lunes, 27 de julio de 2026

MILEI NO REPRESENTA AL PUEBLO ARGENTINO

 



Rubén Rojas Breu

 

Milei no representa al Pueblo argentino

 

Tanto las argentinas y los argentinos como el mundo y, especialmente, nuestros países hermanos de América Latina, deben tener claro que Milei no representa al Pueblo argentino.

 

La andanada de agravios proferidos contra la Argentina por parte de referentes, futbolistas y hordas desde las vísperas del Mundial hasta la final, andanada proveniente, sobre todo, desde Inglaterra, España y el país yanqui, son injuriosas y difamatorias.

Potencias colonialistas e imperialistas que hicieron y hacen del racismo y de la segregación un emblema y un patético soporte de su identidad, agreden ignominiosamente a una nación de probadas tradición y trayectoria en la integración y el respeto por la diversidad.

 

Se dice que esa inopinada y grosera catarata de calumnias lanzada, no sólo por cavernícolas de ls ultraderecha sino también por progresistas o fingidos defensores de los derechos humanos de los citados países, acusando absurdamente de “racista” a la Argentina, obedece en gran medida a que Milei es el presidente, elegido hace más de dos años, por una mayoría electoral.

 

Estamos pagando muy caro la falacia según la cual los comicios expresan la voluntad del Pueblo.


Se hace caso omiso de que en las elecciones votan por igual el amo y el esclavo, el luchador y el sumiso, el digno y el deshonesto, el que ama a su patria y el cipayo.

 

Debe quedar en claro que esa mayoría electoral no representa ni representó jamás al Pueblo argentino: es una mayoría circunstancial representativa de la masa o de la “mayoría silenciosa” influida y comandada por las hordas que encaramaron a la fratria Milei.

 

Esa masa, frecuentemente enemiga del Pueblo, fue manipulada por la acción tenebrosa de los poderosos locales y globales, por los medios de comunicación dominantes y por las empresas encuestadoras.

 

Lo electoral tal como se plasma, en los tiempos que corren, está lejos de representar como debería hacerlo a los pueblos.

 

El Pueblo, como lo he desarrollado científica y políticamente, es la organización política más compleja que tiene como objetivos la emancipación y la realización, todo lo contrario de la masa siempre predispuesta y dispuesta al sometimiento.

 

Milei representa entonces lo más oscuro y asocial de la Argentina, lo oscuro y asocial que se da en todas las latitudes y desde el comienzo de la Historia.


La llegada al gobierno de estos infames libertarios se dio por la continua frustración y resentimiento causados por gobiernos ineficaces que se dijeron “nacionales y populares” o de “izquierda” así como por la acción y prédica de los concentradores y factores de poder ut supra mencionados.

 

El Pueblo argentino, en consonancia con sus objetivos de emancipación y de realización es solidario con todos los pueblos oprimidos del planeta y particularmente fraterno con los latinoamericanos.

 

De tal manera la barbarie que exhibió Milei en su reciente estadía en el país hermano de Brasil, atacando a su presidente de la nación y al presidente del Tribunal Supremo para enfatizar su complicidad con el encarcelado Bolsonaro, no tiene afinidad ninguna con las prácticas, ni con los modos, ni con el pensamiento del Pueblo argentino.

 

En la Argentina la población está padeciendo lo indecible.


Asimismo, es notoria y francamente desastrosa a esta altura la carencia de una oposición eficaz, comprometida, activa.

 

Tenemos una oposición entre incapaz y cómplice en todo el espectro ideológico y político y en todos sus estamentos.

 

Dirigencias políticas, gremiales y sociales de la supuesta oposición, así como la totalidad de los gobernadores y legisladores o apoyan descaradamente al gobierno despótico y cruel o lo dejan hacer, parados sobre el electoralismo y el institucionalismo vacuo, dejándose llevar por los aprietes de los poderes, por las prédicas mediáticas y por las encuestas.

 

Si hubiera una oposición a la altura del Pueblo argentino, ya estaría impulsando una gran convocatoria nacional para salir de este marasmo, de este estado de cosas catastrófico, y para poner freno de inmediato a la fratria Milei y su horda.


Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, julio 27 de 2026

 


viernes, 17 de julio de 2026

La Selección Argentina de Fútbol está logrando lo que toda la oposición no puede

 



Rubén Rojas Breu

 

La Selección Argentina de Fútbol está logrando lo que toda la oposición no puede

 

Desde que se inició el gobierno despótico libertario, vengo señalando insistentemente y en soledad que la oposición está inactiva e inerte mostrando pasividad, impotencia, resignación e, inclusive, incurriendo, objetivamente y más allá de las intenciones conscientes, en complicidad.

 

Cuando digo la oposición digo toda la oposición, o sea: kirchnerismo y otros seudo peronismos, progresismo, izquierda genérica e izquierda clasista.

 

Su sumisión al régimen político institucional que terminó de caducar en 2001 es, a esta altura, vergonzoso y hasta deshonroso.

 

Solamente el Pueblo se alza una y otra vez contra este régimen acabado y, en particular, da la lucha contra el gobierno de la fratria Milei, su horda y sus patrocinadores locales y globales.

 

El gobierno libertario viene comportándose según sus deleznables pretensiones las cuales integran una extensa lista en la que se incluye cercenamiento de derechos y de libertades, hambre y despojo para las mayorías, incremento exorbitante de los privilegios para los poderosos, maltrato e impudicia, entrega de la soberanía y alineamiento incondicional con el imperialismo yanqui y sus socios.

 

Ante tanta barbarie la oposición se muestra inerme, poniéndose del lado del institucionalismo vacuo y del electoralismo, del lado de los medios masivos de comunicación y de las empresas encuestadoras, del lado, finalmente, de los concentradores de poder y de riqueza, aunque declamen y vociferen que sirven a los intereses nacionales, populares, de los trabajadores y de los marginados.

 

En ese contexto tan deprimente y desolador, se lleva a cabo el Mundial de Fútbol en el cual la Selección argentina demostró ya ser la mejor del mundo, de la historia de nuestro país y, muy probablemente, de la historia del mundo.

 

Entre esta Selección y las argentinas y los argentinos se da un vínculo de compenetración tan profundo que resulta novedoso desde que el peronismo fundacional, con la muerte de Perón, fue derrotado, derrota que se consumó por el accionar de la dictadura terrorista de estado que dejó como herencia una ficticia democracia.

 

A diferencia de la oposición, la Selección demuestra tener lo que fundamentalmente hay que tener para lograr el tipo de éxito al que aspira el Pueblo: un Proyecto, una Conducción, una Estrategia, capacidad para convocar, organización eficaz con conciencia de pertenencia a tal organización, cumplimiento de objetivos.

 

En lo estrictamente futbolístico la Selección se condujo con creces de acuerdo a la tradición y el estilo que distingue a nuestro fútbol: practica el “fútbol arte” que conjuga vocación, creatividad, estética y virtuosismo reforzado todo ello por el amor a la camiseta, la pasión y la disposición a dar batalla.

 

Al mismo tiempo, se dan otras diferencias cruciales respecto de cómo se comporta toda la oposición: no prestan atención a los medios masivos de comunicación, ni a las prédicas periodistas siempre interesadas, ni a la llamada opinión pública y sus deplorables encuestas.

 

Obviamente, el partido con Inglaterra jugó un rol destacadamente protagónico por estas principales razones:

1.         El triunfo épico en la cancha, un triunfo en el que arrasó al rival y que redundó en dos goles de excelente factura, legales y legítimos, sin “manos providenciales”.

 

2.         El coraje para enfrentar y revertir la situación adversa evitando sobreestimar el poder del adversario o del enemigo y obviando la resignación servidora de la injusticia.

 

 

 

3.         La exhibición del paño pintado con la consigna sagrada “Las Malvinas son argentinas”

 

Esa mostración a todos los ojos del planeta generó una repercusión colosal en todo el planeta, descolocó a la potencia colonialista que usurpa Malvinas y todo nuestro Atlántico Sur.

 

Al mismo tiempo, dejó fuera de juego al gobierno libertario.

 

Lo dejó fuera de juego, en primer lugar, porque fue un acto con el cual la Selección descalificó la prohibición de la FIFA, del gobierno yanqui con la complicidad del inglés y del propio gobierno antinacional presidido por la fratria Milei.

 

En segundo lugar, porque la Selección evidenció un compromiso político inusual y sobradamente elocuente.

 

Ese compromiso político admirable fue ratificado y subrayado con las declaraciones hechas a posteriori por Messi, Lisandro Martínez, Leandro Paredes y más.

 

Inclusive el mejor futbolista del mundo de las últimas cinco décadas, Messi, hizo declaraciones de gran significación para nuestro Pueblo y demoledoras para el gobierno libertario, sus socios y sus mandamases al señalar que en nuestro país “la gente la pasa mal, falta trabajo y no se llega a fin de mes”.

No fueron voces altisonantes y por la propia, sino expresiones de un colectivo que muestra conciencia social y la pone de manifiesto de un modo compatible con la cultura política tan deseable.

 

De tal manera, la Selección puso al gobierno contra las cuerdas o, dicho en términos futbolísticos, lo arrinconó en su arco, arco en el cual el arquero trastabilla.

 

Si la oposición fuera otra, si la oposición se pareciera a la Selección, si la oposición estuviera a la altura del Pueblo, podría aprovechar estas circunstancias tan propicias para avanzar con determinación y aceleradamente.

 

Si sigue conduciéndose con tanta indolencia, tanta cobardía, tanta desidia, tanta inoperancia, o le da aire al gobierno o le deja el camino libre a otras opciones, como está sucediendo con la vicepresidente Villarruel quien, por cierto, le está sacando jugo a este cuadro de situación.

 

Todo este análisis lleva a esta conclusión: hay que construir una Conducción Política, tal como vengo sosteniendo incansablemente, munida de un Proyecto y dispuesta a convocar ya, antes de que la derecha y la ultraderecha nos goleen.

 

Hay que aprovechar el impulso enorme que la Selección nos dio y que va a seguir dándonos en el futuro inmediato.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 17 de 2026

 

 

 


jueves, 16 de julio de 2026

SELECCIÓN MEDIANTE, TOCAMOS PLAYA EN MALVINAS

 


Rubén Rojas Breu

 

Selección mediante, tocamos playa en Malvinas

 

La Selección argentina derrotó a Inglaterra exhibiendo el mejor fútbol del planeta y, quizá, de la historia; al menos desde mi niñez o adolescencia, hace ya numerosas décadas.

 

La Argentina con su “fútbol arte” venció al “fútbol máquina” inglés, un fútbol fabricado en serie con futbolistas y técnicos formateados.

 

Lo nuestro no es solamente pasión: es también y, sobre todo, vocación y creatividad.

 

Tomando como fuente al diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” el francés “Le Monde” define a nuestro equipo técnico y jugadores “les rois du come- back”, los reyes de la remontada.

 

El actual seleccionado, según mi creación más resonante, el Método Vincular, se ubica en el Posicionamiento Creativo, en el cual el paradigma está dado por el arte: creación, estética, virtuosismo a la manera de las más celebradas partituras que se deben a Bach, Mozart, Beethoven o a nuestros Piazzolla y Ariel Ramírez.

 

Este seleccionado, desde el comienzo de su carrera y todavía en la previa del mundial de 2022 afrontó campañas de descrédito: dirigentes, medios dominantes y sus periodistas deportivos, referentes del fútbol y tantos influyentes fueron impiadosos, severamente críticos.

 

Silenciosamente y con su juego proverbial, la “Scaloneta” desnudó la mezquindad y la inexactitud de las diatribas.

 

Entre quienes profirieron invectivas destacan periodistas como Mariano Closs, Sebastián Vignolo, Flavio Azzaro y Ernesto Cherquis Bialo: vociferaban palabras altisonantes como “peligro”, “equipo de bajo vuelo”, “ Scaloni es un muchacho que no tiene idea de cómo dirigir”.

 

También Oscar Ruggeri y, particularmente, Diego Maradona fueron lapidarios.

 

Maradona definió a Scaloni como “pibe sin ninguna experiencia” o “alguien a quien empujaron que solamente podría dirigir para el mundial de motociclismo”; sobre Messi, “el Diego” pidió insistentemente que “no lo endiosen más y que nunca va a ser un caudillo, no puedo serlo alguien que va 20 veces al baño antes de un partido”.

La Selección tan vituperada ganó todo, incluyendo el Mundial de 2022 y va por éste de 2026 con sobrados méritos y excepcional capacidad, poniendo elocuentemente de relieve que es la mejor de todos los tiempos, de nuestro país y, me atrevo a decir, del planeta.

 

Le acaba de ganar a Inglaterra con dos goles de magnífica factura, con dos asistencias magistrales de Messi y la calidad de Enzo Fernández y Lautaro Martínez.

 

Dos goles absolutamente legales y legítimos, sin intervención de manos extrañas.

 

Dos goles que a los ingleses les dio en el plexo solar, tanto a los integrantes del equipo como a su hinchada y a sus mandamases, Corona incluida.

 

Pero esta Selección hizo algo más, proyectando el triunfo en múltiples direcciones.

Aclaro que yo era escéptico acerca de su posición o compromiso político, sobre todo cuando estamos padeciendo al gobierno tiránico libertario y sus mandamases.

 

Veamos el desglose de la proyección del triunfo y de sus inmediatas consecuencias:

 

1.         Con todo lo que implica simbólicamente, derrotó al representativo de la potencia más colonialista de la historia de la humanidad, superada ahora en ambiciones hegemónicas por su vástago prepotente, bruto e idiota, el país yanqui.

 

Tiene un especial significado para los pueblos derrotar a los países con tanta tradición colonialista, que nosotros sufrimos en carne propia, con los ingleses, desde las invasiones de 1806 y 1807 hasta su dominio sobre nuestro país desde Rivadavia en adelante, al menos hasta avanzado el siglo XX. Una potencia que se opuso a Perón y al peronismo fundacional y que festejó la caída del gobierno nacional y popular en 1955.

 

2.         A eso se suma que el equipo se manifestó abiertamente en favor de nuestra soberanía de Malvinas.

Hacer eso es tocar playa en nuestras islas del Sur y en todo el sur de nuestro Atlántico Sur usurpado por Inglaterra, por el país yanqui y, además, invadido a diario por otras potencias.

 

El alcance en todo el mundo que adquirió la exhibición del paño en el que se reivindican como argentinas a las Malvinas fue colosal.

 

No quedó rincón de la Tierra al que no haya llegado el mensaje contundente.

 

Ese acto hizo más que todo lo que hicieron gobiernos desde 1983 en adelante y fue más significativo, estratégicamente, que la ocupación de 1982 por parte de los exmilitares de la dictadura.

Sin duda, golpeó a la Corona y al gobierno inglés.

 

3.         El triunfo con su masiva repercusión indica que las argentinas y los argentinos tenemos justificado anhelo por hacer de nuestro país una nación plenamente soberana y desarrollada con derecho a alcanzar el estatus de potencia a nivel internacional.

 

4.         Puso fuera de juego a la fratria Milei, a la horda que la encaramó y a sus insaciables patrocinadores locales y globales y a la alianza conformada por el nefasto gobierno libertario, los ingleses y el país yanqui.

Está todo dado para debilitar al gobierno autocrático, entreguista y cruel de toda crueldad.

 

5.         Desafía al mismo tiempo que da el ejemplo a una oposición ineficaz, indolente, pasiva y hasta cómplice.

Por un lado, con las remontadas demuestra que frente al enemigo o el adversario siempre es posible poner en práctica una estrategia exitosa, sin importar cuál sea el poder de ese oponente ni la prédica maliciosa de los medios ni las fraudulentas y malintencionadas encuestas o “sondeos de opinión”.

 

Para vencer se requiere una Conducción y un Proyecto.

 

Se cuenta con el de mi autoría, basado en el de Perón “Proyecto Nacional. Modelo Argentino”.

El que propongo e impulso está enteramente actualizado, válido para este 2026 y publicado en rubenrojasbreuelaula.blogspot.com

 

De tal manera, como vengo reiterando, a construir la Conducción y a impulsar el Proyecto de emancipación y realización de nuestro Pueblo y nuestra Nación.

 

Imitar a la Selección abre la puerta de acceso.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 16 de 2026

 

 

 


miércoles, 8 de julio de 2026

La Selección Argentina de fútbol versus los yanquis

 



Rubén Rojas Breu

 

La Selección Argentina versus los yanquis

 

Aclarando: el título no hace referencia, estrictamente hablando, ni a la competencia futbolística ni a la política.

 

No refiere a la competencia futbolística porque afortunadamente la Argentina en este mundial 2026 enfrentó y enfrentará selecciones dignas, las cuales son todas excepto una, la yanqui.

 

No refiere a la política porque los integrantes de la selección argentina se muestran injustificadamente prescindentes o de derecha y no demuestran en absoluto una posición antiyanqui, todo lo contrario. Si hay alguna excepción sería interesante y reconfortante que se sepa, pero no parece encontrarse en esta selección ningún émulo de Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera, Alejandro Presa, César Luis Menotti, Jorge Valdano o René Houseman.

 

Para más, en comportamiento ignominioso, Messi, De Paul y Mascherano se reunieron con el presidente Trump.

 

Acá se trata de establecer un contraste, un fuerte contraste, en lo cultural y/o en lo social en general.

 

La selección argentina y todas las argentinas y argentinos, así como todas las selecciones y países participantes del Mundial, con excepción de los yanquis, han demostrado y demuestran un comportamiento respetuoso hacia los públicos, hacia los países organizadores, hacia la FIFA, hacia los rivales, hacia la prensa y, categóricamente, hacia las leyes y reglamentos.

 

Todo lo contrario, cabe decir del comportamiento de los yanquis.

 

Siendo el principal país organizador, desde el comienzo del torneo deportivo más importante del planeta, el país yanqui tuvo conductas poco hospitalarias cuando no abiertamente hostiles hacia los invitados, mostrando especial ensañamiento con la representación de Irán.

 

Ya se había opuesto a la participación de Rusia con motivo de la invasión de Ucrania, lo cual fue aprobado por los demás países centrales y por la FIFA, en clara desigualdad si se considera que los EEUU de Washington inician guerras de conquista a diario; justamente la última fue contra Irán, guerra en la cual esta última nación resultó victoriosa para humillación de la incalificable superpotencia del Norte.

 

 

 

El máximum de la prepotencia lo constituyó la intromisión del presidente Trump ordenando a la FIFA el levantamiento de la sanción, tarjeta roja, aplicada a su goleador.

 

Un farabute el mencionado que, suelto de cuerpo, dice no saber ni jota sobre fútbol, algo típicamente propio de su país en el cual cualquiera se pronuncia sobre cualquier tema con la arrogancia de quienes se sienten superiores a los humanos.

 

Quienes creen que al país yanqui se le puede aplicar una visión generosa según la cual hay allí buenos y malos, concluyen en que fue una decisión del repudiado Trump.

 

Esa benévola lectura de un episodio tan irracional, ilegal y prepotente es, cuando menos, ingenua.

 

Trump, con su modo brutal de conducirse, representa a todas las yanquis y a todos los yanquis, quienes, desde hace 250 años, cuando se concretó su ficticia “revolución independentista” se han guiado por su doctrina del “destino manifiesto” según la cual son la nueva Israel, el nuevo pueblo elegido según el supremacista blanco fundador de tal país Benjamín Franklin.

 

Aquellos colonos blancos supremacistas y esclavistas, que se liberaron del pago de impuestos, tuvieron en sus descendientes a anexionistas, belicistas y conquistadores que tienen como práctica habitual tanto el uso desmedido de la violencia como el desconocimiento de las leyes internacionales.

 

Trump simplemente respondió a esa execrable tradición yanqui, la cual es cultivada por republicanos, demócratas, progresistas, ultraderechistas e izquierdistas de ese país.

 

En todas las latitudes son mayorías quienes creen que hay yanquis humana, cultural y políticamente valorables.

 

Creen verlos en sus intelectuales, en sus literatas y literatos, en sus artistas en general, en sus cineastas, actrices y actores, en sus dirigentes gremiales y sociales, en sus referentes de distintos ámbitos.

 

Sin embargo, la realidad contradice esa cándida o interesada creencia: obsérvese lo sucedido con el “progresista” Chomsky quien queda claro que,  buscándose posicionar como lingüista, no es más que un practicante de la charlatanería; sus “estructuras sintácticas” de poco sirven para legitimarlo.

 

En el particular y aborrecible caso del levantamiento de la tarjeta roja para el goleador yanqui, Trump fue apoyado por toda la plana mayor y toda la población de su país.

 

Ergo, también, por los integrantes de la selección: su goleador, desvergonzadamente, se vistió la camiseta para enfrentar a la encomiable selección belga y ni el director técnico y sus asistentes, ni su hinchada, ni el resto de la población siquiera se ruborizaron.

Tomaron como natural una decisión adoptada de prepo ya que se consideran superiores al resto de la humanidad y elegidos para ejercer la hegemonía a gusto y piacere.

 

Todos los yanquis coinciden en esa tenebrosa convicción, cualquiera sea su género, cualquiera sea su etnia, cualquiera sea su pertenencia cultural y social, cualquiera sea su posición política, si la tienen.

 

Es el único país del mundo que carece de pueblo, el único que jamás sufrió una invasión o ataque extranjero de veras, el único que desconoce sistemáticamente tratados y leyes internacionales, el único que arrojó bombas atómicas arrasando con ciudades enteras, en Japón.

 

Blancos o caucásicos, afroamericanos o negros, hispanos, morenos o mestizos, indígenas, mujeres y varones, jóvenes y mayores, pobres y magnates, obreros, empleados y empresarios apoyaron la intromisión injuriosa de Trump y celebraron entusiastas que su jugador “estrella” estuviera, ilegalmente, en la cancha.

Si alguna o algún yanqui protestó, créase, fue de boca para afuera.

 

Contrariamente, la selección argentina en todo el desarrollo del Mundial demostró no solamente una calidad en fútbol de la cual los yanquis carecen, sino también educación, respeto y juego virtuoso, al igual que los representativos de los demás países participantes.

Además, digo de paso aunque merece profundización: la remontada épica frente a la elogiable selección egipcia tiene más valor y más proyección que el sufrimiento previo.

Algo que las dirigencias de la oposición en la Argentina deberían imitar, cuanto más si quien gobierna es un seudópodo de los yanquis.

 

Todo lo antedicho nos pone en el umbral de un tema mucho más relevante que debería ser objeto de preocupación de todos los estados y gobiernos, de todas las dirigencias, de todos los intelectuales e, inclusive, de todos los poderosos del mundo, tema que lleva por título:

 

El país yanqui versus la Humanidad.

 

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 08 de 2026

 

 

 

 


MILEI NO REPRESENTA AL PUEBLO ARGENTINO

  Rubén Rojas Breu   Milei no representa al Pueblo argentino   Tanto las argentinas y los argentinos como el mundo y, especialmente,...