL UGARTE

 


Rubén Rojas Breu

 

UNA RADIO FRANCESA PONDERA A UN ARGENTINO PRECLARO: MANUEL UGARTE

¨Los que han viajado por la América del Norte  

saben que en Nueva York se habla abiertamente

 de unificar la América bajo la bandera de Washington

de “El peligro yanqui” (1901) de Manuel Ugarte

 

En estos días, una radio francesa trajo a este presente, ponderando y ensalzando, al argentino Manuel Ugarte.

 

Es una radio francesa la que destaca la inconmensurable significación de Manuel Ugarte, algo a lo cual los argentinos debemos atender ya.

En Francia, así como en otros países europeos, se está incrementando la aversión a los yanquis, a quienes, por otra parte, nunca amaron mucho.  

 

Señalo, para empezar, que es muy importante hoy volver a estas fuentes, ante tanta ignorancia de nuestra historia, ante tanto derrotismo, tanto desconcierto, tanta falta de rumbo, tanta distorsión de lo que fue el peronismo fundacional, todo lo cual favorece los planes siniestros del gobierno totalitario, sus patrocinantes yanquis y sus mandamases locales.

 

Ugarte, muy tempranamente, en 1901 advirtió sobre el expansionismo yanqui, inquieto por las acciones abiertamente imperialistas que los del país del Norte habían llevado a cabo contra México, Nicaragua y Cuba.

 

Lo hace con su prédica, su militancia y sus publicaciones, destacadamente la citada en el epígrafe, “El peligro yanqui”.

Manuel Ugarte, nacido en 1875 fue un político, periodista, escritor y diplomático. Socialista en su juventud, prontamente se comprometió con la unidad e integración latinoamericana, siendo quien con una de sus publicaciones nos bautizó como “Patria Grande”.

 

Fue uno de los primeros latinoamericanos que advirtió sobre la voracidad expansionista de los EEUU del esclavista Washington, quizá el primero de quienes utilizó sistemáticamente el término “yanqui”, originado en el Sur enemigo del Norte de tal país.

 

Diagnosticó el expansionismo de los EEUU con base en Nueva York, la urbe “democrática” que deslumbra a nuestro cipayaje local, que, por ejemplo, se obnubila con las películas de Woody Allen. Penoso, por cierto.

 

Queda claro que las pretensiones expansionistas se iniciaron mucho antes de Trump, ¿no cierto?

Ugarte inspiró a revolucionarios latinoamericanos a lo largo del siglo XX, desde, entre otros y entre otras, al patriota nicaragüense Sandino hasta Perón, con cuyos gobiernos se desempeñó como diplomático en México, Nicaragua y Cuba.

 

Sandino reconoció públicamente la trascendente influencia de Ugarte en su decisión de encarar la gesta liberadora.

 

En 1945 Manuel Ugarte adhiere al peronismo, el peronismo de verdad, el fundacional, y ejerce como embajador sucesivamente, en México, Nicaragua y Cuba.

 

Subrayo que se trataba del peronismo fundacional, el del origen, el fundado y conducido por Perón, en el cual fueron protagónicos Evita, Jauretche, Cooke, Juana Larrauri, Bramuglia y justamente Manuel Ugarte, entre tantas y tantos.

Un peronismo en el que el gran protagonista fue el Pueblo impulsado por trabajadoras y trabajadores.

 

Fue un peronismo revolucionario e inmensamente superior en comparación con la caricatura actual, sean el kirchnerismo, el massismo, el de los gobernadores y cegetistas, el de los de los llamados movimientos sociales, todo lo cual no puedo sino calificar como seudo peronismo o, cuando mucho, como peronismo mínimo o miniperonismo.

 

Aquel peronismo, efectiva e indiscutiblemente nacional, popular y de los trabajadores, fue, por lo mismo, decididamente antiimperialista.

 

Y tanto lo fue, que los yanquis, avalados por Inglaterra y su afamado Churchill, lo declararon enemigo principal, al punto de declarar a Perón objetivo a eliminar, ya con la casi flamante CIA haciendo de las suyas.

 

Al tiempo que me satisface enormemente que franceses revaloricen a Manuel Ugarte me produce escozor no sólo que en la Argentina lo hayamos dejado de tener en cuenta, sino que eso sea simultáneo con la creciente penetración ideológica y hasta cultural yanqui, muy notoria en jóvenes varones, esos que aspiran a convertirnos en una estrella más en la bandera del país del Norte, que creen en sus nazifascistas superhérores , que sueñan con ganar en dólares contantes y sonantes y que votan a los expoliadores y explotadores.

 

Lamentablemente no sólo esos muchachos son territorio de penetración.

 

También observo con inquietud cómo tantas y tantos compañeras y compañeros del kirchnerismo, del progresismo y de la izquierda clasista muestran admiración por intelectuales, cineastas, escritores, artistas y demás especímenes yanquis.

Incurren, aunque sea de buena fe, en cipayismo.

 

 

 

Muy grave es que eso se dé entre compañeras y compañeros de Sociales UBA, Psicología UBA, Económicas UBA y en otras instituciones públicas de altos estudios de todo el país.

 

Ignoran u olvidan que, parafraseando a Napoleón, cada yanqui lleva en su mochila el estandarte del conquistador o el látigo del esclavista.

 

De mi propio cuño, afirmo que el expansionismo yanqui nace en 1776, año en el cual un grupo de colonos blancos supremacistas y esclavistas se libera de pagar impuestos a la corona inglesa gracias a la sangre que derramaron franceses y españoles.

 

La historia de lo sucedido entonces nada tiene que ver con la que se cuenta en libros, clases, películas hollywoodenses y demás.

 

Washington, Franklin, Jefferson y compañía eran supremacistas y esclavistas, al punto, que como asevera Habermas, el último citado acude a la corte napoleónica para que Francia restablezca la esclavitud en Haití.

 

Creían en la “doctrina del destino manifiesto” según la cual los yanquis son el nuevo pueblo elegido, los fundadores de la nueva Jerusalén, los ungidos para apropiarse del planeta.

 

También, el tan venerado Lincoln, creía fervientemente eso a la par de su fe racista, ya que aspiraba a que los negros se fuesen de su país; ese fue el motivo de fondo de su supuesta lucha contra la esclavitud.

 

Los auténticos independentistas o revolucionarios se solidarizan con los pueblos y sus gestas liberadoras.

 

Así lo hicieron en el comienzo de nuestras patrias, nuestros pueblos y nuestros lideres como Belgrano, Moreno, San Martín, Bolívar, Manuela Sáenz, Sucre, Azurduy, Pedraza, Güemes y Macacha Güemes, José Martí y tantas y tantos más.

 

Los ficticios independistas yanquis, de inicio, fueron anexionistas, imperialistas y declarados enemigos de los pueblos y de sus luchas de liberación.

 

De modo que Manuel Ugarte fue sumamente preclaro, todo un visionario y, por supuesto, un auténtico revolucionario.

 

Hoy, ante el presente desolador que argentinas y argentinos estamos padeciendo por obra del gobierno totalitario encabezado por la fratria Milei y su horda, manejado y sostenido por los concentradores de poder locales y globales, por el imperialismo yanqui, por la ineficacia o la complicidad de la oposición, por el derrotismo y sumisión de quienes se dicen “nacionales y populares”, progresistas o de izquierda, celebro que una radio francesa recuerde a un gran patriota.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista (y luego) dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado (y luego) de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, febrero 22 de 2026

 

 

 

 

 

 

 


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