miércoles, 17 de junio de 2026

ADORNI, LA PANTALLA

 



 

Rubén Rojas Breu

 

ADORNI, LA PANTALLA

 

Una de las acepciones que el diccionario de la RAE registra de la palabra “pantalla” es: “persona o cosa que distrae la atención para encubrir u ocultar a algo a alguien”.

 

De ahí la expresión “servir de pantalla”, la cual encaja por entero en el uso que se hace del jefe de gabinete con fines que aquí pondremos de manifiesto.

 

De eso trata este artículo: de poner en evidencia que se valen del incalificable Manuel Adorni con el fin de usarlo como pantalla para proteger y perpetuar el régimen político institucional caduco e injusto y, de tal manera, seguir agravando la decadencia de la Argentina con el único fin de satisfacer la voracidad de las grandes corporaciones globales y locales, así como seguir sometiéndonos a las grandes potencias, principalmente al país yanqui

 

Desde hace semanas, sobre la base de comportamientos delictivos del mencionado, la oposición primero y prácticamente todas las fuerzas políticas y sectoriales, inclusive oficialistas y hasta sus compañeros de gabinete, piden o exigen la destitución pronta y sin miramientos de Manuel Adorni.

 

Hasta los medios más afines y los periodistas más obsecuentes del oficialismo le bajaron el pulgar y reclaman de viva voz su inmediata remoción.

 

Sin ninguna duda el jefe de gabinete merece con creces su destitución dados sus comportamientos: evasión fiscal, participación en negociados, incluyendo la estafa Libra, falta a la ética pública y mentiras en sus informes al Congreso de la Nación y en medios son sobradas razones para dar curso a tal reclamo de toda la sociedad argentina y para ser procesado judicialmente con el fin de recibir la sanción o la condena que le cabe, a él y a su entorno familiar y amical.

 

Así que, dejemos en claro: Adorni debe ser destituido y castigado política y judicialmente.  

 

Pero está claro que el régimen político institucional y sus titiriteros buscan la salida homeostática: dado el desequilibrio, dada la inestabilidad y el riesgo de quiebre de tal régimen, se procura sustituir una parte en aras de recuperar el equilibrio del mismo: es la aplicación del principio del “pars pro totum”, de la parte por el todo, de, una vez más, de emplear como mecanismo a la sinécdoque entregando, en este caso, un elemento minúsculo con el propósito de salvar al todo definitivamente podrido.

 

 

Se preguntan por qué la fratria Milei se aferra al indeseable: muchas son las razones, pero todas confluyen en que tal fratria es una yunta extremadamente simbiótica que por tal condición configura una típica “folie à deux” en el cual el inductor, el hermano, actúa su delirio y la hermana hace las veces de receptora convalidando tal delirio por lo cual ambos carecen de acabado criterio de realidad.

 

Tal es la decadencia argentina y tal es la dimensión de su causa determinante, la endogamia, presente en gran parte de la sociedad y, sobre todo, en la totalidad de las dirigencias políticas y sectoriales, que factores de poder, medios, influyentes, intelectuales, empresas encuestadoras y la masa convalidan tamaña locura de dos.

 

Profundizar en esto haría de esta publicación un tratado interminable, por lo cual nos atendremos a lo de mayor interés y de más fácil comprensión.

Aclaremos que solamente el Pueblo está afuera de esa argamasa, de ese revoltijo del que participan la fratria Milei con la horda que los encaramó y los actores y sectores arriba enunciados, desde las dirigencias hasta la masa incluyendo los restantes enumerados dos párrafos ut supra.

 

La fratria Milei se empecina en conservar a su lado a Adorni como si fuera otro de sus “hijitos”, sus mascotas caninas: es casi como una tríada indisoluble.

 

Ese empecinamiento, como ilustró Freud, es compulsión a la repetición, un patrón de conducta que se arrastra desde la infancia; más allá de cómo haya sido la edad temprana de los Milei, que no viene al caso ni corresponde hacerlo, lo que vale es que estamos hablando de un comportamiento repetitivo, con raíces inconscientes, del cual los empecinados, hermana y hermano, no pueden salir por miedo a que un contexto que perciben, también más inconsciente que conscientemente, amenazante lleve a su disolución; disolución no solamente del vínculo fraterno sino también de su precaria salud mental.

 

La politiquería en lugar de la Política - con la consiguiente caída brutal de la cultura política heredada de la dictadura terrorista, la desaparición de las organizaciones políticas y la carencia de conducción política -, nos trajo a esto.

 

La fratría Milei es el producto frágil y despreciable de la politiquería de la cual participan todas las dirigencias; derecha, kirchnerismo, demás seudo peronismos, progresismo, izquierda genérica e izquierda clasista.

 

Si se quedan sin Adorni los Milei temen que su propio equilibrio se evapore, que su tambaleante salud mental se quiebre, que su injustificable gobierno se debilite al extremo, que el lodo los espere, que el castigo social, político y judicial acabe con ellos.

 

Ahora bien, todo el régimen político institucional se está aferrando a Adorni, un personaje insignificante.

Justamente algo que caracteriza al gobierno despótico libertario es haber llevado al más alto nivel del régimen lo insignificante, término que el diccionario de la RAE define así: “de escasa relevancia o importancia o cosa muy pequeña”.

 

La totalidad de las dirigencias, oficialistas y opositoras, así como todos los actores y sectores incluyendo a todos los medios de todo el espectro ideológico, están mamando del caso Adorni.

 

Todos se sienten héroes de una causa a la que magnifican mientras dejan que la Nación sea entregada y las mayorías padezcan lo indecible.

 

Largas horas de declamaciones en el impresentable Congreso, así como ante las cámaras y los micrófonos, largas peroratas de referentes y periodistas en los medios, largas deliberaciones en todos los ámbitos pelean codo a codo con el Mundial de fútbol la atención pública.

 

Múltiples son los motivos de esta obstinación del oficialismo y la oposición.

 

Las especulaciones más trilladas ocupan el centro de la escena, como por ejemplo la de que la caída de Adorni puede ser tan favorable como su permanencia, en una suerte de perinola por la cual se juegue como se juegue siempre se gana, dados cargados que le dicen.

 

Si Adorni cae, el gobierno es derrotado y se debilita.

Si Adorni permanece, el gobierno incrementará su imagen negativa.

 

Electoralismo mediante, ese vicio, todo sirve para el lejano e improbable 2027.

 

Lo más categórico es que la oposición en su totalidad no solamente quiere preservar el régimen a como dé lugar, no sólo quiere evitar que se concrete su peor amenaza que sería la reedición de la rebelión popular de 2001 sino que quiere sacarle el jugo con el fin espurio de sumar votos para ese 2027.

 

Definitivamente, toda la oposición se agarra como garrapatas al caso Adorni porque no tienen política.


Además, téngase en cuenta que el régimen consiste en un entramado de extorsiones múltiples en las que todos los actores son, al mismo tiempo, chantajistas y chantajeados. Seguramente la extorsión está también activa en las decisiiones que se toman o no se toman con el diminuto jefe de gabinete.

 

Adorni, para esta oposición, una pantalla que les viene muy bien.

 

Así de vergonzosas y de lamentables están las cosas en la Argentina.

 

Es de desear que el Pueblo, tal como vaticinó Perón en su último discurso, 12 de junio de 1974, haga tronar el escarmiento.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, junio 17 de 2026

 

 

 

 

 

 


jueves, 11 de junio de 2026

¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN EN LA ARGENTINA ESTÁ INACTIVA?

 


Rubén Rojas Breu

 

¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN ESTÁ INACTIVA?

Un análisis en profundidad

 

Para introducirse en esta publicación hay que hamacarse, por dos razones:

Una, por tratarse de una lectura exigente

Dos, por sus contenidos desconcertantes.

 

Entrando en tema, llama la atención, preocupa, decepciona y hiere la sensibilidad popular que la oposición esté inactiva, inerte, paralizada.

Inclusive sus periodistas más vocingleros, como por ejemplo Gustavo Sylvestre, se quejan de la pasividad de las dirigencias de la oposición.

Todo lleva a pensar que es una oposición que se deja atar de manos y pies, aunque todavía sin mordaza.

 

Que no esté amordazada únicamente sirve para que los representantes de la oposición hagan discursos altisonantes de las cuales son ejemplares los jefes de las bancadas K o de Unión por la Patria: el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez son pródigos en peroratas estériles destinadas a tribunas vacías o a la atracción de cámaras y micrófonos.

 

Lo mismo vale para todos los de su espacio, legisladores, referentes y dirigentes, como para los que representan al resto de la oposición: el progresismo, la izquierda genérica y la izquierda clasista; vale precisar que, a todos los efectos, entre todas esas facciones, devenidas politiqueras, las fronteras son crecientemente borrosas.

 

No sólo las dirigencias políticas de la oposición muestran letargo sino también las gremiales, sociales y sectoriales en general.

 

Por algo vengo insistiendo, desde que ocuparon la Rosada la fratria Milei y la horda que los encaramó, que el Pueblo lucha en soledad.

 

Veamos el interrogante del título: ¿por qué la oposición está inactiva?

 

Porque se somete.

 

La oposición sucumbió, inconscientemente, al sometimiento, el cual siempre, aunque sea de manera enmascarada, supone esclavitud, servidumbre o vasallaje.

 

Entre tales modalidades del sometimiento se desplaza la oposición.

 

Los análisis que circulan acerca de qué entender por sometimiento se basan en lecturas superficiales de la dialéctica amo – esclavo de Hegel.

 

 

No son tan simples las cosas ya que no se trata meramente de un amo que ocupa una posición dominante y un esclavo que se subordina, en cuerpo y alma, a la voluntad de aquél.

 

Se trata de un sistema de la mayor complejidad conformado por actores y sectores interactuantes que se articulan dando por resultado el par opresor – oprimido, o, dominador – dominado, o, amo – esclavo, o señor – siervo. 

 

De tal manera que acá no solamente es el gobierno autocrático libertario el amo o señor.

 

El gobierno de la fratria Milei es un mero engranaje de un sistema de alta complejidad al que toda la oposición se somete.

 

Ese sistema al que la oposición se somete está conformado por estos sectores y actores que se articulan e interactúan, retroalimentándose:

  • -     Corporaciones dominantes globales y sus servidores como el FMI, así como los gobiernos y estados de las grandes potencias, particularmente el país yanqui.

 

  • -     Grandes capitalistas y oligarquía vernáculos

 

 

  • -     El régimen político institucional aun vigente pese a que caducó con la sublevación popular de 2001, régimen que se sostiene sobre un institucionalismo vacuo y el electoralismo.

 

  • -     Medios masivos de comunicación

 

 

  • -     Redes virtuales

 

  • -     Empresas encuestadoras

 

 

  • -  Intelectuales influyentes locales y extranjeros de verba de apariencia respetable, progresista o izquierdosa, pero decididamente integrantes del sistema que estamos analizando.-     
 
  •      La masa o “la gente”.

A ese sistema y a todos los actores y sectores citados que forman parte de tal sistema, la oposición se somete, naturalizando tanto dicho sistema como su sometimiento al mismo.

 

Algunas precisiones sobre los actores y sectores enunciados en el sistema al que se somete la oposición:

Una, el gobierno es lacayo del país del Norte, pero la oposición se hinca ante el país gringo asignándole un lugar de omnipotencia como si ignorara que acaba de ser derrotado y humillado política y militarmente por Irán.

Incurre en el mecanismo inconsciente que Freud denominó “renegación” o “desmentida”: no percibir lo que está a la vista.

 

Dos, en su sometimiento, la oposición no diferencia entre la masa o “la gente” y el Pueblo.

 

La masa o “la gente” es la población que se comporta como un aglomerado amorfo, sin cultura política, de manera inorgánica, guiada por el impulso buscando el rédito sin comprometerse y sin capacidad ni vocación para interpretar los procesos sociales.

 

Es la que se deja llevar, la que se obnubila por farándulas y chismes, la que se deslumbra por la propaganda del país yanqui y sus engendros de Hollywood.

 

De tal manera la masa o “la gente” someten, forman parte, la parte que aporta el número, al sistema que somete.

 

La oposición no distingue entre la masa y el Pueblo, el cual es todo lo contrario de la primera.

 

El Pueblo es la organización política más compleja y tiene por objetivos su emancipación y realización en consonancia con la Nación y los trabajadores.

 

Determinado por esos objetivos antagoniza con los despotismos en todas sus variantes: oligarquía local, colonialismo, neocolonialismo e imperialismo.

 

La oposición no tiene idea de qué es el Pueblo, lo cual contribuye a su sometimiento.

Ni siquiera esta oposición entendió la significación del Indio Solari y su despedida última. 

 

Como la totalidad de los actores y sectores que integran el sistema al que la oposición se somete tampoco diferencia entre la masa (o la gente) y el Pueblo, desde los poderosos hasta los medios con sus periodistas y las empresas encuestadoras tampoco lo hacen.

 

Al someterse, porque se somete y porque no vislumbra que existe la opción de no someterse, la oposición carece de Proyecto y de estrategia al mismo tiempo que no organiza o lo hace mal, que no promueve la cultura política ni los análisis y debates de alto nivel y no convoca.

 

Pese a que la gestión del gobierno es calamitosa y lleva a las ruinas a la Argentina y a la miseria y desesperación a las mayorías, la oposición se muestra impotente, justamente porque está bajo la égida del sometimiento, se refugia en el acatamiento y la resignación, esperando que las ficticias instituciones y los comicios lejanísimos de 2027 la favorezcan.

 

No tienen idea de la gravedad del cuadro de situación y tampoco de sus posibilidades: con qué organización política y con qué candidaturas pueden competir exitosamente en las futuras elecciones.

 

Suponiendo que la ruleta les sonría y obtengan un triunfo electoral, ¿con qué y con quiénes van a gobernar?

 

Forma parte de su sometimiento no advertir su incapacidad y en cambio se suben a la soberbia, se autoconvencen de que tienen virtudes que no tienen y una capacidad de la que carecen.

 

Forma parte de su sometimiento acatar una agenda impuesta por los concentradores de poder, los medios y las empresas encuestadoras, en lugar de lo ya mencionado, el Proyecto.

Acorde con la politiquería de agenda la oposición con su periodismo e intelectuales mediocres apelan a las denuncias por corrupción, denuncias que hasta ahora no llegaron a ningún puerto.

Hasta apuestan, irresponsablemente, que la permanencia del jefe de gabinete los favorece porque acelera el desgaste del gobierno, una especulación de bajo alcance y de alto riesgo.

 

Esa práctica de las denuncias ya fracasó en el pasado como sucedió con el Frente Grande, el Frepaso, el ARI y otras facciones que se revelaron inútiles o, peor aún, objetivamente funcionales para el régimen despótico y la derecha.

 

Con su sometimiento la oposición ha contribuido a que el deshonroso Congreso Nacional, así como los indeseables gobernadores dieran a luz leyes antinacionales y antipopulares, leyes que vulneran todos los derechos de trabajadores, jubilados, discapacitados, mujeres a lo que se suma una retrógrada política impositiva, el ajuste impiadoso, las privatizaciones escandalosas, la cuasi destrucción de la educación y la salud públicas y sigue la nómina.

Alzar la mano o pulsar la tecla votando en contra en el Congreso no sirve; por el contrario, es convalidar leyes tan ruinosas.

Votar en contra no exime a la oposición y a sus legisladores de culpa.

 

Si quieren acabar con esa tácita complicidad, pueden renunciar en masa: en Hong Kong hace seis años toda una bancada renunció al Congreso para oponerse a una decisión arbitraria de Beijing.

 

Ni piensan en una posibilidad de esa índole tal es la obnubilación que produce el sometimiento.

 

Si la oposición superara el sometimiento y se decidiera por convocar a una acción colectiva que ponga fin a este estado de cosas, escuchando al Pueblo, y que siente las bases para una transformación que estos tiempos demandan, podría implementar medidas francamente enérgicas y elocuentes, pero es pedir mucho a estas dirigencias tan entregadas al sometimiento.

Pero lejos están de salir del sometimiento, ya que éste tiene para la oposición sus beneficios:

- el de evitar exponerse dejando en evidencia que carecen de política, por lo cual a todo lo que apelan es a estridentes denuncias de corrupción.

- el de no quedar en evidencia de que carecen de un Proyecto

- el de darse tiempo para llegar al gobierno, si es que llegan, a ver si el genio de la lámpara o algún arcángel les proporciona una candidatura competitiva con mínima capacidad para hacerse cargo del gobierno en el momento más complicado de esta Argentina en decadencia.

- y, sobre todo,  preservarse de lo más temido, una rebelión popular, una situación revolucionaria similar a la del 2001 que arrasaría con todo el régimen político institucional, incluyendo los tres poderes formales, las dirigencias politiqueras, gremiales, sociales y sectoriales en general. 

 

 

Una vez más afirmo: se supera este cuadro construyendo, el Pueblo, la conducción política, la conducción política que una oposición subyugada, doblegada, entregada, sometida, no puede ofrecer.

 

Este último 9 de junio se conmemoró aquella fatídica jornada en la cual la dictadura que se instauró en 1955 fusiló, en claro acto criminal, a líderes militares y civiles de la heroica Resistencia Peronista.

 

Qué mezquinas y patéticas en la comparación con aquellos dignos luchadores de aquella Resistencia resultan estas dirigencias ficticiamente opositoras del presente.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, junio11 de 2026

 

 

 


domingo, 7 de junio de 2026

¿ALGUIEN ESCUCHA AL PUEBLO ARGENTINO?

 



 

Rubén Rojas Breu

 

¿ALGUIEN ESCUCHA AL PUEBLO ARGENTINO?

 

Respuesta: sí y no.

 

Veamos el porqué de esta respuesta dual.

 

porque hay, ninguneadas y ninguneados, que escuchan al Pueblo argentino.

 

Por supuesto la Historia registra destacadísimas figuras públicas que han escuchado a nuestro Pueblo: Belgrano, San Martín, Perón, Azurduy, Evita sobresalen entre los nombres más resonantes y, junto con ellas y ellos cientos de nombres y de organizaciones como las que representaron nuestros próceres de la Independencia y, ya en el siglo pasado, el peronismo fundacional.

En el presente, reitero, hay quienes escuchan y entre estos “quiénes” me ubico sin la menor intención de alarde.

 

Nací y me crie de niño y adolescente en un hogar muy humilde de toda humildad y politizado, mi infancia transcurrió durante los dos primeros gobiernos presididos por Perón, comencé a laburar al mismo tiempo que inicié mi militancia política, cuando aún cursaba a escuela primaria.

Jamás abandoné la actividad política, la militancia, también ocupando posiciones dirigenciales en el más alto nivel; claro que, siempre cultivando el perfil bajo y la discreción, por propia decisión o por determinación de otros.

 

Además, desde mi egreso de la UBA me desempeñé como investigador social y, gracias a tal ejercicio, creé el Método Vincular cuyo objeto es la interacción en todas las áreas de la vida, particularmente la Política.

Téngase en cuenta, además, que pasé décadas en la clandestinidad lo cual lleva a hacer de la vida de uno una existencia “en las sombras”.

 

Esta somera descripción autorreferencial es a los efectos de certificar que para escuchar e interpretar al Pueblo se requiere de formación, trayectoria, conocimientos, producción y compromiso.

 

Todo eso hizo que pueda escuchar e interpretar a mi Pueblo hasta en sus más íntimas fibras, en sus más sordos latidos, en sus más escondidos anhelos.

 

Aprendí, de tal manera, a “escuchar crecer la hierba”, habilidad que la mitología nórdica atribuía al dios Heimdall y que interpreto como la capacidad para registrar los sufrimientos y las expectativas silenciosas del Pueblo, detectando los movimientos y anhelos subterráneos, inconscientes, que procuran ser canalizados y conducidos hacia la emancipación y realización.

 

En los tiempos que corren es difícil encontrar a quienes escuchen al Pueblo argentino, salvo, como anticipé, ninguneadas y ninguneados que suelen movilizarse y lo que señalé en el comentario autorreferencial que espero sea tolerado y, ojalá, entendido.

 

Indudablemente hay científicos y artistas que escuchan al Pueblo.

 

Justamente en este momento, entre triste y celebratorio para gran parte de la población, acontece el fallecimiento del Indio Solari.

 

Más allá de las virtudes que se le reconocen como compositor, músico y poeta es de interés en el marco de esta publicación su significado como suceso de masas.

 

Según Freud en su texto “Psicología de las masas y análisis del Yo”, reinterpretado según mis propias investigaciones y producciones, el miembro de la masa renuncia a su Ideal de sí para sustituirlo por una figura con la cual se identifica según determinado rasgo o determinados rasgos.

 

La consecuencia es que tal identificación fundante lleva a la fraternidad entre los identificados generando la masa: o sea, ésta se constituye sobre la base de una identificación en común con alguien que es erigido como líder o como ídolo.

 

Esa depositación en el ídolo libera a cada miembro de la masa de la angustia causada por la distancia entre sus posibilidades, su Yo y las exigencias que el Ideal le impone.

 

En el caso del Indio Solari esa identificación procede gracias, precisamente, a que éste escuchaba y procesaba tal escucha en mensajes contenedores y esperanzadores generando fuerte sentimiento de fraternidad y propiciando la catarsis colectiva.

 

 

El Indio Solari evitó incursionar en los medios y la fama que se obtiene a través de éstos, impulsando una suerte de oposición entre lo mediático y el anonimato.  

 

El rasgo que une íntimamente y da lugar a la identificación entre Solari y los seguidores es algo que está en los genes de las mayorías de nuestro país: fraternidad entre los anónimos o, lo que es lo mismo, la solidaridad entre quienes carecen del reconocimiento que da la celebridad y que, por lo contrario, son ignorados por las castas, por las élites, por los intelectuales, por los medios, por las farándulas y, también, por dirigencias y gobernantes desde el inicio de la dictadura terrorista de estado y los gobiernos civiles que la sucedieron.

 

Lo interesante de lo descrito no es la presencia indiscutible de esa escucha de la que se hacía cargo el artista, sino la ausencia de la escucha por parte de quienes ocupan las posiciones dirigenciales de una Argentina agobiada, una Argentina en decadencia que amenaza ser irreversible.

 

De esa ausencia de escucha se trata acá.

 

La derecha, la ultraderecha y, particularmente, el actual gobierno libertario, no escuchan.

 

Ahora bien, no escuchar es propio de tal derecha, ultraderecha y el gobierno antipopular y antinacional.

No escuchar hace a su identidad.

 

La fratria Milei y la horda que los sostiene asumen activamente la no escucha.

 

Más aún, hacer oídos sordos es tomado por tales como un mérito y les vale para contar con el aval de los concentradores de poder y de riqueza locales y globales.

 

No escuchar al Pueblo es condición de su existencia.

 

De tal manera y acorde con lo que sucede día tras día, no atienden reclamos de ninguna índole y seguirán haciéndolo de modo que las movidas crecientes en busca de reivindicaciones que hacen inclusive a la subsistencia, no serán atendidas.

 

Por lo tanto, el Pueblo tiene que buscar por otro lado, tiene que construir el camino que lleve a satisfacer sus justísimas demandas por otros medios.

 

El Indio Solari cumplió con su rol y sus convicciones con los alcances de un artista que, por definición, no son los que le corresponden a él ya que es tarea de la Política.

 

Un artista puede revelar lo socialmente subyacente, “oír crecer la hierba”, propiciar la catarsis, canalizar inquietudes, compartir padecimientos, solidarizarse, pero no está dentro de sus funciones o de su misión, conducir.

 

Conducir es una función de la Política.

 

Esto nos lleva a lo que sucede con las dirigencias políticas y sectoriales que se autodefinen como nacionales y populares o representativas de la clase obrera, como, por ejemplo, el kirchnerismo y otras variantes del seudo peronismo, el progresismo, la izquierda genérica y la izquierda clasista.

 

La respuesta, frustrante, por cierto, es que tampoco escuchan.

No escuchan.

 

No escuchan esas facciones finalmente politiqueras ni, obviamente, tampoco lo hacen sus más notorias o notorios referentes como Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof o Myriam Bregman.

 

Tampoco sus más renombrados intelectuales escuchan.

 

En definitiva, nadie de ellas ni de ellos ni sus organizaciones “escuchan crecer la hierba”.

 

Esas agrupaciones y tales referentes se agarran ahora de la repercusión generada por el fallecimiento del admirado artista con lo cual ponen en evidencia que no conducen, ni siquiera lideran.

 

El Pueblo clama por poner término al gobierno libertario pero tales facciones optan por el ficticio institucionalismo y por un desenfrenado electoralismo posponiendo para un lejanísimo e improbable 2027 la salida, incierta y precaria.

 

No escuchan, no atienden a las crecientes movilizaciones, huelgas, manifestaciones de toda índole prefiriendo oír a los medios de comunicación masivos, a las empresas encuestadoras y a las redes virtuales.

 

El Pueblo clama por su emancipación y por su realización lo cual implica hacer de la Argentina una potencia plenamente soberana, justa y desarrollada pero tales actores de la politiquería se quedan con una agenda mediocre, de corto alcance y ciertamente influida o condicionada por los poderosos de acá y de afuera.

 

Que el Indio Solari parta de este mundo con tamaña y merecida adhesión colectiva, revela el amor que se le profesa y, simultáneamente, que las dirigencias no escuchan; él oía lo que estas últimas desoyen.

 

Tanto desoyen que, con la pérdida, se ponen en la fila de los dolientes en lugar de ubicarse a la cabeza del Pueblo, con un Proyecto, convocando y organizando  para acabar de cuajo con este estado de cosas.

 

No estoy negando su derecho a la pena y al duelo, lo cual pueden vivir enteramente, sino llamándolos a cumplir con su obligación de conducir.

 

Véase hasta qué punto no escuchan que ni esas dirigencias, ni esos intelectuales y referentes, ni los medios ni las empresas encuestadoras registraron jamás la dimensión de la penetración de Solari en la población.

 

Por lo tanto, resumiendo:

 

El gobierno despótico libertario, lacayo de los grandes poderes, así como toda la derecha hacen de la no escucha una fe, un patrón de conducta.

 

La oposición se engaña y engaña, simula escuchar, cuando, en rigor, ignora al Pueblo, lo ningunea y hasta termina operando en su contra y facilitando al gobierno declaradamente antipopular y antinacional su accionar nefasto.  

 

De tal manera, el Pueblo tiene que construir su propia escucha, requisito para llenar cuanto antes un vacío crucial: el de la Conducción.

 

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, junio 7 de 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ADORNI, LA PANTALLA

    Rubén Rojas Breu   ADORNI, LA PANTALLA   Una de las acepciones que el diccionario de la RAE registra de la palabra “pantalla” ...