domingo, 22 de marzo de 2026

LA GUERRA ES LA SEPULTURERA DE TODO LIBERALISMO

 




Rubén Rojas Breu

 

LA GUERRA ES LA SEPULTURERA DE TODO LIBERALISMO

 

Como se está comprobando, la guerra en Medio Oriente, así como en el este de Europa entre Rusia y Ucrania y la intervención militar en una vulnerable Palestina, arrasa con el liberalismo en todas sus acepciones y variantes.

 

No sólo sucumbe el liberalismo económico incluyendo a sus expresiones más aberrantes e insustentables como las llamadas “escuela austríaca”, “escuela de Chicago o la que el gobierno libertario argentino difunde gestada por la pluma ciertamente tendenciosa y frívola de uno de sus ideólogos.

Arrastra también a la “escuela clásica” de Smith y Ricardo o antecesores tales como Bernard Mandeville, John Locke y François Quesnay.

 

La guerra sepulta también las contribuciones significativas y de mejor fama que el liberalismo hizo en lo cultural, lo social y lo político, como por ejemplo principios que sostienen a la democracia burguesa, el estado de derecho y, en general, las libertades personales (mal llamadas “individuales”) así como las tan sonadas libertad de asociación, libertad de opinión y libertad de prensa.

 

El país que alardea de ser la máxima expresión de liberalismo del planeta, el país yanqui, es al mismo tiempo el más belicista no sólo del presente sino de la Historia, superando de lejos al Imperio Romano y a sus sucesores de Occidente, como el otomano, el español, el inglés, el francés, el ruso o los más resaltantes de Oriente, el chino y el japonés.

 

Es decir, en una demostración de los alcances de la dialéctica para dar cuenta del curso de la Historia o del comportamiento humano en todas las áreas, la conducta propia del país yanqui desde que se inició hace 250 años, en su accionar es al mismo tiempo que impulsor del liberalismo su destructor.


Todo lo que el liberalismo propugna, tanto en lo económico como en lo político, es enterrado por la guerra.

Con ésta caducan las limitaciones para la acción de los gobiernos y expiran las libertades personales, la libertad de opinión, la libertad de opinión, la libertad de prensa y hasta se destruye la propiedad privada como acontece a diario con los bombardeos y diversos ataques por distintas vías y con distintos medios.


El liberalismo es demolido desde sus cimientos mismos.


Todo lo que los liberales argumentan para oponerse al socialismo y al comunismo acaban poniéndolo en práctica al embarcarse en una guerra.


En simultáneo, los Estados y gobiernos adquieren superpoderes por los cuales disponen no solamente del empleo de sus fuerzas armadas, forzándolas a matar y morir, sino que también estimulan el chauvinismo o el patriotismo hasta niveles superlativos, confiscan o expropian, restringen la libertad de comercio y de tránsito, censuran, encaran campañas propagandísticas basadas en el ejercicio de la mentira o la falsificación de noticias, y por supuesto, masacran poblaciones civiles, incluyendo niñas y niños, cometiendo crímenes de guerra o de lesa humanidad.

 

De tal manera queda claro que los partidarios de lo que se da en llamar “liberalismo”, empujados por el afán de dominio o de hegemonía, destruyen con su conducta lo que proclaman en su discurso.

 

La guerra que ellos mismos llevan a cabo deja en claro que el liberalismo es insustentable e impracticable.



Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, marzo 22 de 2026

 

 

 

 

 


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