lunes, 16 de diciembre de 2024

EN ARGENTINA, ¿DIVORCIO ENTRE LA POLÍTICA Y LA SOCIEDAD?

 


 

Rubén Rojas Breu

 

EN ARGENTINA, ¿DIVORCIO ENTRE LA POLÍTICA Y LA SOCIEDAD?

 

Se habla hasta la saturación de un divorcio entre la política y la sociedad argentina.

 

Veremos que esa afirmación contiene varios equívocos propios de quienes hacen un culto de lo fácil, de lo simplote, de lo sencillito.

Y de someterse mansamente a un presente desolador.

Podría decirse que se manejan de acuerdo a la época, una época en la que se celebra lo chabacano y en la que poco se le pide al pensamiento.

 

Voy en dirección opuesta a esa tendencia mentalmente empobrecedora, a la postre impulsora de la pobreza como tal.

 

Para afrontar la desastrosa realidad argentina actual se requiere, como nunca, enriquecer la teoría política, abandonada por académicos e intelectuales y degradada por dirigentes, analistas políticos, consultores, encuestadores, medios y redes.

 

De lo que se trata es de enriquecer la teoría política para la acción.

 

Una de las causas de que nuestro país sea gobernado por los libertarios y su caudillo asocial y anacrónico es la devaluación de la política tanto en la teoría como en la práctica, en la praxis.

 

Así que a arremangarse porque en esta publicación introduciré conceptos de mi cuño propios de un abordaje científico.

 

Defino a la Política como “la ciencia y la práctica que tienen por objeto interpretar las relaciones de poder y operar sobre ellas”.

 

Es clave la palabra “relaciones” ya que el poder no es una propiedad, no es algo de lo que alguien dispone ni algo que otorgue la divinidad como se creía en las épocas de los faraones y de las antiguas monarquías. O como se cree todavía por quienes se consideran representantes de un orden natural o ungidos por algún más allá.

 

El poder es una relación, o mejor aún, interacción entre actores, sectores o la totalidad de las organizaciones que conforman a la sociedad.

 

Defino así el poder:

 

“Poder es la capacidad para pasar de una situación dada A a una situación ideal o aspirada B en el seno de las interacciones entre distintos actores y sectores que demandan, procuran y/o ejercen dicha capacidad y el complejo contexto en el que tales interacciones se dan.

 

Hablamos de Política con todas las letras cuando está al servicio de construir, afirmar y ejercer poder en procura de la emancipación y realización del Pueblo y la Nación.

 

Contrariamente a esta definición, dirigencias, medios, redes, intelectuales y la población consideran indebidamente que “la política es lo que hacen los políticos”.

 

Recordemos que, también según la definición de mi autoría, “el Pueblo es la población políticamente culturalizada y organizada que tiene por objetivos la emancipación y realización de Pueblo y Nación de manera articulada”.

 

Coherentemente con tal definición el Pueblo se opone al despotismo en todas sus variantes y se diferencia de la masa.

 

Todas las dirigencias argentinas actuales están totalmente descaminadas al respecto.

 

La ultraderecha libertaria y sus aliados operan en contra de los intereses del Pueblo y de la Nación y se entiende así que levanten como bandera la antipolítica.

 

Las dirigencias kirchneristas, progresistas y de izquierda incurren en politiquería la cual, de acuerdo a las acepciones de la Real Academia. es “brujulear, andar sin rumbo fijo, hacer negocios turbios, tratar de política con superficialidad y ligereza, hacer política con intrigas y bajezas”.

 

Puede afirmarse que “dirigencia” es hoy una palabra vacía, despojada de sentido; lamentablemente.

 

De tal manera, a la pregunta del título cabe responder:

 

·      Que el divorcio no es entre la Política y la sociedad sino entre ésta y la politiquería

 

·      Que Milei, impulsado por la horda, escaló el abismo entre la politiquería y la sociedad.

 

·       Que es imperioso construir e impulsar la Política tal como acá la hemos descrito.

 

 

La dictadura sentó las bases de la antipolítica y el menemismo alentó la politiquería destruyendo la cultura política, las organizaciones políticas y la Política misma.

 

Todos los gobiernos que sucedieron al menemismo sumaron su contribución dando aire a la politiquería y sepultando la Política.

 

El gobierno despótico libertario, escudándose en el odio a los políticos, demuestra que no sabe qué es la Política y que su finalidad es destruir toda posibilidad de que la misma renazca.

En próximas publicaciones me ocuparé de mostrar que el odio de los libertarios va más allá de la Política, si se considera su hostilidad al Estado y a la preservación del planeta, entre otras cuestiones objeto de su saña.

 

Así que tenemos que recuperar y revitalizar la Política para concretar los objetivos arriba enunciados.

 

En la Argentina y países hermanos si la Política no sirve a esos elevados objetivos para el Pueblo y la Nación, se cae en la politiquería la cual, intencional o inconscientemente, opera en favor de las clases dominantes, de las potencias y de las grandes corporaciones locales y globales.

 

Esta publicación es un aporte para tal meta, en la convicción de que alumbrar científica y teóricamente la cuestión es el comienzo del camino.


Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, diciembre 16 de 2024

 

 


martes, 3 de diciembre de 2024

EN ARGENTINA ENCUESTAS Y FOCUS GROUPS OPERAN PARA LA ANTIPOLITICA Y PARA MILEI

 



 

Rubén Rojas Breu

 

ENCUESTAS Y “FOCUS GROUPS” OPERAN PARA LA ANTIPOLÍTICA Y PARA MILEI

 

Confieso que dudé mucho hasta decidirme a publicar sobre esta cuestión.

 

Dudé porque temo que el tema no sea de interés o que sea de difícil comprensión o que pueda parecer poco relevante en un contexto devastador como el que vivimos en la Argentina.

 

Pero tomé la decisión de hacerlo porque, lamentablemente, las encuestas y las conclusiones de “focus groups” que circulan están envalentonando al gobierno libertario y contribuyendo a que la oposición, particularmente el kirchnerismo, el progresismo y las varias izquierdas se manden a guardar o frenen, como lo están haciendo, la movilización popular.

 

Encuestas y “focus groups” en todas las épocas y en todas las latitudes operaron y operan para mantener el orden establecido, son conservadoras a más no poder y son manipuladoras de la llamada opinión pública.

 

Téngase en cuenta que, si bien, encuestas y focus groups fueron inventos europeos, su perfil actual procede de los EEUU de Washington, incluso han contado históricamente con la bendición de sus servicios de inteligencia.

 

Las encuestas se invisten con una aureola fingidamente científica por basarse en la estadística. Pero sucede que la estadística no es una ciencia ya que no tiene un objeto epistémico formal.

Los “focus groups” pretenden también basarse en ciencias como la Psicología o la Sociología, pero son artificios manejados por charlatanes.

Nada de ciencia, todo alquimia.

 

Por ejemplo, comparativamente, mi creación, el Método Vincular genera una ciencia cuyo objeto epistémico formal es el de las interacciones humanas en los campos social, político y el mercado.

La investigación cualitativa auténtica y compleja es la principal herramienta del Método Vincular, con el cual prescindo, además, de meros conteos o cuantificaciones engañosas.

Variadas y originales son las técnicas que empleo, debidamente articuladas.

Por supuesto, el Método Vincular cuenta con teoría sustentada en conceptualizaciones de máxima y rigurosa cientificidad y con un potencial creativo de magnitud.

Segmentación por Vínculos y Matriz de Posicionamientos Vinculares son las grandes columnas que sostienen y guían sus desarrollos.

(Se puede profundizar o conocer más a través de mi libro Método Vincular. El valor de la Estrategia, Eds. Cooperativas de Bs. As. 2002 o en rubenrojasbreu.blogspot.com).

 

La estadística, en cambio, es un conjunto ordenado de técnicas de conteo que se basa en la Matemática que sí es una ciencia.

 

Las encuestas se ocupan de relevar la opinión pública a través de muestras y aplicando medidas estadísticas. Pero obsérvese que no definen qué es “opinión pública”.

 

Por mi parte sí lo hago aplicando el Método Vincular: la opinión pública es el conjunto conformado por los medios, las redes virtuales, las encuestas y focus groups y la masa (o la “gente”).

 

Es decir, la opinión pública no incluye al Pueblo, que se diferencia tanto de ella como de la masa o de la gente.

 

Al no incluir al Pueblo, al no definir tampoco que es la Política y al centrarse en la masa, sin diferenciarla del Pueblo, para confluir con medios y redes, las encuestas y los focus groups se ponen del lado de la antipolítica y, actualmente:

 

-     Sirven a Milei, a su horda y a su gobierno despótico

 

-     Paralizan a la oposición o le regalan a ésta la justificación para su inacción tan abrumadora.

 

 

Empresas encuestadoras, consultoras, analistas políticos, medios y periodistas terminan así en una suerte de confabulación que tiene por finalidad sostener este orden establecido tan injusto, legitimar y cuidar a un gobierno francamente cruel, someter a la población y desalentar la movilización popular.

 

Para las dirigencias políticas, sociales, gremiales y sectoriales, las encuestas y todo lo demás son como estupefacientes que aletargan, narcotizan y generan adicción.

 

Ahora, consultoras y empresas encuestadoras están insistiendo en que las opiniones sobre el gobierno y su caudillo, así como sobre la vicepresidenta Villarruel están en alza.

No es cierto.

 

 

Lo que sucede, y es gravísimo, es que están en caída libre las expectativas hacia la oposición, o sea: hacia el kirchnerismo y su lideresa, hacia las izquierdas, hacia el progresismo, hacia las dirigencias gremiales, hacia las dirigencias sociales y hacia las dirigencias sectoriales.

 

La masa con su olfato canino mira dónde hay poder y huele que Milei y los suyos se “empoderan” mientras la oposición deja hacer, cede o se entrega.

 

Como vengo diciendo insistentemente, el Pueblo está dando como puede la pelea en absoluta soledad.

 

Ahí es donde tenemos que estar, sin caer en el desánimo ni en el dejarse llevar ni por las encuestas ni por los focus groups ni por dirigencias tan mediocres.

 

Moraleja: escuchar al Pueblo, no a las encuestas ni afines.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, diciembre 3 de 2024

 

 

 

 


miércoles, 27 de noviembre de 2024

MILEI UNIO A TODO EL PLANETA

 



 

Rubén Rojas Breu

 

 

MILEI UNIÓ AL PLANETA

 

Quizá este título sorprenda, pero en las líneas que siguen se descifra el enigma que encierra.

 

Mi afirmación acerca de Milei unió al planeta se basa en varias fuentes: información que me fue enviada por una generosa compañera, personas de mi conocimiento que viven en el exterior en posiciones relevantes, sobre todo en Europa, y noticias que circulan en medios, sobre todo especializados extranjeros.

 

Efectivamente Milei unió a todos los países, sus gobiernos y, en buena medida, a sus poblaciones en un punto y en un mismo sentimiento: la falta de respeto y de credibilidad en él.  

 

Dicho de otro modo, por estas horas, el caudillo libertario no goza del respeto ni de la consideración de ningún país y tampoco del Vaticano.

Sus supuestos amigos yanquis, Trump y Musk, lo ven o lo tratan como un bienmandado, como un personaje sumiso y cándido que se les regala y al que se contenta con sonrisas.

 

Gobernantes y líderes de los otros países lo visualizan como el alborotador al que hay que amordazar y poner en un rincón para que los mayores puedan tratar los asuntos de gran importancia, tanto más cuando el mundo está hoy tan convulsionado por guerras que pueden poner fin a la paz global; el miedo a una tercera guerra mundial, a una conflagración nuclear, crece a cada hora.

 

Ni siquiera lo valoran los ultraderechistas de otros países. La italiana Meloni lo puso en caja en el G20 y ya desde antes, al poco tiempo de asumir Milei.  

 

Milei llegó a ocupar la presidencia sin tener noción del país real, sin saber en qué país vive y, mucho menos, en qué mundo.  

 

Se dirá que no es así dado que ganó las elecciones de una manera contundente como si tal hecho garantizara que el elegido es un conocedor experto: remite a la ancestral creencia “vox populi, vox dei”, creencia que no distingue entre pueblo, masa, gente, opinión pública, horda.

Una creencia falaz, francamente boba.  

 

Lo que sucede es que quienes lo votaron tampoco saben en qué país viven y acerca del mundo, “te la debo”, repitiendo las palabras del autodidacta de Barrio Parque, mentor frustrado de Milei, padrino de Caputo y expresidente que nos endeudó, atrasó y empobreció estrepitosamente, más de lo que ya estábamos desde la dictadura.

  

Tanta es la decadencia en la que estamos sumergidos y tan férrea la cultura endogámica que, efectivamente, millones de argentinas y de argentinos no tienen idea cierta de qué es verdaderamente la Argentina, de cómo son las cosas en el planeta ni de en qué tiempos estamos.

La situación es gravísima: dirigentes de todo el espectro político y de todos los sectores, gobernadores, legisladores, referentes, periodistas y punteros desconocen su propio país y muestran descomunal ignorancia sobre el mundo.

 

En consecuencia, afrontamos una disociación de altísimo voltaje: todos los antedichos y una parte de la población respeta o tiene miedo a un ocasional presidente que ningún país valora ni tiene seriamente en cuenta.

 

Se rinden acá dentro de quien se desprestigia afuera.

 

Gobernantes de las potencias y de países hermanos, como Brasil, Colombia y Chile, se tienen que hacer cargo de sofrenar a Milei y a los suyos para cuidar a la Argentina, para cuidarnos en el mundo.

Inconcebible.

 

Los de afuera tienen que ocuparse de salvarnos las ropas mientras los de adentro, los de acá, transan, se someten, juegan a los internismos, declaman, muestran respeto o evidencian temor.

 

Decadencia y endogamia, un par que se retroalimenta, un par que se sostiene como borrachos, un par que genera un inacabable círculo vicioso, nos viene llevando a estas ruinas desde la dictadura terrorista de estado hasta ahora.

 

¿Queda claro la importancia estratégica de elevar la cultura política, de organizarse, de construir una conducción política, de generar teoría, conceptos y análisis realmente innovadores y medulares, de convocar con amplitud, de impulsar a una acción verdaderamente colectiva?

 

¿Queda claro que hay que terminar con declamaciones, sectarismos, chiquitaje, miradas de corto alcance?

 

¿Queda claro que hay que pensar y operar en grande por la Argentina y nuestro pueblo al mismo tiempo que hay que evitar a toda costa el aislamiento internacional, en modo troglodita, al que este gobierno despótico y sus aliados nos está llevando?

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, noviembre 27 de 2024

 


lunes, 25 de noviembre de 2024

IMPOTENCIA Y DESORIENTACIÓN EN ARGENTINA

 



 

Rubén Rojas Breu

 

IMPOTENCIA Y DESORIENTACIÓN

 

“¿Cuál es el límite de esta gente? Porque cada día se superan más para arrasar con todo.”

 

Esta expresión es de un participante de la asamblea barrial de la cual participo; participo a la distancia porque el sectarismo, los debates congelados, las rutinas y los rituales, en ese ámbito, dominan la escena.

 

La expresión de ese honesto asambleísta revela impotencia y desorientación.

Y agréguese: desesperanza, futuro incierto, pesadumbre, desazón y todas las sensaciones similares que las lectoras y los lectores puedan añadir.

 

Entre las mayorías politizadas que están intentando resistir el avasallamiento del gobierno despótico libertario, todas esas manifestaciones del ánimo que representan pesares mayúsculos se abren paso con movimiento crecientemente acelerado.

No es para menos.

 

Para más, por servilismo con el imperialismo yanqui, por sumisión a las grandes corporaciones, por adhesión a valores retrógrados y por su odio a liderazgos y posiciones que sintonizan positivamente con los tiempos que vivimos, estamos con un gobierno que está distanciando o enfrentando a nuestro país con pueblos y naciones hermanas, cometiendo desmanes en las Naciones Unidas y en otras organizaciones y foros internacionales y hasta ofendiendo al Papa.

En este momento está desairando a la hermana Uruguay y su flamante presidente electo.

 

Tal como están las cosas hoy, tres alternativas se avizoran para el curso de los acontecimientos:

 

·       Una primera alternativa es la de que el gobierno se vaya afirmando a fuerza de represión, del uso cerril de las redes virtuales, de avances desenfrenados en pos de sus fines inconfesables, de transas con representantes de la oposición, con los sindicatos y con los gobernadores y, también, gracias al aval que le otorgan los decisivos factores de poder locales y globales incluyendo a los medios de comunicación dominantes y, cuándo no, contando con los favores que le hacen las empresas encuestadoras.

Por supuesto, contribuye también a la posibilidad de que el gobierno se mantenga sólidamente en píe el accionar de la horda que lo generó y catapultó, horda que acaba de proclamarse “brazo armado”.

 

·       Una segunda alternativa, es la de la implosión de LLA y su gobierno, emergiendo de sus propias filas y de su horda una nueva configuración y nuevos liderazgos con disposición para ejercer poder. Tambores suenan.

 

·       La tercera alternativa es una explosión popular a la manera de 2001.

Cierto es que el Pueblo está dando la pelea, claro que, en soledad, sin conducción política y sin la organización eficaz que se requiere.

 

Como se ve, en ninguna de las alternativas se vislumbra una opción que surja de las fuerzas políticas, sociales y gremiales supuestamente opositoras.

Éstas están en la complacencia, en la inacción o en la incapacidad para abrir, ni siquiera, la más estrecha senda.

Nada por acá, nada por allá.

 

El kirchnerismo o el cristinismo no generan ya expectativas ciertas ni cuentan con la energía ni la aptitud para encarar esta coyuntura y tampoco están a la altura de lo que requieren el Pueblo y la Nación. Nunca lo estuvieron, aunque ilusiones mediante haya parecido que sí, en lo que va del siglo.

No tiene sentido que me extienda acá al respecto.

 

 

El progresismo, desde el PC hasta el radicalismo alfonsinista y las variantes que haya en el medio, es un remanente, una versión paródica, de los 60 o de los 80, décadas en las que casi brilló.

 

La izquierda clasista pervive en su reducto, sin más aspiraciones que la de mostrarse activa en las calles, en las redes y en los medios, a la espera de un lejano e improbable porvenir en el que, por fin, la lucha de clases y el internacionalismo proletario se encarnen.

 

En todo el espectro de toda la oposición se dan todas las carencias: carencia de proyecto, carencia de estrategia, carencia de conceptos y de ideas, carencia de convocatoria, carencia de creatividad.

 

En particular, se siguen elaborando análisis ya superados por el paso del tiempo, análisis infértiles y faltos de utilidad para dar cuenta en profundidad de esta coyuntura.

 

 

Con un gobierno de obtusos, ineptos y violentos como éste es muy fácil demostrar de manera contundente su impericia y su debilidad.

Y de operar en consecuencia.

 

Pero esta oposición escuálida no tiene ni la ambición ni la inteligencia para encaminar las cosas en la dirección deseable.

 

Es una oposición que se ata a la percepción de que “una parte de la sociedad” está en actitud de espera como si esa “parte de la sociedad” tuviera significación política.  

 

Puede parecer que desparramo pesimismo, pero téngase en cuenta que soy el mensajero, el chasqui exhausto por tanto cabalgar en medio de tanta depredación de la extrema derecha gobernante y de tanta abulia por parte de quienes deberían reaccionar y ni siquiera escuchan.

 

Considérese que, en un contexto tan desolador, de tanta incultura política y de tanta falta de ideas, mis análisis son como un brote de hierba en alguna piedra del Valle de la Luna o del paisaje árido que pueda venir a la mente de quien lea esto.

 

Créase que al seguir publicando estoy manifestando optimismo, porque cómo lo haría si no tuviera la esperanza y hasta la certeza de que se puede construir un curso promisorio.

 

Como reiteré tantas veces, se requiere de Proyecto, de conducción política y de organización eficaz.

 

Se trata también, tal como lo hago, de generar teoría política, de elaborar análisis originales de alta complejidad y de volcar toda esa producción en la praxis y en las prácticas transformadoras.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, noviembre 25 de 2024

 

 


domingo, 17 de noviembre de 2024

LAS DISOCIACIONES DE MILEI

 

 

 

Rubén Rojas Breu

 

LAS DISOCIACIONES DE MILEI

 

Se conmemora hoy, 17 de noviembre, el primer retorno de Perón, conmemoración que dio lugar a que bautizáramos como “Día de la militancia” a esta fecha.

 

Aquel 17 de noviembre de 1972, en estas horas, estábamos enfrentando como podíamos la violenta represión de las fuerzas armadas y de seguridad, en el intento, frustrado, de llegar al aeropuerto de Ezeiza para recibir al Viejo.

 

Había lucha, proyecto, y la esperanza cierta, íntima y visceral de que la liberación y la realización como Pueblo y como Nación estaban casi al alcance de la mano. Y por cierto que estuvieron ahí, a punto de concretarse.

 

Hoy, 50 años después, lejos todavía de la emancipación y la realización, aunque esperanzadas y esperanzados y dando la pelea, nos encontramos con la desolación causada por un régimen absolutista, encabezado ocasionalmente por Milei y las hordas libertarias.

 

Está en la Argentina el presidente francés Macron en búsqueda de un imposible: persuadir al caudillo libertario para que en el G20 se interese por el desastre ecológico que sufre el planeta y se acerque a un pacto entre el Mercosur y la Unión Europea.

 

Macron, el gobierno y la diplomacia francesas, al igual que muchas argentinas y argentinos no saben que al respecto los libertarios son una “roca viva”, expresión acuñada por Freud.

 

Quizá no caen en la cuenta del mecanismo que moviliza a Milei y su troupe y que paso a describir: por obra de tal mecanismo, Macron, así como las argentinas y los argentinos somos relegadas y relegados, ninguneadas y ninguneados.

 

Un mecanismo simultáneamente psíquico y social que da cuenta de la cerrada y obtusa posición del libertario y los suyos es el de la disociación, escisión o clivaje por el cual se bifurca la persona o su grupo de pertenencia entre una adhesión tenaz a un objeto idealizado y, al mismo tiempo, un rechazo enfermizo por un objeto al que se denigra.

 

El reciente viaje impúdico de Milei, su hermana y su séquito al país yanqui deja en claro cómo opera este mecanismo psíquico y social:

 

Por un lado, idealización de lo yanqui, encarnado y encabezado por Trump, Elon Musk y Silvester “Rocky” Stallone y con la presencia de jefes de corporaciones y figurones del anexionista país del Norte.

 

Tenemos entonces identificado al OBJETO IDEALIZADO.

 

Por otro lado, se denigra al propio país de pertenencia y, lo que agrava la cosa, todo lo que no sea yanqui: Francia y Macron caen en esa volteada. Los gestos amables, incivilidad de los Milei incluida, son mera actuación, no pasan de eso.

 

La Argentina, con todas y todos los que estamos dentro de ella, somos descartables, denigrables, defectuosas y defectuosos.

 

Tenemos así identificado al OBJETO DENIGRADO.

 

Ese mecanismo de disociación es primitivo. Es primitivo en la Historia ya que remite a la antigüedad más ancestral.

Es primitivo también en el desarrollo de las personas ya que es propio de los estadios iniciales, de los bebés que por cierto son manantiales de ternura a diferencia de adultos bestiales, bebés que, amor mediante, madurarán.

De tal manera, más infradesarrollo, más involución, más primitivismo que, el que exhiben los libertarios, no se puede encontrar.

 

Esa disociación psíquica y social se complementa con la que opera en la masa que vota y que apoya al gobierno libertario, masa que también tiene cierto desmedido gustito por lo yanqui por tanta penetración cultural.

 

Se trata de la disociación psíquica y social denominada “identificación con el agresor”, postulada por Sandor Ferenczi, Melanie Klein y Ana Freud, y a la cual incluyo acá en una versión que la hace aplicable.

 

La identificación con el agresor consiste en el mecanismo por el cual la víctima de agresión o daño se convierte en lo que el agresor le exige, actuando como dicho agresor y/o empatizando con tal maltratador.

Es similar al difundido “síndrome de Estocolmo”.

 

La masa como señalé reiteradamente no solamente difiere radicalmente del Pueblo, sino que a menudo toma posición en favor de quienes buscan destruirlo, de quienes buscan destruir al Pueblo.

 

La masa, identificándose con el agresor, apoya los planes de ajuste descomunalmente cruel que tal agresor o agente de daño aplica, en la convicción inconsciente de que el castigo divino es el camino a la redención.

 

No abundo más porque esto ya se me hizo muy extenso.

 

Resumo:

 

Milei y los suyos disocian entre

-     lo idealizado, país yanqui liderado por sus poderosos,

y

-     lo denigrado, la Argentina y, por arrastre, América Latina e inclusive el resto del planeta; por lo tanto, frustración para Macron.

 

Complementariamente, la masa que apoya y vota a los libertarios, se identifica con el agresor.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, noviembre 17 de 2024

 

 

 

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