lunes, 18 de mayo de 2026

¿QUÉ SOSTIENE AL GOBIERNO DE LA FRATRIA MILEI YA AGÓNICO? Primera parte

 



Rubén Rojas Breu

 

¿QUÉ SOSTIENE AL GOBIERNO DE LA FRATRIA MILEI YA AGÓNICO?

Primera parte

 

Cuando me refiero al gobierno de la fratria Milei doy por sentado que incluyo a la horda que lo encaramó y a la oligarquía criolla y los grandes capitalistas locales y globales que lo avalan.

 

Enfatizo: el gobierno libertario está políticamente acabado.

 

Por cierto, que estas afirmaciones provocan inexorablemente escepticismo o escozor, pero eso se debe a las mismas razones por las cuales el gobierno subsiste o perdura.

 

Soy consciente de que seducen mucho más a un vasto número de lectoras y de lectores las publicaciones que se regodean con análisis pesimistas, que abrevan en el fatalismo o en el nihilismo y que pregonan, injustificadamente, la impotencia de los pueblos.

 

Allí abundan los nombres más mediáticos, de más fama, de mayor influencia y más mimados por las editoriales, las academias, los gobiernos, las dirigencias y los medios de comunicación masiva, de nuestro país y del planeta.

 

Allí, como en una suerte de Parnaso gerenciado por Apolos y musas frívolos que se deslumbran por oropeles reveladores del patrocinio de poderosos y cortesanos, se pueden encontrar figuras como el surcoreano Han, el esloveno Žižek, el francés Jacques Lacan o el tan decepcionante yanqui Chomsky, decepcionante para quienes fueron o son sus cándidos admiradores.  

 

También residen en tan eximia morada intelectuales argentinos como Santiago O´Donnell, Ernesto Laclau, Jorge Alemán, José Pablo Feinmann y tantos más que distrajeron o distraen con una retórica al servicio de convalidar lo que hay, aunque, a menudo, se empilchen de contestatarios.

 

Debo asumir que ante tal tropel mi dilatada trayectoria política y científica o mis libros y publicaciones logran menor resonancia.

 

No debería sorprender mi aseveración de que el gobierno cavernario de la fratria Milei fracasó y está acabado; lo que debería generar asombro es que aún esté ahí.

 

Algunos argumentos e ilustraciones que pueden ayudar a entender el porqué de mi diagnóstico tan taxativo:

1.  El gobierno fracasó y, por lo tanto, caducó,  considerando que no cumplió ni pudo cumplir con los propósitos, ciertamente inconcebibles, que alzó durante su campaña en 2023: no instauró el dólar como moneda oficial ni clausuró el Banco Central ni puso fin a la inflación ni logró inversiones ni congeló las tarifas ni eliminó impuestos para la población en general ni, muchísimo menos, mejoró ingresos y capacidad adquisitiva de las mayorías.

Todo lo contrario.

 

Tampoco, como es obvio a esta altura y abusivamente repetido, puso fin a la casta a la cual, por el contrario, consagró y fortaleció.

 

2. Abundan los testimonios históricos de gobiernos de distinto tenor que subsistieron o persistieron después de quedar políticamente terminados:

 

Luis XVI de Francia y su cónyuge María Antonieta son derrocados tres años después de quedar políticamente terminados, en 1792, ya que la toma de la Bastilla de París y la marcha de las mujeres a Versalles, que dan inicio a la Revolución Francesa, acontecieron en 1789.

 

En nuestro país, la última dictadura cívico militar fue categóricamente derrotada en Malvinas el 14 de junio de 1982; no obstante, sobrevivió dieciséis meses, hasta el 30 de octubre de 1983 en que asume el primer gobierno civil de esta era.

 

Que esa dictadura, represora, antipopular y antinacional hasta su último suspiro, haya subsistido todo ese tiempo es indicador de la incapacidad política ingénita de las coetáneas organizaciones políticas, gremiales y sociales de la Argentina, incapacidad que nos atenaza desde ese entonces.

 

Eso sí, dedican desde tiempo inmemorial hasta el presente tiempo y energías para criticar, vituperar o difamar a Perón y el peronismo fundacional.

 

Vaya.

 

Son estas dirigencias contemporáneas más proclives a someterse a los poderosos que a ponerse del lado del Pueblo, como lo demostró el gobierno encabezado por Alfonsín en la Pascua de 1983 al capitular ante los militares carapintadas en desmedro precisamente del Pueblo dispuesto a jugarse por la democracia; en esa deplorable capitulación el gobierno radical fue acompañado por las fuerzas políticas de entonces, incluyendo a un peronismo ya tambaleante que en gran medida había abandonado el legado de Perón y del peronismo fundacional.

 

Desde entonces, los gobiernos civiles y todas las dirigencias políticas y sectoriales hicieron una de dos:

 

o acabaron rindiéndose ante los sectores dominantes, como la fallida Alianza con la defección de Carlos Chacho Álvarez y como lo hizo durante casi dos décadas el kirchnerismo,

 

o asumieron abiertamente los intereses antinacionales, antipopulares y antagónicos de los trabajadores como ocurrió y ocurre con el menemismo, el Pro y estos truhanes libertarios.

 

Es cierto que el gobierno libertario sigue su marcha, a los tropezones, por el apoyo descarado de los concentradores de poder vernáculos y extranjeros, particularmente yanquis.

 

Pero quedarnos con esa causal es alimentar el conformismo, el pesimismo, la desesperanza y la desesperación.

 

Es aliarse con los discursos de la impotencia.

 

Es renunciar a la Política, por lo cual, en aras de recuperar a ésta como actividad sublime y transformadora al servicio de los Pueblos y proveer a nuestro Pueblo de una herramienta eficaz, voy a encarar seguidamente el análisis auténticamente político, un tipo de análisis ausente en el Congreso, en los medios, en los ámbitos académicos y, desde luego, en los despachos y mesas de las dirigencias.

 

 

Sucede que, en nuestro país, el lugar que debería ocupar la Política está usurpado por la politiquería.

 

Según el diccionario de la _RAE “politiquería es acción y efecto de politiquear”.

 

Politiquear tiene tres acepciones, todas las cuales se dan en nuestro país: “intervenir o brujulear en política, tratar de política con superficialidad o ligereza o hacer política de intrigas y bajezas”.

 

Más claro, agua.

 

En la politiquería confluyen simultánea y sinérgicamente:

 

Las dirigencias políticas y sectoriales

 

Los medios de comunicación masiva

 

Las redes virtuales

 

Las encuestas y “focus groups” comercializadas por sus empresas fabricantes.

 

La masa, que se desdobla en su brazo violento, la horda, y su sector sometido, ingenuo y seguidista, la gilada.

 

Veremos por medio de mi análisis cómo la resignación, el conformismo, el desaliento o, lo que es más grave, la atribución de omnipotencia al gobierno de la fratria Milei y su horda, es efecto de la politiquería a la cual, a su vez, retroalimentación mediante, impulsa y un justificativo consciente e inconsciente de la inacción, la ineficacia o la complicidad de toda la oposición, particularmente del kirchnerismo, otros seudo peronismos, del progresismo y de la izquierda, incluyendo a la dizque clasista.

 

Continuará

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, mayo 18 de 2026

 

 

 


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