miércoles, 31 de enero de 2024

EN LA ARGENTINA POR QUÉ MILEI REPRESENTA A LA HORDA

 


 

 

Rubén Rojas Breu

 

POR QUÉ MILEI REPRESENTA A LA HORDA

 

En 1912 Freud toma de Darwin la hipótesis de una horda primitiva según la cual, en su origen, la sociedad humana era tal tipo de conformación de la masa sometida al dominio absoluto de un poderoso macho.

 

Sigue diciendo Freud que tal formato dejó sus huellas en la memoria colectiva a lo largo de los milenios y, de tal manera, que bajo determinadas condiciones la horda primitiva reaparece.

 

Ese jefe macho es destronado por los demás varones de la tribu ancestral, partiendo de la solidaridad o complicidad fraterna y desemboca en un nuevo jefe con atribuciones más limitadas.

 

Eso sucede en la Argentina y, desde los puntos de vista antropológico y sociopsicológico, es la génesis de lo que representa Milei.

 

En varias publicaciones señalé que, como consecuencia de la declinación descomunal de la cultura política y de las organizaciones políticas, fue emergiendo, desde el seno de la masa, una horda.

 

La dictadura sentó las bases: los grupos de tareas responsables de las más de 30.000 desapariciones forzadas asfaltaron el camino para el surgimiento de la horda.

 

Durante los 90 la horda todavía embrionaria nace alentada por lo que se da en llamar “menemismo”; Menem tenía el perfil de un jefe de comunidad de salvajes, según la acepción de la Real Academia.

 

Lúmpenes, barras bravas, bandas delictivas, patotas, “celebridades” cabezas huecas, gatillos fácil, organizaciones residuales de las tenebrosas de la dictadura, grandes hacendados y magnates prepotentes, politiqueros y narcos, entre otras incalificables especies, van creciendo y constituyendo un rejunte indeseable en el que se combinan el desdén de la Política, el odio al Pueblo, el desprecio de la Nación, el culto del exitismo y la admiración por el país y la incultura yanquis.

 

Crecientemente se favorecen los comportamientos violentos y se celebra lo brutal, la televisión es copada por los llamados “reality shows” y los espectáculos groseros a los que se habrán de sumar, ya avanzado el nuevo siglo, las redes virtuales.

 

La horda primitiva se reencarna movida por la frustración de una Argentina cuesta abajo, en decadencia, una Argentina sin justicia social, amenazada en su soberanía, de futuro incierto, con una acentuación nunca vista de la pobreza y del hambre.

 

Aquella ancestral comunidad primitiva resucita en la horda contemporánea que se erige como alternativa para canalizar tal frustración y los sentimientos negativos que conlleva, tales como el resentimiento y el odio.

 

La horda aleja a la masa del Pueblo, al cual considera un enemigo, y la aparta de lo nacional, lo popular, de la causa de los trabajadores y de todos quienes padecen tanta injusticia y atraso.  

 

La horda aspira a una sociedad en la que todo vale, en la que se ignore la Ley y las leyes, en la que se arrase con la convivencia, en la que la fuerza bruta sea la norma y en la que la voluntad de los actores y sectores dominantes se convierta en omnímoda, en absoluta.

 

La horda en su monstruosidad odia a los débiles, ya que diviniza a la fuerza, y aboga por el machismo, la misoginia.

 

Esa horda en los últimos lustros estuvo buscando una figura líder que la representara: no logró tal meta con Cambiemos que resultó, para la horda aclaro, una congregación relativamente civilizada.

 

En ese contexto se hace conocer Milei, sobre todo a través de programas de televisión que gustan de la escoria y a través de las redes cibernéticas, una suerte de basurales.  

 

Milei deviene entonces el representante de la horda: la horda lo antecede y tuvo la iniciativa.

 

Todas las características de la horda están presentes en el perfil del caudillo libertario.

 

También está presente tal caudillo algo que está pasando inadvertido: así como en la horda primitiva se termina imponiendo la comunidad fraterna en el caso de Milei eso se da por el vínculo con su hermana.

 

Es público que la relación simbiótica, nada “individual”, de Milei con su hermana, se origina en el enfrentamiento con el jefe de familia, reproduciendo así la dinámica del mito de la horda primordial.

De esa constelación fraterna forma parte también su perro del “más allá”, el cual simboliza algo infaltable en la constitución de la tribu o del clan ancestral: el tótem.

 

El día que asumió la presidencia Milei en su discurso inaugural no solamente dio la espalda a un Congreso desprestigiado: se dirigió a la horda que apenas ocupaba una parte de la avenida Entre Ríos y la vereda de la Plaza de los Dos Congresos, unos pocos cientos de desaforados.

 

Con su decretazo, la ley ómnibus y demás medidas impiadosas que el gobierno de Milei toma refleja la vocación destructiva de la horda.

 

La ley ómnibus, es rigurosamente analizada, una “antiley”: no respeta a la Constitución, la Ley de leyes, ni tiene en cuenta la totalidad de las leyes que dan cuenta del funcionamiento de una sociedad.

 

A eso se suma que todas las conductas del caudillo libertario y de quienes lo acompañan en el Ejecutivo y el Legislativo están determinadas por la prepotencia, la ignorancia, el desprecio por los demás, el odio a la nación, al pueblo, a los trabajadores, la intemperancia, la intolerancia, las groserías mayúsculas.

 

Inclusive, al arrancar la sesión de Diputados, un miembro de la horda atacó a una legisladora de izquierda, en un marco de continuos desplantes o insultos a quienes no integran la tropa propia, la cual, por otra parte, es persistentemente vapuleada.  

 

Vale aclarar que la masa, esa “mayoría silenciosa”, se está asustando con la horda y con Milei, abandonando a éste.

 

Así como en mi publicación anterior señalé que es un antagonismo principal el de Patria versus antipatria, agrego ahora el que surge de este análisis: PUEBLO VERSUS HORDA.

 

Vamos por el Pueblo.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, enero 31 de 2024


domingo, 28 de enero de 2024

SOBRE EL SIGNIFICADO DE LA CONSIGNA DEL PUEBLO ARGENTINO "LA PATRIA NO SE VENDE"

 



 

Rubén Rojas Breu

 

SOBRE EL SIGNIFICADO DE LA CONSIGNA “LA PATRIA NO SE VENDE”

 

Con el comienzo de la resistencia popular a la gestión del gobierno absolutista, francamente totalitario, encabezado por Milei, una frase se alza como directriz de todas las movidas, desde los cacerolazos, marchas, difusión en medios y redes hasta convocatorias como las del 20 de diciembre y el gran paro con movilización del 24 de enero.

Esa frase directriz es “LA PATRIA NO SE VENDE”.

 

La Patria es un dado, es el lugar en el que se fijan las raíces generadas a partir de la generación de la semilla.

De ahí que tanto en el origen ancestral como en la acepción de la Real Academia la palabra clave sea “tierra”.

Patria como la tierra natal, como forma femenina del vocablo latino “patrius” o como remisión a “patres”, los antepasados.

 

De esa semilla emerge la Nación, a la que se define como el “conjunto de personas que comparten historia, territorio, cultura, etnia y que se agrupan formando un Estado”.

En consecuencia, la Nación es una construcción colectiva que busca su realización autónoma.  

 

Patria es lo dado y Nación es la construcción, Patria es la tierra nativa y Nación es la asunción de la Patria como condición para generar el destino colectivo.

 

De tal manera, la frase directriz “la Patria no se vende” señala enfáticamente que no se entrega ni se trafica tal tierra nativa que es condición de la existencia colectiva.

Va a la raíz, a la médula, a la condición indispensable de la existencia, a la premisa para posibilitar la vida misma. Metafórica y metonímicamente “no hay vida sin Patria”.

 

De dicha consigna se desprende que la Nación es un bien supremo a preservar y potenciar y que el Pueblo es protagonista, considerando la articulación intrínseca entre Nación y Pueblo sobre la cual he publicado insistentemente.

Nación y Pueblo organizan a la Patria.

 

En consecuencia, cuando hablamos de “antipatria” nos referimos al conjunto de actores y sectores que reniegan de la tierra nativa y ancestral en la que se hunden nuestras raíces, raíces que en su desarrollo nos construyen como Nación y como Pueblo.

 

Ergo, los “antipatria” se oponen taxativamente a la Patria, a la Nación y al Pueblo y, en el seno de éste, a quienes lo constituyen: trabajadores, jubilados, desocupados, mujeres, niñas, niños, adolescentes y, en general, a todos los subconjuntos que tienen por objetivos comunes su emancipación y su realización.

 

El gobierno absolutista de los libertarios encabezados por Milei, apoyado por los concentradores de poder y de riqueza globales y locales, así como por la horda enemiga del Pueblo, representa a los “antipatria”.

 

En términos de mi creación, el Método Vincular, los “antipatria”, acaudillados hoy por Milei, se ubican en el Posicionamiento Dominancial en su versión como apéndice o seudópodo de los poderosos que representan o forman parte del despotismo global, particularmente el país yanqui y el FMI, a los cuales se suman sus socios del planeta en general.

Quienes tomamos partido firmemente, jugadamente, por la tríada Patria, Nación y Pueblo, optamos por el Posicionamiento Constructivo el cual alude a los objetivos estratégicos de la emancipación y del desarrollo integral sobre la base de la plena soberanía y el protagonismo del Pueblo.

 

Milei, sus aliados y sus seguidores en formato horda, emergen de quienes se sienten ajenos en sus raíces mismas a nuestra Patria.

 

Sus raíces son extranjeras, por obra del colonialismo en sus distintas etapas a lo largo de nuestra Historia y, en particular, desde la ocupación de hecho por el imperio inglés hace alrededor de 150 años, el cual contó con la colaboración activa de la oligarquía y gran burguesía vernáculas.

 

Es decir, Milei, sus socios y seguidores se sienten extranjeros en la Argentina a la cual menosprecian o desprecian, a la cual menoscaban o repudian.

 

 

Su ideal está puesto en otras culturas y países, fundamentalmente los EEUU de Washington y, por lo que se ve, en el Israel gobernado por el sionismo de extrema derecha, extrema derecha que es repudiada por gran parte de los judíos del mundo y, sobre todo, por gran parte de los judíos argentinos.

 

Los libertarios y sus adherentes quieren anexar la Argentina; de ahí, por ejemplo, su propósito de la dolarización y, también, sus planes de entrega a las corporaciones dominantes, planes puestos en marcha con sus medidas desde el 10 de diciembre de 2023, el decretazo, la ley ómnibus y todo lo que tienen en carpeta.

 

Quieren hacer de la Argentina un estado más de otro país y, por lo tanto, nos quieren dejar sin Patria, lo cual redunda también en dejarnos sin Nación, sin Pueblo, sin derechos, sin cultura y sin tanto más.

 

El Superyó de estos personajes fue generado y moldeado por los valores, por “la conciencia moral” de los colonialistas e imperialistas: de ahí que Milei invente que Argentina fue hasta hace cien años potencia, una aberración ya que se refiere a un período en el cual nuestro país era apéndice del imperio comandado por la reina Victoria y, luego, por sus sucesores y gobernado por la oligarquía y gran burguesía. ¿Cómo puede ser potencia un país sometido?

 

Milei se formó, se mal formó, en ámbitos educativos en los que se rinde culto a las culturas y regímenes hegemónicos de Occidente.

 

Se mal formó no solamente por haber sido craneado por dogmas de tales procedencias sino también, lo cual es concomitante, por el bajísimo nivel educativo de tales ámbitos. Así se formó él, sus acompañantes y sus prosélitos.

 

La consigna “LA PATRIA NO SE VENDE” expresa contundentemente la iniciativa del Pueblo argentino que está exigiendo tajantemente que la Patria, la Nación y el Pueblo no se entregan ni se rinden.

 

El gobierno de Milei tambalea, va camino de naufragar como consecuencia, sobre todo, de la intensa, persistente y ejemplar movilización del Pueblo.

Se suman como causas de su camino al naufragio la pérdida de confianza de sus mandamases, un internismo desaforado, la incapacidad e ineptitud no sólo políticas sino también en economía y en todas las áreas de la sociedad.

 

También concurren como causales los desatinos, la prepotencia, la ignorancia descomunal, las manifestaciones de desequilibrio severo del propio Milei, que llevado por su empecinamiento cavernícola genera enemigos a cada paso, tanto en el orden interno como en el internacional.

Davos y el agravio al presidente colombiano son algunas de las barbaridades que expresan cómo se puede hundir solo.

 

Lo único que lo sostiene es la inacción o la claudicación vergonzosa de una oposición incalificable.

El Pueblo está también manifestando categóricamente su decepción o su repudio a esa oposición que le facilita al gobierno totalitario su acción depredadora y antipatria.   

 

“LA PATRIA NO SE VENDE” es una consigna de gran significación estratégica que en su propia formulación y por la adhesión que despierta crecientemente deviene una orden, un imperativo que se impone, que se cumplirá a rajatabla.

 

También nos señala por donde pasa hoy el antagonismo crucial: PATRIA O ANTIPATRIA.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, enero 28 de 2024


lunes, 22 de enero de 2024

CÓMO APOYAR E INTERPRETAR EL PARO Y MOVILIZACIÓN DEL 24 DE ENERO EN LA ARGENTINA

 


 

Rubén Rojas Breu

 

CÓMO APOYAR E INTERPRETAR EL PARO Y LA MOVILIZACIÓN DE ESTE MIÉRCOLES 24

 

Apoyar activamente el paro y movilización de este miércoles 24 es un imperativo dada la ofensiva que el gobierno absolutista encabezado por Milei desató despiadadamente contra la nación, contra el pueblo, contra trabajadoras y trabajadores, contra jubiladas y jubilados, contra niñas, niños y adolescentes, contra las mujeres, contra las mayorías.

 

También esa ofensiva, ultrajante por donde se la mire, fue y es lanzada contra la Constitución y contra las instituciones, que siendo insuficientes y, en buena medida, injustas, deberían ser transformadas para bien de la sociedad y no para el obsceno provecho de un minúsculo grupo de poderosos.

 

Valiéndose desmedida y arteramente de un resultado electoral el gobierno libertario incurre en malversación al autoasignárselo como aval para implementar un plan de despojo de la nación, del estado y de la población para el beneficio espurio de los grandes concentradores de poder y de riqueza locales y globales.

 

De tal manera, el paro y la movilización del 24 es una respuesta mínimamente esperable ante una acometida tan brutal.

 

Las dirigencias gremiales, burocratizadas y siempre inclinadas a conciliar con los sectores dominantes, convocan al paro y la movilización más por el impulso de las bases que por propia vocación.

 

He publicado infinidad de veces, desde hace décadas, que la ausencia de conducción política, la acción de sucesivos gobiernos civiles que se subordinaron de una manera o de otra a los concentradores de poder, la caída de la cultura política y la cuasi desaparición de las organizaciones políticas llevaría inexorablemente a que los sectores dominantes en la cúspide y las hordas en la base instalasen en el Poder Ejecutivo una versión absolutista o tiránica del conservadorismo más rancio o, como desarrollé en la nota anterior a ésta, el embrutecimiento.

 

El discurso de Milei en Davos fue la envenenada frutilla del postre, de un postre en cuya elaboración se mezclan la ignorancia, el oscurantismo extremo, la flagrante subordinación a los intereses antinacionales y antipopulares, la ferocidad, la insociabilidad, la incivilidad y un descomunal desconocimiento del mundo y de la Historia.

 

Quedó claro, para vergüenza y escarnio de las argentinas y de los argentinos, que ese incalificable discurso generó estupor y rechazo inclusive en los partidarios más extremos del orden mundial injusto, segregacionista y crecientemente cruel.

 

Para la CGT y para gran parte del horizonte dirigencial que convocan al paro y la movilización, lo del miércoles es una acción que debieron decidir forzados por el “no va más” que la población y, particularmente, sus actores más conscientes están gritando hasta quedarse sin voz.

 

De tal manera, el protagonista, el auténtico convocante del paro y la movilización es el Pueblo argentino; las dirigencias, como se deduce de lo que expongo, están a la retaguardia de una movida en cuya vanguardia está, entonces, el Pueblo.

 

Para el Pueblo argentino este miércoles va a ser un momento bisagra: el punto de inflexión entre toda la movilización que se viene dando desde hace más de un mes en todo el país y las luchas que se seguirán dando a partir del jueves 25.

 

Si la CGT y sus aliados consideran que la movida del 24 servirá para calmar los ánimos, para aplicar la máxima vandorista de golpear para negociar, se equivocan por completo.

 

Para el Pueblo argentino el 24 equivaldrá al momento en que el niño, alrededor de los dos años de edad, se reconoce por entero ante el espejo.

Significa entonces que el 24 el Pueblo argentino, además de luchador, se reconocerá en todo su potencial que será francamente impactante, enorme, asombroso para la Argentina y también para el mundo, restituyendo y mejorando la imagen que nos merecemos luego de la dejada por el caudillo libertario en el foro de Davos.

 

Milei, su gobierno y sus compinches afrontan el paro del 24 de capa caída: el apoyo conseguido en urnas nada confiables y el pasivo acompañamiento de la masa se desvanecen.

 

También hace agua la adhesión de los medios dominantes que ya lo critican abiertamente y dudan sobre su capacidad para sostener la gestión; a las inquietudes o preocupación de esos medios se suman las de los factores de poder de acá y de afuera.

 

Tan es así que varios columnistas de los medios dominantes, columnistas de derecha recalcitrantes, lo empiezan a asemejar con el Julio César de la Antigua Roma, que cegado por su ambición, fue traicionado por los propios, empezando por su sobrino Brutus. Aunque, digo yo, la distancia entre Julio César y Milei, en todas las áreas, es abismal.

 

En el Congreso, tan complaciente con un gobierno injustificable, el curso de lo enviado por el Ejecutivo deviene incierto o en camino de volverse contra, curso sobre el cual lo que acontezca el 24 influirá.

 

Los argumentos en favor del gobierno totalitario de LLA flaquean, son endebles, elementales, bobos: “darle tiempo”, “tratar de mantener la esperanza”, “asegurar la gobernabilidad”, “respetar el voto popular”, “darle herramientas para que pueda gobernar”, “la fiesta se tenía que acabar”, etc. etc.

 

 

Son argumentos consistentes en frases clisé, en banalidades, en sentencias para tontos; como dirían nuestros hermanos mejicanos, todo “chorro de babas”.

 

Tanta falta de conocimiento de la política por parte de Milei y de los suyos junto con la percepción que van teniendo de que su castillito de naipes corre riesgo de derrumbarse los lleva a extremar su agresividad, su grosería, su gusto por extorsionar, su comportamiento endogámico, su intolerancia.

 

De tal manera, en lugar de encontrar el modo para hacer pie, se mueven en el pantano dando brazadas y patadas que los hunden más.

 

Así que este 24 la movilización que el Pueblo convoca será un hito, un antes y un después, en el cual el antes viene ya cargado de lucha y el después devendrá en marea incontenible.

 

Sigue haciendo falta la conducción política con el consabido Proyecto.

 

Insistiré en eso hasta lograrlo.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, enero 22 de 2024

 

 


miércoles, 17 de enero de 2024

CUANDO GOBIERNA EL EMBRUTECIMIENTO

 


 

Rubén Rojas Breu

CUANDO GOBIERNA EL EMBRUTECIMIENTO

 

Desde hace mucho tiempo, décadas a esta altura, vengo anunciando el avance del embrutecimiento en la Argentina.

 

Las bases de ese embrutecimiento fueron sentadas por la dictadura genocida, encabezada justamente por ex generalotes que parecían pugnar por quién obtenía el premio al más bruto.

Brutos por brutales y brutos por borricos, borricos arrogantes que parecían orgullosos de su descomunal ignorancia de todo y en todo.

 

Los gobiernos civiles nada hicieron para poner fin al embrutecimiento; por el contrario, mucho hicieron para alimentarlo, particularmente a partir de los 90 con el gobierno menemista y con Menem como dechado de lo bruto y como impulsor de la banalidad, de la frivolidad, de la estupidez, del oscurantismo, de la necedad.

Muchas figuras públicas no solamente de la política sino también de la farándula, del deporte, del espectáculo, de la “intelectualidad”, del periodismo, de los medios en general, lo acompañaron entusiastamente.

 

Ningún gobierno que lo haya sucedido al menemismo hizo nada para revertir tal estado de cosas y, por el contrario, estimularon o aprovecharon esa incultura que pasó a ser dominante.

 

Los esfuerzos de referentes y dirigentes honestos, de científicos, de docentes, de trabajadores, de mujeres luchadoras, de profesionales con vocación fueron insuficientes para detener una marea que devino tsunami. Personalmente caí reiteradas veces en el sentimiento de impotencia, en la sensación aplastante de que mis esfuerzos y de quienes me acompañaban eran y son inútiles.

Me levanto una y otra vez, pero la correntada en contra es fuerte. El alivio y la esperanza renacen con fuerza por obra de la movilización popular, lo mejor que tenemos.

 

Milei y sus huestes llegan al gobierno gracias a ese embrutecimiento que fagocitó a gran parte de la sociedad argentina.

Milei, un arribista sin formación científica ni política y con escaso bagaje intelectual, junto con sus cofrades, fue adoptado por la masa y, particularmente, por la horda para alzarse con la presidencia de la nación.

 

No hay Milei ni libertarios sin caída estrepitosa de la cultura política y de la cultura en general.

 

Hoy en el foro de Davos, un foro de las corporaciones dominantes del planeta, Milei dio una acabada muestra de embrutecimiento.

 

Toda Europa hoy, así como gran parte del planeta, se muestra azorada ante tanta demostración de embrutecimiento como la que el caudillo libertario argentino exhibió.

 

Embrutecimiento acompañado de una enorme petulancia.

 

El diario francés liberal y de derecha “Les Echos” titula:

“En Davos, Milei fue a la carga contra el socialismo creciente” y agrega: ”propuso un pensamiento libertario puro y duro, con un razonamiento simplista”.

Francamente, para avergonzarnos a argentinas y argentinos. Todo un papelón.

 

Por supuesto que Milei se presentó allí con la finalidad de ofrecerse a todos los capitostes allí reunidos como su más fiel servidor, para lo cual extremó un discurso que desbordó de fanatismo por “la libre empresa”.

Al hacerlo, cargó contra el Estado, contra la igualdad de género, contra la preservación del ambiente y contra la justicia social y, en rigor, contra todos los derechos de los pueblos y contra la justicia en todas las áreas de la vida humana.

Toda una regresión a lo más arcaico y oscurantista.

Es tan inconsistente, como lo son muchos de su palo, que desconoce que el Estado, construcción que data se supone desde hace más de seis mil años, se debe, entre otras causas, a la producción de excedentes: es decir, al mismo fenómeno que hace posible hoy la existencia del capital y del capitalismo.

Dicho de otro modo, lo que da origen al Estado es, con el paso de los siglos, lo que da origen al capitalismo tan venerado por el libertario.

 

En su discurso barrió con toda la evolución que la humanidad se fue dando a lo largo de milenios, evolución a costa de mucho derramamiento de sangre, de guerras terribles, de luchas sin treguas de los pueblos, de costos altísimos en vidas, pérdidas de libertades y tantos auténticos sacrificios.

Al escucharlo se hubieron espantado no solamente Perón, Evita, el Che, Rosa Luxemburgo, Tupac Amaru o el papa Juan XXIII.

Se hubieran horrorizado también, de estar en el auditorio, Alejandro Magno, el rey Enrique de Navarra, Catalina de Rusia y hasta María Antonieta. Créanme.

 

Abundan y se difunden hasta abrumar análisis de intelectuales de todo el planeta acerca del avance de la derecha y de la ultraderecha.

 

Por supuesto, en la Argentina, con el advenimiento de Milei, esos análisis están a la orden del día.

Están descaminados al enfocar como un suceso cultural, político e ideológico al que califican como “derecha” o “ultraderecha”.

Están descaminados porque lo de “derecha” o “ultraderecha” es más disfraz que verdad: lo verdadero, lo lamentablemente verdadero, es el embrutecimiento.

 

 El embrutecimiento es toda una corriente en la cual hicieron punta los yanquis, cuándo no.

Tal embrutecimiento generalizado nace en la década del 30, sobre todo en los EEUU de Washington al impulsar en el cine y la literatura producciones que hacían de la simplificación intencionalmente excesiva su meta, con la finalidad de llegar fácilmente a las masas y manipularlas.

No casualmente es la era del nazismo y el fascismo en alza. Es la década en la que nacen los “superhéroes”, simplificaciones exageradas de raigambre claramente nazi o fascista.

 

Hoy ese embrutecimiento es reproducido e intensificado no solamente en el cine y la literatura sino también en las series televisivas, los “reality shows”, los videojuegos, las redes virtuales y, también, en la educación, sobre todo la privada.

 

De tal manera, el embrutecimiento es una política, es la manifestación de un plan destinado a manipular a las masas y a preservar el orden mundial injusto.

 

Ese embrutecimiento está encarnado con la mayor virulencia por Milei y sus libertarios, pero está activo en gran parte de la población, sobre todo sus votantes, y también en la casi totalidad de las dirigencias.

 

También, desde luego, y me consta por experiencia personal, ese embrutecimiento es palpable en los grandes empresarios y hacendados, así como en directores y gerentes de las corporaciones hegemónicas, incluyendo a los medios dominantes de comunicación.

 

Así que la batalla es cultural.

 

No se trata únicamente de ir contra una “derecha” que en la práctica se diluye, es inconsistente, se fragmenta, es insostenible.

 

De lo que se trata es de afrontar el embrutecimiento, mucho más peligroso y mucho más engañoso que la “derecha” como tal.

Es más engañoso porque se oculta bajo la máscara de “la gente”, porque impulsa eso de “para que lo entienda la gente”, porque justifica una aberración electoral con el argumento de que “lo votó la gente” o encubre el macaneo de las encuestas con lo de “es lo que opina la gente”.

 

El embrutecimiento va de la mano, intrínsecamente, con la cerrazón endogámica. A más endogamia, más embrutecimiento y, a más embrutecimiento, más endogamia.

 

Milei con su hermana médium y sus “hijitos” caninos refleja y simboliza la endogamia llevada a su nivel más escalofriante.

Ni siquiera tiene noción de cómo puede caer tal configuración en los otros, ni es capaz de percibir cómo se puede visualizar eso en Davos, su meca.

 

Por consiguiente, el propósito de la batalla cultural es concientizar y elevar la cultura política y la cultura en general, resistiendo el embrutecimiento, buscando doblegarlo o desterrarlo, al mismo tiempo que estimulando las interacciones exogámicas, las interacciones con las otras y los otros que encarnan las diferencias, la diversidad, el pluralismo.  

 

Hacerlo impulsando la construcción de la conducción política hoy ausente, elevando la cultura política y apoyándose firmemente en un Proyecto.

 

 Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, enero 17 de 2024

 


EN LA ARGENTINA, LOS JUBILADOS MARCHAMOS, EL GOBIERNO TAMBALEA

    Rubén Rojas Breu   LOS JUBILADOS MARCHAMOS, EL GOBIERNO TAMBALEA   De acuerdo al diccionario de la RAE, selecciono esta acepci...