Rubén
Rojas Breu
UNA RADIO FRANCESA PONDERA A
UN ARGENTINO PRECLARO: MANUEL UGARTE
¨Los que han viajado
por la América del Norte
saben que en Nueva
York se habla abiertamente
de unificar la América bajo la bandera de
Washington
de “El peligro yanqui”
(1901) de Manuel Ugarte
En
estos días, una radio francesa trajo a este presente, ponderando y ensalzando,
al argentino Manuel Ugarte.
Es
una radio francesa la que destaca la inconmensurable significación de Manuel
Ugarte, algo a lo cual los argentinos debemos atender ya.
En Francia,
así como en otros países europeos, se está incrementando la aversión a los
yanquis, a quienes, por otra parte, nunca amaron mucho.
Señalo,
para empezar, que es muy importante hoy volver a estas fuentes, ante tanta
ignorancia de nuestra historia, ante tanto derrotismo, tanto desconcierto, tanta
falta de rumbo, tanta distorsión de lo que fue el peronismo fundacional, todo
lo cual favorece los planes siniestros del gobierno totalitario, sus patrocinantes
yanquis y sus mandamases locales.
Ugarte,
muy tempranamente, en 1901 advirtió sobre el expansionismo yanqui, inquieto por
las acciones abiertamente imperialistas que los del país del Norte habían
llevado a cabo contra México, Nicaragua y Cuba.
Lo
hace con su prédica, su militancia y sus publicaciones, destacadamente la citada
en el epígrafe, “El peligro yanqui”.
Manuel
Ugarte, nacido en 1875 fue un político, periodista, escritor y diplomático.
Socialista en su juventud, prontamente se comprometió con la unidad e
integración latinoamericana, siendo quien con una de sus publicaciones nos
bautizó como “Patria Grande”.
Fue
uno de los primeros latinoamericanos que advirtió sobre la voracidad
expansionista de los EEUU del esclavista Washington, quizá el primero de
quienes utilizó sistemáticamente el término “yanqui”, originado en el Sur enemigo
del Norte de tal país.
Diagnosticó
el expansionismo de los EEUU con base en Nueva York, la urbe “democrática” que deslumbra
a nuestro cipayaje local, que, por ejemplo, se obnubila con las películas de
Woody Allen. Penoso, por cierto.
Queda
claro que las pretensiones expansionistas se iniciaron mucho antes de Trump,
¿no cierto?
Ugarte
inspiró a revolucionarios latinoamericanos a
lo largo del siglo XX, desde, entre otros y entre otras, al patriota
nicaragüense Sandino hasta Perón, con cuyos gobiernos se desempeñó como diplomático
en México, Nicaragua y Cuba.
Sandino
reconoció públicamente la trascendente influencia de Ugarte en su decisión de
encarar la gesta liberadora.
En
1945 Manuel Ugarte adhiere al peronismo, el peronismo de verdad, el fundacional, y ejerce
como embajador sucesivamente, en México, Nicaragua y Cuba.
Subrayo
que se trataba del peronismo fundacional, el del origen, el fundado y conducido
por Perón, en el cual fueron protagónicos Evita, Jauretche, Cooke, Juana
Larrauri, Bramuglia y justamente Manuel Ugarte, entre tantas y tantos.
Un
peronismo en el que el gran protagonista fue el Pueblo impulsado por
trabajadoras y trabajadores.
Fue
un peronismo revolucionario e inmensamente superior en
comparación con la caricatura actual, sean el kirchnerismo, el massismo, el de
los gobernadores y cegetistas, el de los de los llamados movimientos sociales, todo
lo cual no puedo sino calificar como seudo peronismo o, cuando mucho, como
peronismo mínimo o miniperonismo.
Aquel
peronismo, efectiva e indiscutiblemente nacional, popular y de los
trabajadores, fue, por lo mismo, decididamente antiimperialista.
Y tanto
lo fue, que los yanquis, avalados por Inglaterra y su afamado Churchill, lo
declararon enemigo principal, al punto de declarar a Perón objetivo a eliminar,
ya con la casi flamante CIA haciendo de las suyas.
Al
tiempo que me satisface enormemente que franceses revaloricen a Manuel Ugarte
me produce escozor no sólo que en la Argentina lo hayamos dejado de tener en
cuenta, sino que eso sea simultáneo con la creciente penetración ideológica y
hasta cultural yanqui, muy notoria en jóvenes varones, esos que aspiran a
convertirnos en una estrella más en la bandera del país del Norte, que creen en
sus nazifascistas superhérores , que sueñan con ganar en dólares contantes y
sonantes y que votan a los expoliadores y explotadores.
Lamentablemente
no sólo esos muchachos son territorio de penetración.
También
observo con inquietud cómo tantas y tantos compañeras y
compañeros del kirchnerismo, del progresismo y de la izquierda clasista muestran
admiración por intelectuales, cineastas, escritores, artistas y demás
especímenes yanquis.
Incurren,
aunque sea de buena fe, en cipayismo.
Muy
grave es que eso se dé entre compañeras y compañeros de Sociales UBA,
Psicología UBA, Económicas UBA y en otras instituciones públicas de altos
estudios de todo el país.
Ignoran
u olvidan que, parafraseando a Napoleón, cada yanqui lleva en su mochila el
estandarte del conquistador o el látigo del esclavista.
De
mi propio cuño, afirmo que el expansionismo yanqui nace en 1776, año en el cual
un grupo de colonos blancos supremacistas y esclavistas se libera de pagar impuestos
a la corona inglesa gracias a la sangre que derramaron franceses y españoles.
La
historia de lo sucedido entonces nada tiene que ver con la que se cuenta en
libros, clases, películas hollywoodenses y demás.
Washington,
Franklin, Jefferson y compañía eran supremacistas y esclavistas, al punto, que como
asevera Habermas, el último citado acude a la corte napoleónica para que
Francia restablezca la esclavitud en Haití.
Creían
en la “doctrina del destino manifiesto” según la cual los yanquis son el nuevo
pueblo elegido, los fundadores de la nueva Jerusalén, los ungidos para
apropiarse del planeta.
También,
el tan venerado Lincoln, creía fervientemente eso a la par de su fe racista, ya
que aspiraba a que los negros se fuesen de su país; ese fue el motivo de fondo
de su supuesta lucha contra la esclavitud.
Los
auténticos independentistas o revolucionarios se solidarizan con los pueblos y
sus gestas liberadoras.
Así
lo hicieron en el comienzo de nuestras patrias, nuestros pueblos y nuestros
lideres como Belgrano, Moreno, San Martín, Bolívar, Manuela Sáenz, Sucre, Azurduy,
Pedraza, Güemes y Macacha Güemes, José Martí y tantas y tantos más.
Los
ficticios independistas yanquis, de inicio, fueron anexionistas, imperialistas
y declarados enemigos de los pueblos y de sus luchas de liberación.
De
modo que Manuel Ugarte fue sumamente preclaro, todo un visionario y, por supuesto,
un auténtico revolucionario.
Hoy,
ante el presente desolador que argentinas y argentinos estamos padeciendo por
obra del gobierno totalitario encabezado por la fratria Milei y su horda, manejado
y sostenido por los concentradores de poder locales y globales, por el imperialismo
yanqui, por la ineficacia o la complicidad de la oposición, por el derrotismo y
sumisión de quienes se dicen “nacionales y populares”, progresistas o de
izquierda, celebro que una radio francesa recuerde a un gran patriota.
Rubén
Rojas Breu
Trabajador,
activista (y luego) dirigente político desde 1958
Docente
universitario de grado (y luego) de posgrado desde 1969 en UBA y otras
universidades públicas y privadas de la Argentina
Lic.
en Psicología UBA, 1973
Científico
e investigador social desde 1974
Autor
del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado,
desde 1980 con libros y artículos publicados
Autor
de teorías sobre Política
Buenos
Aires, febrero 22 de 2026
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