jueves, 16 de julio de 2026

SELECCIÓN MEDIANTE, TOCAMOS PLAYA EN MALVINAS

 


Rubén Rojas Breu

 

Selección mediante, tocamos playa en Malvinas

 

La Selección argentina derrotó a Inglaterra exhibiendo el mejor fútbol del planeta y, quizá, de la historia; al menos desde mi niñez o adolescencia, hace ya numerosas décadas.

 

La Argentina con su “fútbol arte” venció al “fútbol máquina” inglés, un fútbol fabricado en serie con futbolistas y técnicos formateados.

 

Lo nuestro no es solamente pasión: es también y, sobre todo, vocación y creatividad.

 

Tomando como fuente al diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” el francés “Le Monde” define a nuestro equipo técnico y jugadores “les rois du come- back”, los reyes de la remontada.

 

El actual seleccionado, según mi creación más resonante, el Método Vincular, se ubica en el Posicionamiento Creativo, en el cual el paradigma está dado por el arte: creación, estética, virtuosismo a la manera de las más celebradas partituras que se deben a Bach, Mozart, Beethoven o a nuestros Piazzolla y Ariel Ramírez.

 

Este seleccionado, desde el comienzo de su carrera y todavía en la previa del mundial de 2022 afrontó campañas de descrédito: dirigentes, medios dominantes y sus periodistas deportivos, referentes del fútbol y tantos influyentes fueron impiadosos, severamente críticos.

 

Silenciosamente y con su juego proverbial, la “Scaloneta” desnudó la mezquindad y la inexactitud de las diatribas.

 

Entre quienes profirieron invectivas destacan periodistas como Mariano Closs, Sebastián Vignolo, Flavio Azzaro y Ernesto Cherquis Bialo: vociferaban palabras altisonantes como “peligro”, “equipo de bajo vuelo”, “ Scaloni es un muchacho que no tiene idea de cómo dirigir”.

 

También Oscar Ruggeri y, particularmente, Diego Maradona fueron lapidarios.

 

Maradona definió a Scaloni como “pibe sin ninguna experiencia” o “alguien a quien empujaron que solamente podría dirigir para el mundial de motociclismo”; sobre Messi, “el Diego” pidió insistentemente que “no lo endiosen más y que nunca va a ser un caudillo, no puedo serlo alguien que va 20 veces al baño antes de un partido”.

La Selección tan vituperada ganó todo, incluyendo el Mundial de 2022 y va por éste de 2026 con sobrados méritos y excepcional capacidad, poniendo elocuentemente de relieve que es la mejor de todos los tiempos, de nuestro país y, me atrevo a decir, del planeta.

 

Le acaba de ganar a Inglaterra con dos goles de magnífica factura, con dos asistencias magistrales de Messi y la calidad de Enzo Fernández y Lautaro Martínez.

 

Dos goles absolutamente legales y legítimos, sin intervención de manos extrañas.

 

Dos goles que a los ingleses les dio en el plexo solar, tanto a los integrantes del equipo como a su hinchada y a sus mandamases, Corona incluida.

 

Pero esta Selección hizo algo más, proyectando el triunfo en múltiples direcciones.

Aclaro que yo era escéptico acerca de su posición o compromiso político, sobre todo cuando estamos padeciendo al gobierno tiránico libertario y sus mandamases.

 

Veamos el desglose de la proyección del triunfo y de sus inmediatas consecuencias:

 

1.         Con todo lo que implica simbólicamente, derrotó al representativo de la potencia más colonialista de la historia de la humanidad, superada ahora en ambiciones hegemónicas por su vástago prepotente, bruto e idiota, el país yanqui.

 

Tiene un especial significado para los pueblos derrotar a los países con tanta tradición colonialista, que nosotros sufrimos en carne propia, con los ingleses, desde las invasiones de 1806 y 1807 hasta su dominio sobre nuestro país desde Rivadavia en adelante, al menos hasta avanzado el siglo XX. Una potencia que se opuso a Perón y al peronismo fundacional y que festejó la caída del gobierno nacional y popular en 1955.

 

2.         A eso se suma que el equipo se manifestó abiertamente en favor de nuestra soberanía de Malvinas.

Hacer eso es tocar playa en nuestras islas del Sur y en todo el sur de nuestro Atlántico Sur usurpado por Inglaterra, por el país yanqui y, además, invadido a diario por otras potencias.

 

El alcance en todo el mundo que adquirió la exhibición del paño en el que se reivindican como argentinas a las Malvinas fue colosal.

 

No quedó rincón de la Tierra al que no haya llegado el mensaje contundente.

 

Ese acto hizo más que todo lo que hicieron gobiernos desde 1983 en adelante y fue más significativo, estratégicamente, que la ocupación de 1982 por parte de los exmilitares de la dictadura.

Sin duda, golpeó a la Corona y al gobierno inglés.

 

3.         El triunfo con su masiva repercusión indica que las argentinas y los argentinos tenemos justificado anhelo por hacer de nuestro país una nación plenamente soberana y desarrollada con derecho a alcanzar el estatus de potencia a nivel internacional.

 

4.         Puso fuera de juego a la fratria Milei, a la horda que la encaramó y a sus insaciables patrocinadores locales y globales y a la alianza conformada por el nefasto gobierno libertario, los ingleses y el país yanqui.

Está todo dado para debilitar al gobierno autocrático, entreguista y cruel de toda crueldad.

 

5.         Desafía al mismo tiempo que da el ejemplo a una oposición ineficaz, indolente, pasiva y hasta cómplice.

Por un lado, con las remontadas demuestra que frente al enemigo o el adversario siempre es posible poner en práctica una estrategia exitosa, sin importar cuál sea el poder de ese oponente ni la prédica maliciosa de los medios ni las fraudulentas y malintencionadas encuestas o “sondeos de opinión”.

 

Para vencer se requiere una Conducción y un Proyecto.

 

Se cuenta con el de mi autoría, basado en el de Perón “Proyecto Nacional. Modelo Argentino”.

El que propongo e impulso está enteramente actualizado, válido para este 2026 y publicado en rubenrojasbreuelaula.blogspot.com

 

De tal manera, como vengo reiterando, a construir la Conducción y a impulsar el Proyecto de emancipación y realización de nuestro Pueblo y nuestra Nación.

 

Imitar a la Selección abre la puerta de acceso.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 16 de 2026

 

 

 


miércoles, 8 de julio de 2026

La Selección Argentina de fútbol versus los yanquis

 



Rubén Rojas Breu

 

La Selección Argentina versus los yanquis

 

Aclarando: el título no hace referencia, estrictamente hablando, ni a la competencia futbolística ni a la política.

 

No refiere a la competencia futbolística porque afortunadamente la Argentina en este mundial 2026 enfrentó y enfrentará selecciones dignas, las cuales son todas excepto una, la yanqui.

 

No refiere a la política porque los integrantes de la selección argentina se muestran injustificadamente prescindentes o de derecha y no demuestran en absoluto una posición antiyanqui, todo lo contrario. Si hay alguna excepción sería interesante y reconfortante que se sepa, pero no parece encontrarse en esta selección ningún émulo de Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera, Alejandro Presa, César Luis Menotti, Jorge Valdano o René Houseman.

 

Para más, en comportamiento ignominioso, Messi, De Paul y Mascherano se reunieron con el presidente Trump.

 

Acá se trata de establecer un contraste, un fuerte contraste, en lo cultural y/o en lo social en general.

 

La selección argentina y todas las argentinas y argentinos, así como todas las selecciones y países participantes del Mundial, con excepción de los yanquis, han demostrado y demuestran un comportamiento respetuoso hacia los públicos, hacia los países organizadores, hacia la FIFA, hacia los rivales, hacia la prensa y, categóricamente, hacia las leyes y reglamentos.

 

Todo lo contrario, cabe decir del comportamiento de los yanquis.

 

Siendo el principal país organizador, desde el comienzo del torneo deportivo más importante del planeta, el país yanqui tuvo conductas poco hospitalarias cuando no abiertamente hostiles hacia los invitados, mostrando especial ensañamiento con la representación de Irán.

 

Ya se había opuesto a la participación de Rusia con motivo de la invasión de Ucrania, lo cual fue aprobado por los demás países centrales y por la FIFA, en clara desigualdad si se considera que los EEUU de Washington inician guerras de conquista a diario; justamente la última fue contra Irán, guerra en la cual esta última nación resultó victoriosa para humillación de la incalificable superpotencia del Norte.

 

 

 

El máximum de la prepotencia lo constituyó la intromisión del presidente Trump ordenando a la FIFA el levantamiento de la sanción, tarjeta roja, aplicada a su goleador.

 

Un farabute el mencionado que, suelto de cuerpo, dice no saber ni jota sobre fútbol, algo típicamente propio de su país en el cual cualquiera se pronuncia sobre cualquier tema con la arrogancia de quienes se sienten superiores a los humanos.

 

Quienes creen que al país yanqui se le puede aplicar una visión generosa según la cual hay allí buenos y malos, concluyen en que fue una decisión del repudiado Trump.

 

Esa benévola lectura de un episodio tan irracional, ilegal y prepotente es, cuando menos, ingenua.

 

Trump, con su modo brutal de conducirse, representa a todas las yanquis y a todos los yanquis, quienes, desde hace 250 años, cuando se concretó su ficticia “revolución independentista” se han guiado por su doctrina del “destino manifiesto” según la cual son la nueva Israel, el nuevo pueblo elegido según el supremacista blanco fundador de tal país Benjamín Franklin.

 

Aquellos colonos blancos supremacistas y esclavistas, que se liberaron del pago de impuestos, tuvieron en sus descendientes a anexionistas, belicistas y conquistadores que tienen como práctica habitual tanto el uso desmedido de la violencia como el desconocimiento de las leyes internacionales.

 

Trump simplemente respondió a esa execrable tradición yanqui, la cual es cultivada por republicanos, demócratas, progresistas, ultraderechistas e izquierdistas de ese país.

 

En todas las latitudes son mayorías quienes creen que hay yanquis humana, cultural y políticamente valorables.

 

Creen verlos en sus intelectuales, en sus literatas y literatos, en sus artistas en general, en sus cineastas, actrices y actores, en sus dirigentes gremiales y sociales, en sus referentes de distintos ámbitos.

 

Sin embargo, la realidad contradice esa cándida o interesada creencia: obsérvese lo sucedido con el “progresista” Chomsky quien queda claro que,  buscándose posicionar como lingüista, no es más que un practicante de la charlatanería; sus “estructuras sintácticas” de poco sirven para legitimarlo.

 

En el particular y aborrecible caso del levantamiento de la tarjeta roja para el goleador yanqui, Trump fue apoyado por toda la plana mayor y toda la población de su país.

 

Ergo, también, por los integrantes de la selección: su goleador, desvergonzadamente, se vistió la camiseta para enfrentar a la encomiable selección belga y ni el director técnico y sus asistentes, ni su hinchada, ni el resto de la población siquiera se ruborizaron.

Tomaron como natural una decisión adoptada de prepo ya que se consideran superiores al resto de la humanidad y elegidos para ejercer la hegemonía a gusto y piacere.

 

Todos los yanquis coinciden en esa tenebrosa convicción, cualquiera sea su género, cualquiera sea su etnia, cualquiera sea su pertenencia cultural y social, cualquiera sea su posición política, si la tienen.

 

Es el único país del mundo que carece de pueblo, el único que jamás sufrió una invasión o ataque extranjero de veras, el único que desconoce sistemáticamente tratados y leyes internacionales, el único que arrojó bombas atómicas arrasando con ciudades enteras, en Japón.

 

Blancos o caucásicos, afroamericanos o negros, hispanos, morenos o mestizos, indígenas, mujeres y varones, jóvenes y mayores, pobres y magnates, obreros, empleados y empresarios apoyaron la intromisión injuriosa de Trump y celebraron entusiastas que su jugador “estrella” estuviera, ilegalmente, en la cancha.

Si alguna o algún yanqui protestó, créase, fue de boca para afuera.

 

Contrariamente, la selección argentina en todo el desarrollo del Mundial demostró no solamente una calidad en fútbol de la cual los yanquis carecen, sino también educación, respeto y juego virtuoso, al igual que los representativos de los demás países participantes.

Además, digo de paso aunque merece profundización: la remontada épica frente a la elogiable selección egipcia tiene más valor y más proyección que el sufrimiento previo.

Algo que las dirigencias de la oposición en la Argentina deberían imitar, cuanto más si quien gobierna es un seudópodo de los yanquis.

 

Todo lo antedicho nos pone en el umbral de un tema mucho más relevante que debería ser objeto de preocupación de todos los estados y gobiernos, de todas las dirigencias, de todos los intelectuales e, inclusive, de todos los poderosos del mundo, tema que lleva por título:

 

El país yanqui versus la Humanidad.

 

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 08 de 2026

 

 

 

 


domingo, 5 de julio de 2026

Con motivo de la bandera yanqui izada en nuestro monumento a la bandera de Rosario

 



Rubén Rojas Breu

 

Con motivo de la bandera yanqui izada en nuestro monumento a la bandera de Rosario

 

Por una decisión del gobierno nacional encabezado por la fratria cipaya Milei con su horda en conjunto con el lacayo gobierno provincial de Santa Fe a cargo de Pullaro y sus cómplices se izó la bandera yanqui este 4 de julio de 2026 en nuestro monumento a la bandera en la muy emblemática ciudad de Rosario, cuna de nuestro mayor símbolo nacional gracias a uno de nuestros más insignes patriotas, Manuel Belgrano.

 

Es un ultraje desde todo punto de vista.

Este acto repudiable se suma a la participación protagónica de Milei y otros en la celebración en la embajada. 

Compañeros y compañeras de todo el país reaccionaron con justificadísima indignación acusando, es mi caso, un dolor lacerantemente visceral.

 

Izaron la bandera del país más deshumanizante del planeta, la bandera del país más imperialista de la Historia de la Humanidad, la bandera del país que más subyugó y subyuga a nuestra castigada América Latina, el país que con sus bloqueos condena a condiciones sumamente precarias a los pueblos hermanos de Cuba y de Venezuela, el país que promovió y patrocinó las dictaduras cívico militares terroristas de estado que sufrimos en la Argentina y en naciones hermanas, el país que una y otra vez invadió e invade pueblos, el país que mordió humillantemente ahora el polvo de la derrota ante Irán.

 

Desde ya que el cipayismo de la fratria Milei, sus padrinos y sus fanáticos no tiene límites, pero quedarnos en esta afirmación es birlar la complejidad de la cuestión.

No solamente la ultraderecha libertaria retrógrada y obsecuente con lo peor del planeta es culpable de un acto de tamaña naturaleza.

 

Esa decisión tan deleznable es posible porque prácticamente todas las dirigencias de todo el espectro político e ideológico, dirigencias políticas y sectoriales, así como los ámbitos culturales, académicos, intelectuales y mediáticos padecen la colonización mental por obra de la descomunal propaganda yanqui, la cual desde fines de la segunda guerra mundial creció en progresión geométrica alcanzando a todo el globo.

 

No únicamente Clarín y LN evidencian esa penetración sino también P12, R10, C5N y hasta los medios de izquierda, lo cual es muy comprobable.

 

Esa colonización también se advierte en gran parte de la población que ve en el país yanqui la materialización de sus sueños más caros, que cree en modo idiota en las producciones de Hollywood y de otras sedes de la incultura yanqui que invaden continuamente con sus series televisivas y su cine.

 

Disney, Marvel y demás grandes productoras hacen su agosto al tiempo que penetran con su prédica las cabezas huecas.

Al mismo tiempo es penoso observar cuántas personas visten ropas con leyendas en el incivil inglés yanqui o con referencias a ciudades de ese lugar, inclusive a sus fuerzas armadas y de seguridad, como la tan extendida “NYPD”.

 

Ahondo señalando que el kirchnerismo y otras variantes del seudo peronismo, el progresismo, la izquierda genérica y hasta la clasista desvarían viendo en el país yanqui o en determinados sectores del mismo virtudes. A diario perturba mi espíritu encontrar en estos grupos referencias elogiosas a su cine, a su literatura, a su televisión, a sus universidades, la confesional Harvard, Yale, MIT, Stanford, Princeton y restantes; inclusive alaban a personajes claramente inspirados en el nazifascismo como Superman y Batman, o ensalzan a los Simpson o destacan elogiosamente a Rocky y Terminator.

 

Véase además quién terminó siendo el tan ponderado Chomsky, quien no sólo fingió su progresismo, sino que fue inexplicablemente valorado por su lingüística consistente en conjeturas epistemológicamente insustentables.

 

Todo ello demuestra no solamente que se rinden ante la bandera más imperialista y más odiada del planeta sino un desconocimiento enorme sobre el resto del mundo y sus grandes realizaciones culturales y políticas.   

 

A tal punto llegó la propaganda yanqui que gran parte de las dirigencias y de la población, de acá y de otras latitudes, creen que fueron los yanquis los vencedores de la segunda guerra mundial, en la cual lo probadamente cierto es que su participación no solamente fue cuasi irrelevante sino contraproducente, tal como lo denunciaron grandes estrategas protagonistas en esa guerra como el británico Montgomery.

 

Digo de paso que esa guerra la ganaron el Ejército Rojo soviético y las resistencias nacionales, como la francesa, la griega, la yugoeslava e, incluso, la alemana y la italiana.

 

Yendo más a fondo, el 4 de julio el país yanqui celebra una de las más grandes mentiras históricas, la de su ficticia independencia.

 

Ese día colonos blancos supremacistas y esclavistas tomaron el poder en el este yanqui gracias a la derrota que franceses y españoles les infligieron a los ingleses.

Tales colonos eran descendientes de fanáticos de la secta de la purificación expulsada de Inglaterra por su fundamentalismo, concepción arcaica religiosa presente en toda la seudo cultura yanqui.

 

Esos yanquis se rebelaron por un motivo francamente miserable: su resistencia a seguir pagando impuestos, por cierto, una causa minúscula e inmoral si se compara con las luchas genuinas por la independencia que llevaron nuestros países desde México al norte hasta Argentina, Chile y Uruguay al sur: habría que agregar tantos pueblos que también llegaron auténticamente, bien de veras, a su independencia como Argelia, Marruecos, Sudáfrica, Vietnam, Corea y sigue la inmensa lista.

 

Esos colonos, antes y después de su absurdo 4 de julio, masacraron pueblos originarios.

 

Desde ese 4 de julio el país yanqui, se comportó de modo muy distinto a gestas como las encabezadas por Belgrano, San Martín, Azurduy, Bolívar, Artigas, Sucre y tantas y tantos más.

 

Mientras nuestras y nuestros patriotas batallaron para independizar no solamente a sus territorios sino también a las naciones hermanas, el país yanqui se dedicó a anexar y a someter.

 

Su himno es revelador elocuente de su belicismo y de su ambición hegemónica, de su arrogancia y de su vocación imperialista.

 

Lo de una supuesta revolución yanqui que culmina hace 250 años fue letra que los franceses a fines del siglo XVIII le dieron al donjuanesco y frívolo Jefferson, tal como documenta Habermas.   

 

Contrarrestar con el fin de poner término en el futuro inmediato o mediato a esa penetración requiere lo que hoy falta de manera colosalmente dramática:

 

-     Debate a fondo, incrementando el nivel ideológico y político: hay que asumir que hoy en la Argentina está en auge la mediocridad, lo cual fortalece a los Milei y sus patrocinantes.

-     Construir la conducción política.

 

Eso para empezar.

Y hay que poner manos a la obra ya.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 5 de 2026

 

 


martes, 23 de junio de 2026

ES FALSO QUE SOLAMENTE EL PRO Y LA UCR LES HAYAN DADO AIRE A ADORNI Y LA FRATRIA MILEI

 


 

Rubén Rojas Breu

 

ES FALSO QUE SOLAMENTE EL PRO Y LA UCR LES HAYAN DADO AIRE A ADORNI Y LA FRATRIA MILEI

 

La oposición y los medios que apoyan a éstos y funcionan como sus voceros afirman que los legisladores de la UCR y del Pro evitaron la interpelación al jefe de gabinete en la Cámara de Diputados.

 

Esas y esos diputadas y diputados oficialistas contaron con el auspicio de gobernadores decididamente inescrupulosos.

 

Ahora bien: todas y todos las y los legisladoras y legisladores de la oposición son igualmente responsables.

 

Más aún, también de hecho lo son todas las senadoras y los senadores ya que en el Senado le hicieron injustificadamente fácil las cosas al despótico gobierno libertario desde su inicio y le facilitan las cosas al incalificable jefe de gabinete.

 

Estas aseveraciones que acá estoy gritando a los cuatro vientos pueden considerarse temerarias e infundadas.

 

Quienes así lo consideren están atadas y atados a un pensamiento trillado y acomodaticio y participan resignada o negligentemente de la inacción pavorosa de una oposición entre ineficaz y cómplice.

 

Quede claro que cuando hablo de la oposición incluyo al kirchnerismo, a los restantes seudo peronismos, al progresismo, a la izquierda genérica, a los restos del alfonsinismo y a la izquierda clasista.

 

Las declamaciones y las peroratas a esta altura repetidas e insoportables de los figurones del Congreso empezando por los jefes de bloques del kirchnerismo, José Mayans y Germán Martínez, solamente sirven para exculparse a fuerza de embustes.

 

¿Por qué este juicio severísimo sobre la oposición?

 

Es una oposición que todo lo que tiene por meta es salvar de la hecatombe a un régimen político institucional caduco desde hace décadas y, particularmente, desde la rebelión popular de 2001.

 

Hicieron bulla con el caso Adorni, de lo cual me ocupé en mi artículo “ADORNI, LA PANTALLA”, en el que señalé que todo ese denuncismo o iba camino del fracaso o servía para ocultar la falta de política, la falta de proyecto, la falta de estrategia, la falta de conducción.

 

Si no hay Proyecto, conducción ni estrategia ninguna oposición vale.

 

A esta altura seguir participando cómodamente de un Congreso acabado hace a todos los legisladores culpables de tantas leyes antinacionales y antipopulares.

Hace culpables también a todos los gobernadores, intendentes, concejales y funcionarios estén donde estén.

 

Con sus votos a favor o en contra legitiman la barbarie creciente e, inclusive, desconocen a diario la Constitución.

 

Todas y todos convalidan y se aferran a un institucionalismo vacuo y a un electoralismo viciado y vicioso. Todas y todos se dejan llevar por sumisión o por negocio por las prédicas mediáticas y por los datos que les proveen las empresas encuestadas, agentes de la manipulación.

 

Todas y todos ignoran a un Pueblo que está dando, desesperadamente, la lucha en absoluta soledad.

 

Nada de lo que estoy acá afirmando implica un llamado al desorden que tanto temen, aunque la profecía de Perón acerca de que el día llegará en que el Pueblo haga tronar el escarmiento es muy factible de concretarse.

 

Si la oposición quisiera cumplir con su rol, tiene a mano acciones y medidas para implementar, de las cuales destaco:

 

1.         Ponerse a la cabeza de las movilizaciones que en todas las formas el Pueblo está materializando a diario.

 

2.         Convocar a las fuerzas políticas, gremiales y sectoriales en general a un gran acuerdo con la finalidad de acabar con un estado de cosas tan injusto e inspirado en la crueldad.

 

3.         Convocar a quienes efectivamente podemos contribuir por conocimiento y trayectoria política a construir la conducción y diseñar la estrategia.

 

 

4.         Imitar a los legisladores de la oposición de Hong Kong que en 2020 renunciaron masivamente al Congreso.

 

No van a hacer nada de lo antedicho, pero no por su mentirosa evaluación de las tan meneadas “relaciones de fuerzas” ni porque no se den “las condiciones subjetivas” ni porque “todavía hay gente que confía en el gobierno”.

Son todas meras excusas.

 

No lo van a hacer porque es más negocio transar, porque le temen al Pueblo, porque se rinden antes las extorsiones, por cobardía.

Así nomás.

 

La máxima atribuida al poeta español Antonio Machado y que el peronismo de veras, el fundacional hizo suya, tiene más vigencia que nunca:

 

“SÓLO EL PUEBLO SALVARÁ AL PUEBLO”

 

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, junio 23 de 2026

 

 


SELECCIÓN MEDIANTE, TOCAMOS PLAYA EN MALVINAS

  Rubén Rojas Breu   Selección mediante, tocamos playa en Malvinas   La Selección argentina derrotó a Inglaterra exhibiendo el mejor...