jueves, 11 de junio de 2026

¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN EN LA ARGENTINA ESTÁ INACTIVA?

 


Rubén Rojas Breu

 

¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN ESTÁ INACTIVA?

Un análisis en profundidad

 

Para introducirse en esta publicación hay que hamacarse, por dos razones:

Una, por tratarse de una lectura exigente

Dos, por sus contenidos desconcertantes.

 

Entrando en tema, llama la atención, preocupa, decepciona y hiere la sensibilidad popular que la oposición esté inactiva, inerte, paralizada.

Inclusive sus periodistas más vocingleros, como por ejemplo Gustavo Sylvestre, se quejan de la pasividad de las dirigencias de la oposición.

Todo lleva a pensar que es una oposición que se deja atar de manos y pies, aunque todavía sin mordaza.

 

Que no esté amordazada únicamente sirve para que los representantes de la oposición hagan discursos altisonantes de las cuales son ejemplares los jefes de las bancadas K o de Unión por la Patria: el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez son pródigos en peroratas estériles destinadas a tribunas vacías o a la atracción de cámaras y micrófonos.

 

Lo mismo vale para todos los de su espacio, legisladores, referentes y dirigentes, como para los que representan al resto de la oposición: el progresismo, la izquierda genérica y la izquierda clasista; vale precisar que, a todos los efectos, entre todas esas facciones, devenidas politiqueras, las fronteras son crecientemente borrosas.

 

No sólo las dirigencias políticas de la oposición muestran letargo sino también las gremiales, sociales y sectoriales en general.

 

Por algo vengo insistiendo, desde que ocuparon la Rosada la fratria Milei y la horda que los encaramó, que el Pueblo lucha en soledad.

 

Veamos el interrogante del título: ¿por qué la oposición está inactiva?

 

Porque se somete.

 

La oposición sucumbió, inconscientemente, al sometimiento, el cual siempre, aunque sea de manera enmascarada, supone esclavitud, servidumbre o vasallaje.

 

Entre tales modalidades del sometimiento se desplaza la oposición.

 

Los análisis que circulan acerca de qué entender por sometimiento se basan en lecturas superficiales de la dialéctica amo – esclavo de Hegel.

 

 

No son tan simples las cosas ya que no se trata meramente de un amo que ocupa una posición dominante y un esclavo que se subordina, en cuerpo y alma, a la voluntad de aquél.

 

Se trata de un sistema de la mayor complejidad conformado por actores y sectores interactuantes que se articulan dando por resultado el par opresor – oprimido, o, dominador – dominado, o, amo – esclavo, o señor – siervo. 

 

De tal manera que acá no solamente es el gobierno autocrático libertario el amo o señor.

 

El gobierno de la fratria Milei es un mero engranaje de un sistema de alta complejidad al que toda la oposición se somete.

 

Ese sistema al que la oposición se somete está conformado por estos sectores y actores que se articulan e interactúan, retroalimentándose:

-     Corporaciones dominantes globales y sus servidores como el FMI, así como los gobiernos y estados de las grandes potencias, particularmente el país yanqui.

 

-     Grandes capitalistas y oligarquía vernáculos

 

 

-     El régimen político institucional aun vigente pese a que caducó con la sublevación popular de 2001, régimen que se sostiene sobre un institucionalismo vacuo y el electoralismo.

 

-     Medios masivos de comunicación

 

 

-     Redes virtuales

 

-     Empresas encuestadoras

 

 

-     Intelectuales influyentes locales y extranjeros de verba de apariencia respetable, progresista o izquierdosa, pero decididamente integrantes del sistema que estamos analizando.

-     La masa o “la gente”.

 

A ese sistema y a todos los actores y sectores citados que forman parte de tal sistema, la oposición se somete, naturalizando tanto dicho sistema como su sometimiento al mismo.

 

Algunas precisiones sobre los actores y sectores enunciados en el sistema al que se somete la oposición:

Una, el gobierno es lacayo del país del Norte, pero la oposición se hinca ante el país gringo asignándole un lugar de omnipotencia como si ignorara que acaba de ser derrotado y humillado política y militarmente por Irán.

Incurre en el mecanismo inconsciente que Freud denominó “renegación” o “desmentida”: no percibir lo que está a la vista.

 

Dos, en su sometimiento, la oposición no diferencia entre la masa o “la gente” y el Pueblo.

 

La masa o “la gente” es la población que se comporta como un aglomerado amorfo, sin cultura política, de manera inorgánica, guiada por el impulso buscando el rédito sin comprometerse y sin capacidad ni vocación para interpretar los procesos sociales.

 

Es la que se deja llevar, la que se obnubila por farándulas y chismes, la que se deslumbra por la propaganda del país yanqui y sus engendros de Hollywood.

 

De tal manera la masa o “la gente” someten, forman parte, la parte que aporta el número, al sistema que somete.

 

La oposición no distingue entre la masa y el Pueblo, el cual es todo lo contrario de la primera.

 

El Pueblo es la organización política más compleja y tiene por objetivos su emancipación y realización en consonancia con la Nación y los trabajadores.

 

Determinado por esos objetivos antagoniza con los despotismos en todas sus variantes: oligarquía local, colonialismo, neocolonialismo e imperialismo.

 

La oposición no tiene idea de qué es el Pueblo, lo cual contribuye a su sometimiento.

Ni siquiera esta oposición entendió la significación del Indio Solari y su despedida última. 

 

Como la totalidad de los actores y sectores que integran el sistema al que la oposición se somete tampoco diferencia entre la masa (o la gente) y el Pueblo, desde los poderosos hasta los medios con sus periodistas y las empresas encuestadoras tampoco lo hacen.

 

Al someterse, porque se somete y porque no vislumbra que existe la opción de no someterse, la oposición carece de Proyecto y de estrategia al mismo tiempo que no organiza o lo hace mal, que no promueve la cultura política ni los análisis y debates de alto nivel y no convoca.

 

Pese a que la gestión del gobierno es calamitosa y lleva a las ruinas a la Argentina y a la miseria y desesperación a las mayorías, la oposición se muestra impotente, justamente porque está bajo la égida del sometimiento, se refugia en el acatamiento y la resignación, esperando que las ficticias instituciones y los comicios lejanísimos de 2027 la favorezcan.

 

No tienen idea de la gravedad del cuadro de situación y tampoco de sus posibilidades: con qué organización política y con qué candidaturas pueden competir exitosamente en las futuras elecciones.

 

Suponiendo que la ruleta les sonría y obtengan un triunfo electoral, ¿con qué y con quiénes van a gobernar?

 

Forma parte de su sometimiento no advertir su incapacidad y en cambio se suben a la soberbia, se autoconvencen de que tienen virtudes que no tienen y una capacidad de la que carecen.

 

Forma parte de su sometimiento acatar una agenda impuesta por los concentradores de poder, los medios y las empresas encuestadoras, en lugar de lo ya mencionado, el Proyecto.

Acorde con la politiquería de agenda la oposición con su periodismo e intelectuales mediocres apelan a las denuncias por corrupción, denuncias que hasta ahora no llegaron a ningún puerto.

 

Esa práctica de las denuncias ya fracasó en el pasado como sucedió con el Frente Grande, el Frepaso, el ARI y otras facciones que se revelaron inútiles o, peor aún, objetivamente funcionales para el régimen despótico y la derecha.

 

Con su sometimiento ha contribuido a que el deshonroso Congreso Nacional, así como los indeseables gobernadores dieran a luz leyes antinacionales y antipopulares, leyes que vulneran todos los derechos de trabajadores, jubilados, discapacitados, mujeres a lo que se suma una retrógrada política impositiva, el ajuste impiadoso, las privatizaciones escandalosas, la cuasi destrucción de la educación y la salud públicas y sigue la nómina.

Alzar la mano o pulsar la tecla votando en contra en el Congreso no sirve; por el contrario, es convalidar leyes tan ruinosas.

Votar en contra no exime a la oposición y a sus legisladores de culpa.

 

Si quieren acabar con esa tácita complicidad, pueden renunciar en masa: en Hong Kong hace seis años toda una bancada renunció al Congreso para oponerse a una decisión arbitraria de Beijing.

 

Ni piensan en una posibilidad de esa índole tal es la obnubilación que produce el sometimiento.

 

Si la oposición superara el sometimiento y se decidiera por convocar a una acción colectiva que ponga fin a este estado de cosas, escuchando al Pueblo, y que siente las bases para una transformación que estos tiempos demandan, podría implementar medidas francamente enérgicas y elocuentes, pero es pedir mucho a estas dirigencias tan entregadas al sometimiento.

 

 

Una vez más afirmo: se supera este cuadro construyendo, el Pueblo, la conducción política, la conducción política que una oposición subyugada, doblegada, entregada, sometida, no puede ofrecer.

 

Este último 9 de junio se conmemoró aquella fatídica jornada en la cual la dictadura que se instauró en 1955 fusiló, en claro acto criminal, a líderes militares y civiles de la heroica Resistencia Peronista.

 

Qué mezquinas y patéticas en la comparación con aquellos dignos luchadores de aquella Resistencia resultan estas dirigencias ficticiamente opositoras del presente.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, junio11 de 2026

 

 

 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN EN LA ARGENTINA ESTÁ INACTIVA?

  Rubén Rojas Breu   ¿POR QUÉ LA OPOSICIÓN ESTÁ INACTIVA? Un análisis en profundidad   Para introducirse en esta publicación hay q...