Rubén Rojas Breu
La Selección Argentina de Fútbol
está logrando lo que toda la oposición no puede
Desde
que se inició el gobierno despótico libertario, vengo señalando insistentemente
y en soledad que la oposición está inactiva e inerte mostrando pasividad,
impotencia, resignación e, inclusive, incurriendo, objetivamente y más allá de
las intenciones conscientes, en complicidad.
Cuando
digo la oposición digo toda la oposición, o sea: kirchnerismo
y otros seudo peronismos, progresismo, izquierda genérica e izquierda clasista.
Su
sumisión al régimen político institucional que terminó de caducar en 2001 es, a
esta altura, vergonzoso y hasta deshonroso.
Solamente
el Pueblo se alza una y otra vez contra este régimen
acabado y, en particular, da la lucha contra el gobierno de la fratria Milei,
su horda y sus patrocinadores locales y globales.
El
gobierno libertario viene comportándose según sus deleznables pretensiones las
cuales integran una extensa lista en la que se incluye cercenamiento de derechos
y de libertades, hambre y despojo para las mayorías, incremento exorbitante de
los privilegios para los poderosos, maltrato e impudicia, entrega de la
soberanía y alineamiento incondicional con el imperialismo yanqui y sus socios.
Ante
tanta barbarie la oposición se muestra inerme, poniéndose del lado del institucionalismo
vacuo y del electoralismo, del lado de los medios masivos de comunicación y de
las empresas encuestadoras, del lado, finalmente, de los concentradores de
poder y de riqueza, aunque declamen y vociferen que sirven a los intereses
nacionales, populares, de los trabajadores y de los marginados.
En
ese contexto tan deprimente y desolador, se lleva a cabo el Mundial de Fútbol en
el cual la Selección argentina demostró ya ser la mejor del mundo, de la
historia de nuestro país y, muy probablemente, de la historia del mundo.
Entre
esta Selección y las argentinas y los argentinos se da un vínculo de
compenetración tan profundo que resulta novedoso desde que el peronismo
fundacional, con la muerte de Perón, fue derrotado, derrota que se consumó por
el accionar de la dictadura terrorista de estado que dejó como herencia una ficticia
democracia.
A
diferencia de la oposición, la Selección demuestra tener lo que
fundamentalmente hay que tener para lograr el tipo de éxito al que
aspira el Pueblo: un Proyecto, una Conducción, una Estrategia, capacidad para
convocar, organización eficaz con conciencia de pertenencia a tal organización,
cumplimiento de objetivos.
En
lo estrictamente futbolístico la Selección se condujo con creces de acuerdo a
la tradición y el estilo que distingue a nuestro fútbol: practica el “fútbol
arte” que conjuga vocación, creatividad, estética y virtuosismo reforzado todo
ello por el amor a la camiseta, la pasión y la disposición a dar batalla.
Al
mismo tiempo, se dan otras diferencias cruciales respecto de cómo
se comporta toda la oposición: no prestan atención a los medios masivos de comunicación,
ni a las prédicas periodistas siempre interesadas, ni a la llamada opinión
pública y sus deplorables encuestas.
Obviamente,
el partido con Inglaterra jugó un rol destacadamente protagónico por estas
principales razones:
1.
El triunfo épico en la cancha, un triunfo en
el que arrasó al rival y que redundó en dos goles de excelente factura, legales
y legítimos, sin “manos providenciales”.
2.
El coraje para enfrentar y revertir la
situación adversa evitando sobreestimar el poder del adversario o del enemigo y
obviando la resignación servidora de la injusticia.
3.
La exhibición del paño pintado con la
consigna sagrada “Las Malvinas son argentinas”
Esa mostración a todos los ojos del planeta
generó una repercusión colosal en todo el planeta, descolocó a la potencia
colonialista que usurpa Malvinas y todo nuestro Atlántico Sur.
Al mismo tiempo, dejó fuera de
juego al gobierno libertario.
Lo dejó fuera de juego, en primer lugar,
porque fue un acto con el cual la Selección descalificó la prohibición de la
FIFA, del gobierno yanqui con la complicidad del inglés y del propio gobierno
antinacional presidido por la fratria Milei.
En segundo lugar, porque la Selección evidenció
un compromiso político inusual y sobradamente elocuente.
Ese compromiso político admirable fue ratificado
y subrayado con las declaraciones hechas a posteriori por Messi, Lisandro
Martínez, Leandro Paredes y más.
Inclusive el mejor futbolista del mundo
de las últimas cinco décadas, Messi, hizo declaraciones de gran significación para
nuestro Pueblo y demoledoras para el gobierno libertario, sus socios y sus
mandamases al señalar que en nuestro país “la gente la pasa mal, falta trabajo
y no se llega a fin de mes”.
No fueron voces altisonantes y por la propia,
sino expresiones de un colectivo que muestra conciencia social y la pone de
manifiesto de un modo compatible con la cultura política tan deseable.
De tal manera, la Selección puso al
gobierno contra las cuerdas o, dicho en términos futbolísticos, lo
arrinconó en su arco, arco en el cual el arquero trastabilla.
Si la oposición fuera otra, si
la oposición se pareciera a la Selección, si la oposición estuviera a la altura
del Pueblo, podría aprovechar estas circunstancias tan propicias para avanzar con
determinación y aceleradamente.
Si sigue conduciéndose con tanta indolencia,
tanta cobardía, tanta desidia, tanta inoperancia, o le da aire al gobierno o le
deja el camino libre a otras opciones, como está sucediendo con la
vicepresidente Villarruel quien, por cierto, le está sacando jugo a este cuadro
de situación.
Todo este análisis lleva a esta conclusión:
hay que construir una Conducción Política, tal como vengo sosteniendo incansablemente,
munida de un Proyecto y dispuesta a convocar ya, antes de que la derecha y la
ultraderecha nos goleen.
Hay que aprovechar el impulso enorme que la
Selección nos dio y que va a seguir dándonos en el futuro inmediato.
Rubén
Rojas Breu
Trabajador,
activista y dirigente político desde 1958
Docente
universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades
públicas y privadas de la Argentina
Lic.
en Psicología UBA, 1973
Científico
e investigador social desde 1974
Autor
del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado,
desde 1980 con libros y artículos publicados
Autor
de teorías sobre Política
Buenos
Aires, julio 17 de 2026
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