viernes, 17 de julio de 2026

La Selección Argentina de Fútbol está logrando lo que toda la oposición no puede

 



Rubén Rojas Breu

 

La Selección Argentina de Fútbol está logrando lo que toda la oposición no puede

 

Desde que se inició el gobierno despótico libertario, vengo señalando insistentemente y en soledad que la oposición está inactiva e inerte mostrando pasividad, impotencia, resignación e, inclusive, incurriendo, objetivamente y más allá de las intenciones conscientes, en complicidad.

 

Cuando digo la oposición digo toda la oposición, o sea: kirchnerismo y otros seudo peronismos, progresismo, izquierda genérica e izquierda clasista.

 

Su sumisión al régimen político institucional que terminó de caducar en 2001 es, a esta altura, vergonzoso y hasta deshonroso.

 

Solamente el Pueblo se alza una y otra vez contra este régimen acabado y, en particular, da la lucha contra el gobierno de la fratria Milei, su horda y sus patrocinadores locales y globales.

 

El gobierno libertario viene comportándose según sus deleznables pretensiones las cuales integran una extensa lista en la que se incluye cercenamiento de derechos y de libertades, hambre y despojo para las mayorías, incremento exorbitante de los privilegios para los poderosos, maltrato e impudicia, entrega de la soberanía y alineamiento incondicional con el imperialismo yanqui y sus socios.

 

Ante tanta barbarie la oposición se muestra inerme, poniéndose del lado del institucionalismo vacuo y del electoralismo, del lado de los medios masivos de comunicación y de las empresas encuestadoras, del lado, finalmente, de los concentradores de poder y de riqueza, aunque declamen y vociferen que sirven a los intereses nacionales, populares, de los trabajadores y de los marginados.

 

En ese contexto tan deprimente y desolador, se lleva a cabo el Mundial de Fútbol en el cual la Selección argentina demostró ya ser la mejor del mundo, de la historia de nuestro país y, muy probablemente, de la historia del mundo.

 

Entre esta Selección y las argentinas y los argentinos se da un vínculo de compenetración tan profundo que resulta novedoso desde que el peronismo fundacional, con la muerte de Perón, fue derrotado, derrota que se consumó por el accionar de la dictadura terrorista de estado que dejó como herencia una ficticia democracia.

 

A diferencia de la oposición, la Selección demuestra tener lo que fundamentalmente hay que tener para lograr el tipo de éxito al que aspira el Pueblo: un Proyecto, una Conducción, una Estrategia, capacidad para convocar, organización eficaz con conciencia de pertenencia a tal organización, cumplimiento de objetivos.

 

En lo estrictamente futbolístico la Selección se condujo con creces de acuerdo a la tradición y el estilo que distingue a nuestro fútbol: practica el “fútbol arte” que conjuga vocación, creatividad, estética y virtuosismo reforzado todo ello por el amor a la camiseta, la pasión y la disposición a dar batalla.

 

Al mismo tiempo, se dan otras diferencias cruciales respecto de cómo se comporta toda la oposición: no prestan atención a los medios masivos de comunicación, ni a las prédicas periodistas siempre interesadas, ni a la llamada opinión pública y sus deplorables encuestas.

 

Obviamente, el partido con Inglaterra jugó un rol destacadamente protagónico por estas principales razones:

1.         El triunfo épico en la cancha, un triunfo en el que arrasó al rival y que redundó en dos goles de excelente factura, legales y legítimos, sin “manos providenciales”.

 

2.         El coraje para enfrentar y revertir la situación adversa evitando sobreestimar el poder del adversario o del enemigo y obviando la resignación servidora de la injusticia.

 

 

 

3.         La exhibición del paño pintado con la consigna sagrada “Las Malvinas son argentinas”

 

Esa mostración a todos los ojos del planeta generó una repercusión colosal en todo el planeta, descolocó a la potencia colonialista que usurpa Malvinas y todo nuestro Atlántico Sur.

 

Al mismo tiempo, dejó fuera de juego al gobierno libertario.

 

Lo dejó fuera de juego, en primer lugar, porque fue un acto con el cual la Selección descalificó la prohibición de la FIFA, del gobierno yanqui con la complicidad del inglés y del propio gobierno antinacional presidido por la fratria Milei.

 

En segundo lugar, porque la Selección evidenció un compromiso político inusual y sobradamente elocuente.

 

Ese compromiso político admirable fue ratificado y subrayado con las declaraciones hechas a posteriori por Messi, Lisandro Martínez, Leandro Paredes y más.

 

Inclusive el mejor futbolista del mundo de las últimas cinco décadas, Messi, hizo declaraciones de gran significación para nuestro Pueblo y demoledoras para el gobierno libertario, sus socios y sus mandamases al señalar que en nuestro país “la gente la pasa mal, falta trabajo y no se llega a fin de mes”.

No fueron voces altisonantes y por la propia, sino expresiones de un colectivo que muestra conciencia social y la pone de manifiesto de un modo compatible con la cultura política tan deseable.

 

De tal manera, la Selección puso al gobierno contra las cuerdas o, dicho en términos futbolísticos, lo arrinconó en su arco, arco en el cual el arquero trastabilla.

 

Si la oposición fuera otra, si la oposición se pareciera a la Selección, si la oposición estuviera a la altura del Pueblo, podría aprovechar estas circunstancias tan propicias para avanzar con determinación y aceleradamente.

 

Si sigue conduciéndose con tanta indolencia, tanta cobardía, tanta desidia, tanta inoperancia, o le da aire al gobierno o le deja el camino libre a otras opciones, como está sucediendo con la vicepresidente Villarruel quien, por cierto, le está sacando jugo a este cuadro de situación.

 

Todo este análisis lleva a esta conclusión: hay que construir una Conducción Política, tal como vengo sosteniendo incansablemente, munida de un Proyecto y dispuesta a convocar ya, antes de que la derecha y la ultraderecha nos goleen.

 

Hay que aprovechar el impulso enorme que la Selección nos dio y que va a seguir dándonos en el futuro inmediato.

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, julio 17 de 2026

 

 

 


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