Rubén
Rojas Breu
SOBRE
EL CRIMINAL ATAQUE YANQUI A VENEZUELA
Esta
nueva intervención yanqui activa en mí, en niveles superlativos, el sentido del
deber y de la solidaridad con un pueblo hermano, hermano desde siempre y,
particularmente desde la gesta que nos liberó del yugo colonial.
Es
oportuno recordar que Bolívar era venezolano, nacido en Caracas.
Por
eso me veo obligado nuevamente a publicar, después de mi prolongado silencio
causado por la desidia, cobardía o el pactismo de las dirigencias que deberían
escucharme.
El ataque
contra Venezuela es muy propio del país más anexionista y deshumanizante del
planeta y de la Historia, propio de lo inmundo, propio de ratas como afirmó
Diosdado Cabello.
Corresponde
precisar que no se trata de Maduro sí o no.
Se
trata de Venezuela y de su pueblo, se trata de América Latina y de los pueblos
de todo el planeta.
Vale
recordar que el país yanqui no tuvo gesta independentista como sí la tuvimos
los latinoamericanos, empezando por Haití.
El
país yanqui nace por obra de la guerra de franceses y españoles contra los ingleses
en la cual los primeros resultan vencedores.
Los
colonos blancos supremacistas y esclavistas, empezando por el apático y poco
dotado Washington, el taimado Franklin y el veleidoso Jefferson, se valieron de
la sangre derramada por españoles y franceses para dejar de pagar impuestos y
para lanzarse a anexar lo que sea, para someter y para cumplir con los
designios de su “doctrina del destino manifiesto”.
41 países
a lo largo de la Historia fueron intervenidos por los yanquis para derrocar sus
gobiernos legítimos y otro tanto o más en forma indirecta tal como sufrimos en
la Argentina desde el 55 hasta el 83 y tal como padecemos con varios gobiernos
civiles, incluyendo el actual en manos de la fratria Milei.
Una
tarea militante es la de denunciar sistemáticamente al país yanqui por su
imperialismo congénito, por su atroz belicismo, por su desconocimiento de los
tratados internacionales, por su hostilidad a la Política, por carecer de
pueblo, por su rol de depredador cultural a nivel planetario.
Lamentablemente
vivo con desazón a diario cómo compañeros que presumen de nacionales y
populares o de izquierda ensalzan a los yanquis, a sus producciones seudo
culturales, a sus cineastas, intelectuales, literatos y artistas, a sus
estúpidos premios Oscar y Emmy y más, con lo cual alimentan una imagen enteramente
ficticia que oculta el carácter siniestro de un país incivilizado y cruel.
Espero
que estos compañeros, bien intencionados, hagan su mea culpa dada la dimensión
de este acto de barbarie.
Hoy
sufre Venezuela lo que ya han sufrido tantos pueblos y hoy sufre Venezuela lo
que puede acontecernos en el futuro cercano a nosotros.
Es
también lamentable que un importante porcentaje de argentinos esté aspirando a
que nos convirtamos colonia de ese país, resultado de la acción de tantas
dirigencias y de tantos referentes que ensalzan al Tío Sam.
La
inacción, la pasividad y la complicidad de las dirigencias de la oposición fortalecen
al actual gobierno despótico incondicional lacayo de los yanquis.
Esa
complicidad se expresa en los pactos que se celebran tras cortinados.
Medios
y empresas encuestadoras hacen su contribución para que este gobierno títere de
los yanquis continúe con su cometido antinacional y antipopular.
Solamente
el Pueblo argentino tiene la valentía y la disposición para repudiar
enérgicamente al invasor.
De
tal manera, las calles deben llenarse de argentinas y argentinos rechazando al
imperialismo yanqui.
Que
así sea.
Rubén
Rojas Breu
Buenos
Aires, enero 3 de 2026
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