jueves, 20 de febrero de 2025

HERMANOS MILEI

 



 

Rubén Rojas Breu

 

LA FRATRIA MILEI

 

De acuerdo al diccionario de la RAE estas son las acepciones de fratria que valen para esta publicación: “conjunto de hijos de una misma pareja” y -la más a propósito-, “sociedad íntima, hermandad, cofradía”.

 

El tipo de estafa que acaban de cometer es un indicador de todo un patrón de comportamiento de los Milei, patrón de comportamiento que se dio a lo largo de su vida por lo que se va denunciando y que fue muy notorio en su campaña electoral, en sus actos de gobierno y en el trato que dispensan a las personas, empezando por colaboradores o amistades.

 

 

Son ejemplos de tal tipo de trato Ramiro Marra, Cavallo y su hija, Mondino y continúa una inacabable lista a la que se van a sumar nuevos nombres, incluyendo, según se dice, Santiago Caputo.

 

Ese patrón de comportamiento consiste en “INFLAR Y DESCARTAR”: inflaron Libra y la descartaron cuando ya habían hecho negocio.

Lo mismo se va sabiendo por la comisión de otros delitos o irregularidades: cohecho, transgresión de la ética pública, asociaciones ilícitas, fraudes varios.

 

Inflar y descartar.

 

Inflaron a la casta como enemigo para atraer a la masa manipulable y en el gobierno la descartaron como blanco de ataque para subordinársele.

 

Inflaron promesas demagógicas (reducción de impuestos o control de tarifas) y luego las descartaron gobernando.

 

Inflaron figuras y colaboradores a los cuales después echaron al incinerador o guillotinaron, como les gusta decir.

 

Inflar y descartar, ensalzar y guillotinar, sobreprometer y defraudar: todo es un mismo patrón según el cual nada vale ni nadie es respetado fuera de la fratria.

 

A esta altura tendríamos que estar analizando y celebrando la caída, la destitución o, por lo menos, la renuncia de los hermanos Milei.

 

Sucede que las mismas condiciones que los llevaron a gobernar se mantienen inalterables, desde hace décadas ya, y son las que explican por qué todavía siguen en la Rosada y en Olivos y viajando por su país amo.

 

Tales condiciones sobre las cuales me he explayado sobradamente en infinidad de publicaciones, disertaciones, reuniones y clases son: la decadencia cultural, social y política, el atraso fenomenal y el debilitamiento atroz de las instituciones.

 

Nadie entre quienes disponen de poder quiere asumir su responsabilidad ni reconocer que si no destituyeron a esta fratria es porque:

 

-    Carecen de capacidad de convocatoria y de aptitud

 

-    Prefieren conformar a la masa, subordinarse a las grandes corporaciones y dar bola a los medios, a las redes virtuales y a las empresas encuestadoras, en vez de escuchar al Pueblo.

 

 

-    Esperan, en modo cipayo y servil a lo que haga la justicia yanqui, justicia que permitió que Trump llegue a la presidencia, justicia que a lo largo de dos siglos y medio dio sobradas muestras de complacencia o de complicidad con delincuentes, en tanto respondan al supremacismo blanco y sean potentados.

 

Si a Milei lo juzgan en EEUU es por sudaca, así nomás, y es penoso que medios que se dicen nacionales y populares y la oposición estén esperando eso.

 

La fratria Milei debe ser destituida, juzgada y sentenciada en la Argentina por argentinas y argentinos.  

 

Es, entonces, imperdonable que a esta altura ni la oposición en todo su espectro ni el Congreso ni el Poder Judicial hayan resuelto acabar con esta fratria incalificable.

 

No van justificaciones de que están evitando algo peor como el reemplazo por Villarruel o el descalabro institucional.

 

Basta de supercherías, de extorsiones y de amenazas.

 

Bochornosa, vergonzosa tanta inacción, tanto más cuanto estamos bajo la lupa o recibiendo reproches y burlas en el planeta.

Lo que es todavía peor, hacia adentro de nuestras fronteras, se está convalidando o premiando la corrupción, los comportamientos delictivos, lo lumpen; también, se está desestimulando o maltratando a quienes laburan y a quienes se comprometen social y políticamente.

 

La fratria Milei se caracteriza por un vínculo sólidamente simbiótico, sincrético, como unida por un cordón umbilical.

 

Hermana y hermano son cara y ceca de una moneda, son como siameses.

 

Separados carecen de toda identidad.

 

La hermana es quien, inconscientemente, posibilita que su hermano se adapte, muy precariamente, a la vida en sociedad.

 

El hermano es quien, también inconscientemente, le da a la hermana la posibilidad de sustento y de identidad.

 

La una sin el otro o él sin ella, caen en un desequilibrio inmanejable, derrapan, se derrumban, se disuelven psíquica y socialmente.

 

La fratria Milei es un emergente brotado de la decadencia, de la tremenda caída en la endogamia en la que está inserta la sociedad argentina.

 

La endogamia implica identificación extrema entre personas y grupos, al interior de todas y cada una de las organizaciones.

 

Identificación sin diferenciación, sin reconocimiento del otro como distinto con quien se interactúa y sin Proyecto.

 

Cuando la endogamia se naturaliza y se  absolutiza, propicia la aversión a la ciencia, la aversión a la Política, el retorno de comportamientos primitivos incluyendo la violencia física y verbal, la hostilización hacia todo, el desprecio por los otros, entre otras calamidades.

 

La fratria Milei representa en su mayor voltaje a esa endogamia tan generalizada y tan presente en las dirigencias, medios, intelectuales y, también, en las grandes corporaciones que aquí operan.

 

La fratria Milei indudablemente desde edad muy temprana funciona en ese registro tan simbiótico, de tanto apego o pegoteo.

 

La simbiosis se disuelve, maduramente, por la intervención del Tercero, de las figuras, grupos y organizaciones que encarnan a la sociedad.

 

No se trata del “Padre” de la Ley del Padre de la teología del psiquiatra francés Lacan, teología cuya influencia sirvió y sirve para impulsar el apoliticismo, el patriarcalismo y la derechización espantosa en la que se cayó y que nos trajo a los Milei.

 

Se trata del Tercero que representa a lo social y, dentro de lo social, fundamentalmente a la Política y las instituciones a cargo de lo público.

 

Los Milei están huyendo hacia adelante con el único fin de preservar su simbiosis, su apego.

 

Reprimir a jubilados ayer o avanzar contra el Banco Nación son acciones que indican esa huida hacia adelante, un tipo de acciones en las que persistirán si no se termina con su mandato.

 

Pero lo que no hagan el Congreso, las instituciones o las dirigencias, lo hará el tercero por excelencia, el Pueblo, u otros como la “justicia” yanqui o la jueza Servini si es arrinconada contra las cuerdas o alguna otra intervención de las que están en ciernes.

 

Porque en el destino inexorable de la fratria Milei está su separación, esa separación que evitaron durante más de cincuenta años de vida.

 

Esa separación, que conlleva su caída, va a ser sumamente traumática para ellos, pero les va a llegar, de una manera o de otra.  

 

Confío para ese logro, como siempre, en el único Tercero que tiene la capacidad de transformar de raíz en busca de su emancipación y de su realización: como ustedes bien saben, el Pueblo.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 20 de 2025


viernes, 14 de febrero de 2025

QUÉ ES MILEI

 



 

Rubén Rojas Breu

 

 

QUÉ ES MILEI

 

MILEI ES, SIMULTÁNEAMENTE, CONSECUENCIA, REPRESENTACIÓN Y EJECUCIÓN.

 

MILEI ES CONSECUENCIA de la decadencia y del atraso, de la declinación de la Política y de la obsolescencia del régimen político-institucional.

Ya expuse mucho al respecto en mis publicaciones anteriores, así que acá prescindo de abundar.

 

MILEI ES REPRESENTACIÓN de la masa, la cual generó la horda que lo encaramó como referente primero y como gobernante desde fines de 2023.

 

La masa es muy diferente del Pueblo.

Mientras el Pueblo tiene por objetivos su emancipación y su realización integrando a la Nación y a los trabajadores, la masa es meramente seguidista, rehúye la política y espera recibir sin hacer.

 

La horda que de ella emerge es abiertamente hostil al Pueblo y destructora de la Política.

 

Mientras el Pueblo para sus nobles propósitos construye poder autónomo, la masa se somete a actores y sectores a los que le asigna posiciones dominantes.

 

El Pueblo puede poner a la masa de su lado si desarrolla poder, para lo cual hoy carece de conducción política y de organizaciones políticas genuinas y eficaces.

De ahí, la desazón de tantas y tantos militantes de verdad, de tantas y tantos compañeras y compañeros.

 

Toda esta diferenciación entre masa y Pueblo se la saltean dirigentes, intelectuales, encuestadores y periodistas, para beneplácito de los concentradores de poder y de riqueza.

 

Basándome en mi creación más difundida, el Método Vincular, a Milei y sus libertarios hay que considerarlos como términos de un vínculo cuyo complementario es la masa.

 

Tanto la masa como Milei se ubican del lado de la Primarización, una conceptualización de suma complejidad de la cual aquí destaco lo nuclear y de más fácil comprensión.

 

Es la endogamia.

Tanto la masa como Milei se ubican en la cerrazón endogámica.

 

La masa porque se desenvuelve dentro de su mundillo conocido y familiar.

Milei por su simbiosis pública con la hermana, simbiosis que se expande a todo su grupo de férrea pertenencia.

 

Esa adhesión tan encolada, rígida y sincrética, tan resistente a toda diferenciación, da cuenta del rechazo a todo lo distinto y a todo lo que genera autonomía, de modo que en la redada caen: la ciencia y los científicos, las mujeres, los homosexuales, los transexuales y no binarios, el arte y los y las artistas, los y las jóvenes que no se dejan arrastrar por la horda, los opositores a pesar de ser tan flojitos, los apenas disidentes, los trabajadores y jubilados que reclaman, los periodistas un poquito díscolos y la lista sigue y en crescendo.

 

Porque Milei declama sobre la libertad de los individuos, pero él no puede despegarse de su hermana, integrando una dupla indisoluble, así que, ¿de qué “individuo” habla?

 

Se deduce que tiene mucho miedo a separarse maduramente de la hermana, a salirse de la fratria que lo sostiene.

 

Criar perros, animales domésticos y predecibles, es sumamente fácil si se compara con ejercer la paternidad y la maternidad: bebés, niñas, niños y adolescentes, imprevisibles y cuestionadores, obligan, afortunadamente, a crecer, a madurar, a responsabilizarse, a amar y, por lo tanto, a superar los lazos simbióticos y el pegoteo.

Inimaginable para Milei lo de despegarse de la hermana.

En una entrevista periodística contó que sufre mucho viajando.

Le resulta penoso salir del cascarón; lo confesó.

 

MILEI ES EJECUCIÓN de los planes de las grandes corporaciones financieras y, sobre todo, de las “nuevas oligarquías” que hoy inquietan sobremanera a dirigentes, gobernantes e intelectuales europeos.

 

Afrontamos una nueva oligarquía global constituida por los más grandes magnates del planeta.

 

Milei es el empleado dócil de la nueva oligarquía con sede en el país yanqui hoy comandada por Elon Musk y sus congéneres y competidores, magnates de Wall Street, de Silicon Valley y alrededores que tienen como su mascarón de proa a Trump, mezcla de poderoso y marioneta.

 

Milei entra de lleno en lo que el psicoanalista alemán Wilhelm Reich llamó “mentalidad de sargento”: suboficial sumiso con sus amos oligarcas globales y despiadado con quienes nos considera sus subordinados, las argentinas y los argentinos.

Milei se somete  y somete.

 

Es brazo ejecutor de designios tiránicos del Norte rico.

 

Aquí emerge un rasgo que merece ser destacado; veremos.

 

En los 90 el milico golpista carapintada Aldo Rico a lo gallito sentenció: “la duda es jactancia de intelectuales”.

 

Ese barbarismo contradice a toda la filosofía y a toda la ciencia, desde sus albores hasta hoy.

Descartes, no solamente afirmó aquello de “pienso, por tanto, existo” sino algo más importante todavía: la duda metódica.

 

Para conocer, para producir ciencia, hay que dudar de todo lo que se nos presenta a la observación, de todo lo que vemos, oímos o percibimos por los sentidos.

 

Milei, como Aldo Rico, no duda.

Obedece y ejecuta.

 

No dudar es manejarse con certezas, las cuales son siempre engañosas.

La certeza es propia de obtusos, de fanáticos y de todo lo que se deriva de la endogamia rigidizada.

 

Ahí tenemos una característica constitutiva de Milei, de su hermana y de los suyos.

 

Una característica que contradice a las enseñanzas de Sócrates y de Platón, así como de todos los que nos comprometemos con el conocimiento.

Recordemos el aforismo socrático: “sólo sé que no sé nada y eso no sé si lo sé”.

 

Milei y sus circundantes ignoran, ignoran mucho, ignoran casi todo.

 

Considerando a Sócrates, todos somos en gran medida ignorantes: no sabemos todo sobre todo, imposible de materializar tamaña pretensión.

 

Lo preocupante, sumamente grave en un gobernante, es ignorar que se ignora, es no darse cuenta de que se ignora.

 

Sus discursos, muy notorio el de Davos, y sus acciones demuestran que Milei ignora que ignora, Milei no se da cuenta o no sabe que hay muchísimo que no sabe.

 

Así que no se trata de pensar a Milei como si fuera un enigma, un fenómeno disruptivo, una novedad.

 

Milei es la encarnación de lo más primitivo o ancestral, de lo archiconocido, de lo que en cada oportunidad propicia se repite con el fin único de depredar para reactivar una configuración tribal arcaica.

 

Nuestra preocupación principal tiene que ser cómo construir poder para el Pueblo, único modo de alcanzar la democracia de veras.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 14 de 2025


miércoles, 12 de febrero de 2025

EN ARGENTINA, UN RÉGIMEN ELECTORAL QUE SOCAVA LA POLÍTICA

 


Rubén Rojas Breu

 

UN RÉGIMEN ELECTORAL QUE SOCAVA A LA POLÍTICA

 

El régimen electoral vigente es uno de los primordiales factores que socava a la Política hasta destruirla.

 

Debilita también a las instituciones poniéndonos ante un panorama desalentador.

 

 

Múltiples son las causas de nuestra decadencia, iniciada a fines del gobierno constitucional en 1976 reemplazado abrupta y sanguinariamente por la dictadura.

 

Una decadencia que se agravó y agrava con el paso del tiempo.

 

Una decadencia a la cual un régimen electoral injusto y absoluto contribuye mucho.

 

Todos los regímenes electorales del planeta han caducado; ése es el contexto global.

Se impone una reforma de fondo de los regímenes electorales, pero quienes deben encararla se encuentran a gusto con los actuales.

 

El menemismo, acompañado por toda la politiquería, fue el gran artífice de la destrucción de la Política y el de la degradación definitiva del régimen electoral.

 

El menemismo arrancó desmoronando la cultura política, siguió con la desintegración del peronismo y de todas las organizaciones políticas y, finalmente, con el ruinoso Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín, consiguió su ansiada reelección dando curso ya irreversible al electoralismo, una perversión que llevó a niveles estratosféricos el encuestismo, todo un vicio.

 

Menem con sus amigotes impulsó la era de los arribistas, de los faranduleros, de los frívolos famosos, de los atorrantes de toda laya que de la noche a la mañana fueron ungidos dirigentes y candidatos, una era que culmina, tres décadas después, en el actual presidente, su hermana, su horda y su corte demencial. 

 

Quienes teníamos genuino compromiso político, quienes contamos con conciencia política, con trayectoria y auténtica vocación política, pasamos a ser objeto de ninguneo, de censura, de agravios, de exclusiones.

 

La masa, de la cual emergió la horda, desplazó al Pueblo.

 

Quienes buscaban el negocito, quienes alardeaban de analfabetismo político o pugnaban por mostrarse mediáticos y brutos expulsaron a los dirigentes y militantes de verdad, a los que creemos en la Política como actividad sublime.

 

Ese cuadro de situación es lo que indujo a Kirchner a proclamar aquello de que “para hacer política hace falta plata”.

 

Dicho de otra manera, el curro y los morlacos pasaron a ser los recursos con los que “hacer política” en reemplazo de la militancia, de las convicciones, de las ideas, de la acción colectiva y del compromiso con un Proyecto de emancipación y de realización.

 

En los 90 y enfáticamente desde el 2003, mis amigos y antiguos compañeros de militancia de décadas argumentaban ante mí:

 

-       “estamos en la era de la lucha por el contrato”

 

-       “ya a nadie le interesa debatir ni mucho menos construir política”,

 

 

-        “no estamos en los 40, o 50, o 60 o en los 70”

 

-       y la más dolorosa de todas, “ya a nadie le interesa la Patria ni el Pueblo, eso quedó atrás”.

 

Se decía eso mientras hacían campaña por el Frepaso en los 90 o, ya en este siglo, por el kirchnerismo, por el progresismo o por la izquierda.  

 

Las campañas electorales ya no se basaban en propuestas políticas genuinas ni mucho menos en un Proyecto.

 

Se adoptan temas de las maliciosas “agendas” políticas, según la letra compuesta por asesores inescrupulosos, por el periodismo cínico, por las empresas encuestadoras.

 

Esa letra es el anzuelo para los votantes, letra que oculta las verdaderas intenciones: ocupar cargos, valerse del Estado, concentrar poder para sí y para las “nuevas oligarquías”, así bautizadas en Europa.

Las PASO sirvieron a este electoralismo viciado, fomentando más la politiquería.

 

Ahora, en medio de tanta calamidad y pese a la lucha denodada del Pueblo, la totalidad de las dirigencias políticas, gremiales y sociales, desalientan, frenan o boicotean la movilización popular apostando a las futuras elecciones.

 

En esas elecciones, más allá de los resultados subrepticiamente fraudulentos, el Pueblo nuevamente será cancelado.

 

Dirigentes, candidatas y candidatos optan por la masa con el beneplácito de los poderosos y ningunean al Pueblo.

 

Pregunto: quienes integramos el Pueblo ¿podemos apoyar a quienes nos descartan?  

 

Dirigencias, candidatas, candidatos, empresas encuestadoras, medios, manipuladores de las redes virtuales y concentradores de poder y de riqueza locales y globales de todo signo coinciden en algo: atraer a la masa, la población “apolítica”, la “gente” con bajo compromiso social y político.

Atraer inclusive a los faranduleros, a los famosos y hasta a los lumpen quienes hoy ya son importante porcentaje del padrón.

 

Una vez más, ante el altar de las urnas se ofrendarán campañas sucias, chicanas, recíprocas denuncias de conjuras y conspiraciones, puestas en escena, grietas ficticias, peleas por gallináceas, operaciones de prensa, sobrepromesas y macaneos, disputas de egolatrías alimentadas por la ambición, la ignorancia y los fanatismos.

 

Una campaña en las que figuras repetidas y desgastadas abrumarán con sus chácharas. Nada nuevo ni innovador, nada edificante ni esperanzador bajo el sol ni bajo las estrellas.

 

Todo el arsenal de la politiquería está listo para alcanzar el vergonzante éxito electoral.

 

Por comida y por dignidad es el único clamor que busca hacerse oír desde el subsuelo de la patria consagrado por Scalabrini Ortiz.

Es un clamor que no se tapa con afiches calcados y redundantes.

 

 

Un exaltado periodista “estrella” de C5N proclama que se pone al frente de la Resistencia, desvirtuando un concepto sagrado para la humanidad y para nuestro pueblo.

 

Llama “resistencia” a una mera campaña electoral.

Cuánta impudicia al ultrajar la memoria de luchas libradas por los pueblos contra los conquistadores, invasores y tiranías de todas las épocas.

 

Así se rebaja más la Política y se corroen aún más a las instituciones, se ponen más obstáculos al Pueblo a la par de empeorar a niveles extremos las condiciones de vida de argentinas y argentinos.

 

Luego de los comicios dirán, mentirosamente, que el pueblo dio su veredicto, sintiéndose habilitadas y habilitados para materializar sus mezquinos fines.

 

Entonces, más destrucción de la Política y más deterioro de las instituciones.

 

Así se saldrán con la suya.

 

SALVO QUE, A TIEMPO, EL PUEBLO HAGA TRONAR EL ESCARMIENTO.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 12 de 2025

 

 


viernes, 7 de febrero de 2025

A LAS ÓRDENES DE LA VIOLENCIA EN UNA ARGENTINA DESOLADA

 


 

Rubén Rojas Breu

 

A LAS ÓRDENES DE LA VIOLENCIA EN UNA ARGENTINA DESOLADA

 

La combinación propia de la violencia, combinación que fusiona uso de la fuerza desatada, la arbitrariedad y la ira sin control, gobierna, circula y se disemina hasta el último rincón en esta Argentina desolada.

 

Una Argentina desolada por la conjunción de privaciones, frustraciones, tristeza, presente sombrío, futuro desalentador y, justamente, la práctica generalizada de la violencia.

 

Hoy un asesinato sucedido en Mar del Plata, del cual fue víctima un buen muchacho por una acción policial criminal, es el suceso que conmueve no sólo a la bella ciudad de nuestro Atlántico sino a toda la sociedad argentina.

 

No hay día, no hay hora, no hay minuto en el que no acontezca un feminicidio, un asalto con letales derivaciones, un hecho de gatillo fácil, un ajuste de cuentas narco o de otra índole, el secuestro de una niña o un niño y sigue implacable, interminable, la espeluznante lista.

 

El asesinato del pibe marplatense es un calco de los crímenes típicos de la Triple A o de la dictadura y sus “grupos de tareas”: auto sin patente, policías de civil sin identificación, disparos en modo metralla, ejecución.

 

La dictadura nos dejó una Argentina en ruinas con una herencia siniestra.

Uno de los tantos males que nos legó es el de la violencia como patrón de comportamiento.

 

La mayoría de las argentinas y de los argentinos elige activamente y practica la convivencia civilizada y pacífica, lo cual, paradójicamente, la convierte en víctima.

 

Desde el gatillero de las eufemísticamente denominadas “fuerzas de seguridad” hasta el criminal que asalta, secuestra, viola o mata son sicarios de la violencia como régimen, como instrumento del orden social injusto.

 

Esa violencia tiene como fines explícitos o tácitos, manifiestos o latentes, intimidar a la población, inhibir la acción política, cercar o enajenar las calles, encumbrar a los indeseables hasta el punto de llevarlos a ocupar o a usurpar las posiciones políticas y sociales más relevantes, los lugares destacados de las instituciones estatales y de las organizaciones privadas.

 

Es así que esta Argentina desolada se encuentra sojuzgada por las corporaciones, grupos hegemónicos, medios dominantes, los influyentes de las redes virtuales, patotas, dirigentes y gobernantes que procuran, conquistan, consolidan o fortalecen sus posiciones de poder valiéndose de la violencia.

 

 

El ejercicio de la violencia les es inherente.

 

La violencia no es, en quienes acabo de listar, ni eventual ni accidental ni circunstancial ni complementaria ni ajena a sus concepciones o a su modo de existencia.

 

La violencia es, en su caso, constitutiva: es decir, está en sus genes, en sus raíces y, por lo tanto, para sus sostenedores y practicantes, violentar y ejercer la violencia es el único patrón de conducta que conocen.

 

Psicopatía, sociopatía y perversión devienen así modelos de existencia normalizados, naturalizados, alentados, potenciados.

 

Esa violencia se expresa en los comportamientos abiertamente criminales, así como en las conductas soeces, el culto de la grosería, el insulto a través de todos los medios y en los ámbitos públicos sin considerar a niñas, niños y adolescentes, la falta de ideas y de capacidad argumentativa, la brutalidad y la ignorancia a las cuales se encomia y recomienda, la misoginia, la homofobia, el racismo y la intolerancia mayúscula.

 

Por supuesto, hoy, la horda libertaria y su caudillo presidente están a la cabeza de esa extendida violencia que beneficia a muy pocos y que maltrata hasta dañar irreversiblemente o matar a nuestra población tan decaída, tan avasallada por tanta injusticia, tan atenazada, tan humillada y arrojada a una ciénaga de penurias y calamidades.

 

La horda libertaria tiene, entonces, a la violencia sistemática como su modo único de existencia.

 

La disertación infame y difamatoria del presidente en Davos, antecedida y sucedida por discursos y actos de extrema violencia manifestados desde mucho antes de asumir y que se perpetúan y perpetuarán se complementa por la represión a las movilizaciones populares, empezando por las de jubiladas y jubilados, el protocolo Bullrich, el patoterismo de sus esbirros, y, por supuesto, por todas las políticas que implementan, los decretazos, el cercenamiento de derechos y tanto más.

 

El alineamiento con el país yanqui no es mera coincidencia por supuesto.

 

En consonancia con lo que aquí expongo ese alineamiento es la certificación de la vocación activa por la violencia, terreno en el cual el país yanqui es adalid desde su origen mismo, origen anexionista, belicoso, esclavista, supremacista.

 

El país que más guerras causa y que más aterroriza al planeta con su comportamiento belicoso, el país que lanzó las primeras y únicas bombas nucleares destruyendo a medio Japón, es el modelo a seguir por los libertarios y su jefe o sus jefes.

 

Se trata del país que no solamente depreda política y económicamente sino también con su descomunal propaganda engañosa y sus producciones seudo culturales, como todo su cine, toda su televisión, toda su literatura, todas sus artes.

 

Celebración de la violencia, héroes o superhéroes brutos y brutales ensalzados como dioses, mafiosos alabados como exitosos, políticos que como viles marionetas declaran o apoyan guerras para invadir países pobres, magnates que hacen el saludo nazi, integran la galería representativa de la “superpotencia”; hasta inventores que roban patentes.

 

Francamente, nada más se les puede pedir para otorgarles el reconocimiento como paladines de la deshumanización.  

 

 

Los aliados del gobierno libertario participan crecientemente de esa naturalización de la violencia, por la cual siempre sintieron fascinación, como bien lo demostraron desde el golpe del 30, la década infame, el derrocamiento sanguinario de Perón y el peronismo en el 55, la sucesión de dictaduras cívico militares hasta alcanzar sus mayores tenebrosos galardones con la instaurada en 1976.

 

Tampoco dejaré de reiterar una y otra vez que toda la oposición, por complacencia cuando no por complicidad, o por incapacidad o por ingenuidad, participa finalmente de este juego violento, de esta especie de “juego del calamar” vernáculo; de paso, mi homenaje a tan esclarecedora y aguda realización surcoreana.

 

A la violencia se la enfrenta enriqueciendo la teoría política, impulsando la cultura política hoy tan venida abajo, elevando la calidad y la profundidad de los debates, con producción científica y artística, con conducción política, con organización política, con estrategia.

 

También, y fundamentalmente, con el Pueblo y con la movilización en las calles, en las plazas y en todos los ámbitos.

 

Los violentos de toda calaña arrugan y retroceden cuando el Pueblo se adueña de las calles.

 

Tal como corresponde cuando se ejerce activamente la democracia y se toma partido por la paz, esa incondicional amiga de los pueblos.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 7 de 2025


jueves, 2 de enero de 2025

2025: DESESPERAR, ESPERAR O QUÉ HACER EN LA ARGENTINA

 


 

Rubén Rojas Breu

 

2025:

DESESPERAR, ESPERAR O QUÉ HACER EN LA ARGENTINA

 

Tal como están las cosas, desesperar hoy en la Argentina parece inexorable, es un impulso irrefrenable.

Pero no cabe convalidarlo. No cabe tampoco propiciarlo de ninguna manera.

 

Por lo tanto, la disyuntiva es qué esperar o qué hacer.

 

Se puede esperar de dos maneras: pasiva o activa.

 

O se puede hacer: ésta es mi decisión y estoy seguro que la de muchas y muchos.

 

Se trata de un hacer determinado por un Proyecto, combinando conducción, organización, estrategia.

 

Quienes apoyan al gobierno despótico libertario, optan por la espera pasiva:

confían en resultados económicos de alcance limitado, con descomunales réditos para los concentradores de poder y de riqueza, avalados por un éxito electoral, mientras se dejan sugestionar o amedrentar por las “excentricidades” y arrebatos del presidente que saluda a un perro australiano mientras ejerce violencia de toda índole contra las mayorías alentado por la horda.

 

Una gran parte de la masa, siempre partidaria de la pasividad y de una espera al infinito, se entrega al sacrificio mientras sigue a la zanahoria que simboliza un futuro bienestar; un futuro bienestar tan improbable como las peras fructificando en los olmos.

 

Aunque nada de nada derrame, esa masa se contentará con la doctrina anacrónica de que triunfan los que se lo merecen, mientras busca sobrevivir con lo que tenga a mano sin importar la dignidad ni la honra.

 

La masa cuando se trata de ejercer el único acto político que conoce y que practica por obligación, el sufragio, votará por el que prometa poder, aunque el que eso promete sea para sí mismo y solamente para sí mismo.

Como están las cosas, en esa conducta de la masa confían el caudillo libertario, sus huestes, las grandes corporaciones, los medios dominantes, la politiquería y las dirigencias venales, hoy mayoritarias.

 

De tal manera, dejemos de lado a la masa, la cual, a la manera de la veleta, girará cuando soplen nuevos vientos.

 

Los nuevos vientos son siempre los que nacen en el seno de los pueblos.

 

El Pueblo, la máxima organización política, es el Bóreas que barre los nubarrones y que puede imponer con su ímpetu una realidad política y social signada por la soberanía, la justicia, el desarrollo y el bienestar común.

 

El gran interrogante es si 2025 será el año de los nuevos vientos.

 

Dependerá de que podamos generar la conducción política que tanta falta hace, bregando con inteligencia, con creatividad y con decisión.

 

Para tal cometido, se requiere dilucidar algunas cuestiones a las que paso a referirme.

 

De mis vinculaciones, así como de los grupos de militancia de los que participo, recibí numerosos e insistentes mensajes que instan a la defensa o a la resistencia.

 

Aclaro que pese a que valoro la honestidad y el compromiso de quienes estoicamente integran esos grupos, participo de ellos a distancia, ya que me fastidian sus carencias: de apertura, de convocatoria auténtica, de concepción estratégica, de creatividad.

No obstante, trato de hacerme escuchar, como lo hago en estos sitios que comparto con satisfacción.  

 

Llamar a defenderse o a resistir es una convocatoria que, más allá de las buenas intenciones, mantiene la iniciativa en manos de quien detenta ocasionalmente el poder, en manos de quien digita o en manos de quien gobierna.

 

Es una espera activa, pero que se queda en espera toda vez que depende de lo que haga el otro del que se defiende o al que se resiste.

Este otro tiene la iniciativa.

 

Si aspiramos a construir la conducción política que se proponga y concrete el Proyecto de emancipación y de realización del Pueblo y de la Nación, tenemos que convocar a la toma de iniciativa, a la ofensiva.

Es la respuesta a qué hacer.

 

Eso significa contar con estrategia y con organización, así como disponerse, aceleradamente, a elevar la cultura política.

 

Es asumir activamente lo que nos hará diferentes y con capacidad de generar poder.

 

Si se sabe observar, se verá que quienes detentan el poder hoy carecen totalmente de cultura política, no tienen un Proyecto ya que obedecen a deleznables intereses, saben menos de estrategia que la mula del mariscal de Sajonia y desdeñan organizar, prefiriendo armar patotas.

 

Conducir es articular síntesis con toma de iniciativa.

 

Sintetizar es convocar a todos los actores y sectores que comparten como objetivo los intereses nacionales y populares, a todos los actores y sectores que de verdad representan o quieren representar a las argentinas y a los argentinos, a las mayorías incluyendo a todas y todos los que habitan o quieran habitar nuestro suelo.

 

Tomar la iniciativa supone anticiparse ganándole en el pensamiento y en la acción a quienes gobernando o manipulando entre bastidores imponen sus designios contrarios al destino que debemos alcanzar como pueblo y como nación.

 

Ya he insistido hasta cansar sobre que las dirigencias que se dicen de oposición no conducen y sí dejan hacer alevosamente, abroqueladas en la “defensa” de sus intereses, “resistiendo” para cuidar sus territorios o sus quintitas y sus prerrogativas, sumergidas en internismos, distrayendo con polémicas ociosas, con palabras y gestos altisonantes o incurriendo en groserías y procacidad para empatarle al caudillo libertario y sus esbirros.

 

Salir del vallado autoimpuesto del llamado a la defensa o a la resistencia es el primer paso para el QUÉ HACER.

 

Construir la conducción política rápidamente es lo inmediato para ese QUÉ HACER.

 

Esto tiene que derivar en la convocatoria más amplia, más eficaz y más contundente.

 

Es el QUÉ HACER al que abocarnos ya.

 

Es el modo de hacer del 2025 un año esperanzador y que dé ganas de vivirlo, un año constructivo.

 

Rubén Rojas Breu

Enero 2 de 2025

 


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