Rubén Rojas Breu
Milei no representa al
Pueblo argentino
Tanto
las argentinas y los argentinos como el mundo y, especialmente, nuestros países
hermanos de América Latina, deben tener claro que Milei no representa al Pueblo
argentino.
La
andanada de agravios proferidos contra la Argentina por parte de referentes,
futbolistas y hordas desde las vísperas del Mundial hasta la final, andanada proveniente, sobre todo,
desde Inglaterra, España y el país yanqui, son injuriosas y difamatorias.
Potencias
colonialistas e imperialistas que hicieron y hacen del racismo y de la segregación
un emblema y un patético soporte de su identidad, agreden ignominiosamente a
una nación de probadas tradición y trayectoria en la integración y el respeto
por la diversidad.
Se
dice que esa inopinada y grosera catarata de calumnias lanzada, no sólo por
cavernícolas de ls ultraderecha sino también por progresistas o fingidos
defensores de los derechos humanos de los citados países, acusando absurdamente
de “racista” a la Argentina, obedece en gran medida a que Milei es el
presidente, elegido hace más de dos años, por una mayoría electoral.
Estamos
pagando muy caro la falacia según la cual los comicios expresan la voluntad del
Pueblo.
Se
hace caso omiso de que en las elecciones votan por igual el amo y el esclavo,
el luchador y el sumiso, el digno y el deshonesto, el que ama a su patria y el
cipayo.
Debe
quedar en claro que esa mayoría electoral no representa ni representó jamás al
Pueblo argentino: es una mayoría circunstancial representativa de la masa o de
la “mayoría silenciosa” influida y comandada por las hordas que encaramaron a
la fratria Milei.
Esa
masa, frecuentemente enemiga del Pueblo, fue manipulada por la acción tenebrosa
de los poderosos locales y globales, por los medios de comunicación dominantes
y por las empresas encuestadoras.
Lo
electoral tal como se plasma, en los tiempos que corren, está lejos de
representar como debería hacerlo a los pueblos.
El
Pueblo, como lo he desarrollado científica y políticamente, es
la organización política más compleja que tiene como objetivos la emancipación
y la realización, todo lo contrario de la masa siempre predispuesta y dispuesta
al sometimiento.
Milei
representa entonces lo más oscuro y asocial de la Argentina, lo
oscuro y asocial que se da en todas las latitudes y desde el comienzo de la
Historia.
La
llegada al gobierno de estos infames libertarios se dio por la continua
frustración y resentimiento causados por gobiernos ineficaces que se dijeron
“nacionales y populares” o de “izquierda” así como por la acción y prédica de
los concentradores y factores de poder ut supra mencionados.
El
Pueblo argentino, en consonancia con sus objetivos de
emancipación y de realización es solidario con todos los pueblos oprimidos del
planeta y particularmente fraterno con los latinoamericanos.
De
tal manera la barbarie que exhibió Milei en su reciente estadía en el país
hermano de Brasil, atacando a su presidente de la nación y al presidente del
Tribunal Supremo para enfatizar su complicidad con el encarcelado Bolsonaro, no
tiene afinidad ninguna con las prácticas, ni con los modos, ni con el
pensamiento del Pueblo argentino.
En
la Argentina la población está padeciendo lo indecible.
Asimismo,
es notoria y francamente desastrosa a esta altura la carencia de una
oposición eficaz, comprometida, activa.
Tenemos
una oposición entre incapaz y cómplice en todo el espectro ideológico y
político y en todos sus estamentos.
Dirigencias
políticas, gremiales y sociales de la supuesta oposición, así como la totalidad
de los gobernadores y legisladores o apoyan descaradamente al gobierno
despótico y cruel o lo dejan hacer, parados sobre el electoralismo y el
institucionalismo vacuo, dejándose llevar por los aprietes de los poderes, por
las prédicas mediáticas y por las encuestas.
Si
hubiera una oposición a la altura del Pueblo argentino, ya estaría impulsando
una gran convocatoria nacional para salir de este marasmo,
de este estado de cosas catastrófico, y para poner freno de inmediato a la
fratria Milei y su horda.
Rubén
Rojas Breu
Buenos
Aires, julio 27 de 2026