jueves, 7 de noviembre de 2024

EN LA ARGENTINA, DIRIGENCIAS QUE NO DIRIGEN

 



 

Rubén Rojas Breu

 

DIRIGENCIAS QUE NO DIRIGEN

 

La Argentina actual padece de este síndrome: el de “dirigencias que no dirigen”.

 

Desde luego, me refiero a las dirigencias políticas, gremiales y sociales que se ubican en el campo opositor al gobierno autocrático libertario y su horda.

 

NADA NI NADIE DIRIGE EL CAMPO OPOSITOR, NADA NI NADIE.

 

Así, no hay Pueblo que alcance y, por el contrario, dirigencias que no dirigen solamente causan depresión.

 

Esto de “dirigencias que no dirigen” genera el empeoramiento en progresión geométrica de las condiciones en que viven las mayorías y devastación de la nación misma, en vías de disgregación o de anexión de facto a las grandes potencias globales, particularmente los EEUU de Washington.

 

Nada ni nadie dirige porque, como vengo señalando desde hace décadas, el Pueblo y la Nación carecen de conducción política.

 

Dirigir es una función subordinada de la conducción política.

 

Carecer de conducción política implica no contar con un Proyecto ni con estrategia ni con organización ni con cultura, cultura política.

 

A mis objetores, que los tengo, les pido no caer en la zoncera de creer que conducción política equivale a un conductor o un liderazgo; conducción política es mucho más.

 

 

La falta de conducción política con todo eso que conlleva genera el escenario propicio para que los concentradores de poder y de riqueza, así como sus esbirros, derecha, ultraderecha o ultraconservadores antediluvianos, lleguen al gobierno y se sostengan cómodamente en él: se les regala todo para desesperación e impotencia de quienes nos entregamos por entero al compromiso con nuestro pueblo y nuestra nación.

 

Al pasar digo: no busquen semejanzas entre Trump, un típico y genuino representante de su país anexionista con Milei, un cuerpo extraño para nuestra nación y nuestro pueblo.

 

SIN CONDUCCIÓN POLÍTICA DE PUEBLO Y NACIÓN LOS PODEROSOS HACEN SU AGOSTO, SE CONSOLIDAN Y SE IMPONEN.

 

En el campo opositor, en donde tenemos a las dirigencias que no dirigen, pululan y proliferan las agrupaciones políticas y los internismos, los nucleamientos gremiales, los llamados movimientos sociales.

Todo eso abunda en el seno de una carencia fundamental.

 

Definitivamente, la población no tiene credibilidad ni esperanza ninguna en esas dirigencias que no dirigen.

Inventan clamores en donde sólo existe desazón.

 

El Pueblo amanece a diario dando la lucha, movilizándose, por acá y por allá en denodada búsqueda de justicia, de reparación, de respeto por los derechos.

El Pueblo está solo, está solo de toda dramática soledad.

 

Nada ni nadie, de las llamadas dirigencias que no dirigen, sintetiza, canaliza, orienta. Nada ni nadie convoca.

Se humilla a los pobres no sólo con una vida de miseria sino también porque se los rebaja a dato estadístico.

 

Las dirigencias que no dirigen declaman, se aíslan en su adicción a lo que publican los medios y lo que les dicen las empresas encuestadoras al mismo tiempo que ignoran patentemente al Pueblo.

 

Se habla hasta el hartazgo de “grieta”, de una grieta artificiosa y falaz, mientras se desconoce a la verdadera: la grieta, la disociación grave, es la que se da entre dirigencias que desfilan en las pasarelas de la figuración y el Pueblo que se entrega a la lucha.

Después no lloren como boabdiles o salgan a enojarse como despechadas y despechados si la población exhausta sale a gritar el "que se vayan todos". 

 

¿QUÉ HACEMOS ANTE UN CUADRO TAN DESALENTADOR?

 

Quienes tenemos genuino compromiso y conciencia política, con más razón cuando contamos con una trayectoria indiscutible y extensa, debemos convocar para construir, cuanto antes, la CONDUCCIÓN POLÍTICA, tal como vengo insistiendo, quizá aburriendo a quienes se interesan en mis publicaciones, personas honestas y con ganas de salir de este marasmo y superar esta apatía dirigencial.

Una conducción política se construye convocando, elevando significativamente el debate muy por encima de la mediocridad que nos tira tan para abajo, y organizando, con lo que se cuente.

 

No dejarse llevar por la corriente ni tampoco por el desaliento es fundamental. Fundamental.

 

Dispongámonos entonces.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, noviembre 7 de 2024

 

 


viernes, 1 de noviembre de 2024

INTERMINABLES DESVENTURAS EN LA ACTUAL ARGENTINA EL PAÍS DE NO SE DA MÁS

 




 

Rubén Rojas Breu

 

INTERMINABLES DESVENTURAS EN “EL PAÍS DE NO SE DA MÁS”

 

Según el diccionario de la RAE “desventura” significa “desgracia”, de modo tal que vale para aludir al malestar que las mayorías estamos padeciendo en esta Argentina que decae, decae y decae.

 

La frase que crecientemente brota de cada corazón y de cada boca es “no se da más”.

Ya están dejando de escucharse las conformistas y francamente aborrecibles “otra no hay”, “hay que confiar” o “hay que esperar”.

 

En “El País de No Se Da Más” no hay peter panes ni wendys ni campanitas, personajes entrañables creados por el escocés James Mathew Barnie y no por el acaparador Disney.

 

En “El País de No Se Da Más” no hay niñas y niños que vivan en un mundo de fantasía en el que la infancia sea eterna.

 

Por el contrario, millones de niñas, niños y adolescentes soportan un mundo real, muy real, en el que se sufre hambre, explotación, violencia, injusticia de toda índole.

Un mundo en el que la niñez dura muy poco ya que tempranamente tienen que hacerse cargo de subsistir como puedan.

 

En “El País de No Se Da Más” la inmensa mayoría de las argentinas y de los argentinos padecen todas las penurias y las privaciones.

 

En “El País de No Se Da Más” manda una legión de ogros voraces que aplican políticas de destrucción de todo y que están entregando la patria, que están despojándonos de todo.

Son los ogros que nos oprimen desde hace siglos ya y que se reproducen una y otra vez iguales a sí mismos.  

 

En “El País de No Se Da Más” gobierna una horda que alinea incondicionalmente a la Argentina con quienes tienen por principal vocación apropiarse del planeta, léase yanquis y sus aliados más sanguinarios.

 

 

En “El País de No Se Da Más” las dirigencias políticas y sectoriales que dicen ser opositoras, que dicen ser “nacionales y populares”, que dicen ser representantes de las trabajadoras y los trabajadores, se dedican a un internismo a todas luces mediocre y estéril o a transas obscenas o a debates y escaramuzas a la espera de elecciones legislativas que se van a dar en un tiempo imprevisible, lejano, seguramente apocalíptico.

 

 

Cómo se nota que esas y esos dirigentes no saben qué es el hambre, no saben cuántas interminables desventuras soportan las mayorías, no saben qué es el sacrificio cotidiano injusto e injustificable ni el castigo al que las “fuerzas del cielo” someten.

 

En “El País de No Se Da Más” es el Pueblo, siempre el Pueblo, el que está dando la lucha, en absoluta soledad.

 

El Pueblo está luchando por derechos a los que el gobierno despótico libertario con sus cómplices y aliados está aniquilando.

 

El Pueblo está luchando por la educación pública, por la salud pública, por salarios y jubilaciones, por conservación del empleo, por la preservación de lo nuestro ante tanta entrega, como está sucediendo con nuestra emblemática Aerolíneas Argentinas.

 

En “El País de No Se Da Más” el Pueblo en lucha está clamando por una conducción política ante la defección de todas las dirigencias.

 

Quisiera convocar, quiero convocar a la movida que dé respuesta a ese clamor, ese clamor auténtico que es al único que hay que escuchar.

 

Es el clamor por la conducción y la organización políticas que imperiosa y urgentemente se requiere para enfrentar tanta brutalidad y para encaminarnos a un Proyecto de emancipación y de realización.

 

Es el clamor por la acción política categóricamente vigorosa, efectiva y trascendente.

 

Convocar a tal fin, desde acá, desde la humildad, puede parecer algo descomunal, imposible.

 

Personas honestísimas y de enorme compromiso me han impulsado a que siga publicando y quiero hacerlo con un propósito que no es otro que el de la acción eficaz, útil, transformadora.

 

Soy consciente de los obstáculos, no por nada tengo la trayectoria política de toda una vida que tengo.

 

Más importante, más determinante, más decisivo que arrugar pensando en los obstáculos, es tener conciencia de que la Argentina y nuestro Pueblo no merecen tanta desventura y sí tenemos derecho a aspirar a la plena soberanía, a la justicia en todos los ámbitos, al desarrollo y al bienestar.

 

Soy consciente también de que el tiempo apremia y no podemos distraernos en internas y en rencillas que se agotan antes de empezar, en un contexto de bajísima credibilidad en liderazgos ya agotados, en un momento de justificadísima falta de interés en lo que hacen quienes nos llevaron a esta situación aunque se llenen sus bocas con palabras inflamadas.

 

¿Hay algo mejor que esta convocatoria que propongo?

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, noviembre 1° de 2024


jueves, 31 de octubre de 2024

QUÉ ACONTECIÓ REALMENTE EN LAS JORNADAS DE DICIEMBRE 2001 EN LA ARGENTINA

 


 

 

 

Rubén Rojas Breu

 

QUÉ ACONTECIÓ REALMENTE EN LAS JORNADAS DE DICIEMBRE DE 2001

 

Una versión antojadiza del gusto de las corporaciones y de los manipuladores de la politiquería es la que quedó en la memoria colectiva.

 

Esa versión, adoptada e impuesta por la derecha, por el progresismo, por el pejotismo, por el kirchnerismo y hasta por sectores de la izquierda y por las corporaciones mediáticas de todo el espectro político e ideológico es la siguiente:

 

“Se trató de una revuelta de la clase media enojada porque le habían licuado o sustraído sus ahorros”.

 

Toda una población, de muy buena fe, compró esa versión simplista y acomodada a los intereses más mezquinos.

 

Recomiendo desconfiar de quien propale versión tan inicua.

 

Milei acaba de degradar aquellas jornadas calificándolas de golpe de estado; con ese criterio, la Revolución de Mayo fue un golpe, no falta quien diga tamaña burrada.

 

Fui participante activo de esas jornadas, me movilicé con mi barrio y fui a Plaza de Mayo donde nos encontramos con la feroz represión, así que cuento de esto de primera mano.

 

Para comprender cómo se debe lo que pasó entonces parto de la recomendación de Ortega y Gasset de considerar de modo sistemático a la Historia, modo sistemático que desarrollan Cassani y Pérez Amuchástegui.

 

También me baso en mi creación más conocida, el Método Vincular, en el cual defino que deben abordarse todos los sucesos de un modo integral, vinculando lo que a primera vista parece desarticulado.

También sustento mi análisis en la premisa de la primacía de la Política.

 

Esa versión simplista que se adueñó de la opinión pública toma un hecho aislado, clase media enojada, y usando el pars pro toto, sinécdoque, aplica un dato parcial para dar cuenta del todo.

 

Las jornadas de diciembre del 2001 constituyeron una rebelión popular, crearon las condiciones para una situación revolucionaria, que el Régimen, ciertamente despótico disfrazado de democrático, buscó desesperadamente neutralizar.

 

Es desentenderse de la Política reducir tal levantamiento a una motivación económica, incurriendo en “economicismo”.

 

Veamos sistemáticamente las cosas, para lo cual articularé antecedentes o situaciones precedentes hasta el desemboque en el 19 y 20 de diciembre del 2001:

 

-     A tener en cuenta, el atentado de setiembre de ese año contra las Torres Gemelas en Nueva York, lo cual redefine la geopolítica y lo que suceda en cada país (no me extiendo sobre esto).

 

-     Las elecciones legislativas de octubre de 2001, en las cuales De la Rúa y los suyos, así como todas las dirigencias políticas, pierden estrepitosamente porque el triunfo de hecho fue para la abstención: voto en blanco, votos nulos que fueron masivos y no concurrencia.

 

 

-     En los meses siguientes crecen piquetes y también saqueos a supermercados por una población hambreada y excluida, sobre la cual el gobierno y sus aliados hacen interpretaciones caprichosas y paranoides, más allá de si el pejotismo o quien fuese alentasen o no tales acciones.

 

Toda esa movida estaba en auge el 19 de diciembre cuando se da el gran detonante, hoy muy olvidado, curiosamente: DE LA RÚA POR CADENA NACIONAL DECRETA EL ESTADO DE SITIO.

 

Decretar el estado de sitio causa lúgubres reminiscencias de las dictaduras y provoca los estruendosos y muy masivos cacerolazos en toda la Argentina, a lo cual sigue la represión feroz que culmina con casi cuarenta muertos, el raje de De la Rúa en helicóptero y su renuncia del 20 de diciembre.

 

Esas jornadas generarán las asambleas barriales, de las cuales participé, fui fundador de una de ellas, denominada Asamblea del Almacén.

 

En mi barrio, ciertamente popular, salieron a la calle con cacerolas y lo que tuviesen a mano miles de personas de la llamada clase media pero también, enfatizo, ciudadanas y ciudadanos desposeídas y desposeídos, okupas, pobres de toda pobreza, mal vestidas y mal vestidos, que brotaban de pensiones y casas ocupadas.

Minga de solamente clase media, minga.

Muchas de esas personas, también yo, no teníamos ahorros, así que ese relato deplorable es también difamatorio.

 

Al día siguiente me pide Antonio Cafiero, de quien yo era asesor, una reunión a solas para que le cuente mi análisis del cuadro de situación.

 

Se irritó por mi análisis ya que él consideraba que todo había sido una movida de las “señoras del aristocrático barrio de Recoleta”.

 

Pacientemente le demostré lo que había realmente sucedido y cuando ya había logrado que aceptara mi evaluación hizo pasar a sus colaboradores, todos los cuales venían armados ya del relato vacuo, apolítico y conveniente a los intereses dominantes y parido por la mediocridad de la que hacían gala.

 

Me queda mucho, muchísimo más para exponer, pero no quiero abusar más de la tolerancia de lectoras y lectores.

 

Dejo en claro que todo lo que vino después, gobiernos kirchneristas y gobiernos de derecha o ultraderecha incluidos, reacomodamiento oportunista de todas las dirigencias políticas y sectoriales, así como mayor avance de las grandes corporaciones, se beneficiaron de la versión simplista y licuaron lo que fueron jornadas francamente revolucionarias del Pueblo argentino.  

 

Cierro señalando que este análisis, además, sirve para entender mejor el calamitoso estado de cosas actual, en el seno del cual, gobernantes, politiqueros y poderosos muestran temor por la posibilidad de reedición de aquellas jornadas de 2001.

 

Conclusión: las jornadas de diciembre de 2021 no fue enojo de clase media.

FUE EL PUEBLO EJERCIENDO ACTIVO PROTAGONISMO.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, octubre 31 de 2024


martes, 22 de octubre de 2024

SOBRE LA VIOLENCIA PRESIDENCIAL EN LA ARGENTINA

 


Rubén Rojas Breu

 

VIOLENCIA ES TODO EL PROGRAMA LIBERTARIO

MI REPUDIO AL ATAQUE DEL PRESIDENTE AL KIRCHNERISMO Y SU LIDERESA

 

Quien esté al tanto de mi trayectoria política, como militante y como dirigente, así como de mi producción científica y mi carrera profesional, sabe que mis diferencias con el kirchnerismo son abismales. Lo mismo vale con respecto a la distancia que me separa de la izquierda y del progresismo.

 

Aclarado el punto, señalo:

 

1.    Que considero a quienes pertenecen a esas corrientes y fuerzas políticas compañeras y compañeros que comparten conmigo la aspiración a la emancipación y realización de nación y pueblo,

 

2.    Que lo que voy a exponer sobre la violencia presidencial y libertaria, además de reflejar mi posición política sobre algo crucial, es una expresión de solidaridad y una demostración cabal de objetividad toda vez que no pertenezco a tales espacios.

 

 

El caudillo libertario, su LLA y sus aliados incondicionales, tienen como único y acabado programa el ejercicio de la VIOLENCIA.

 

Violencia a través del ajuste brutal, violencia a través de la destrucción de la educación y salud públicas, violencia a través de demolición de la industria, de la ciencia y de la tecnología, violencia a través de la entrega, violencia a través de la caída de salarios y jubilaciones, violencia a través de la represión salvaje de toda manifestación popular, violencia a través de su política internacional, violencia a través de bravatas en medios de comunicación y redes virtuales, violencia a través de amenazas, antecedidas por el intento de asesinato de la lideresa kirchnerista hace dos años.

 

Por qué ese caudillo, acompañado por su comunidad de energúmenos, está donde está.

 

La dictadura se propuso destruir, con su plan exterminador, a la Política, al Pueblo y a la soberanía nacional.

 

Después del primer gobierno civil post dictadura, encabezado por Alfonsín, el menemismo llevó a cabo un plan para arrasar con nación y con pueblo, para liquidar a la Política, a las organizaciones políticas y para aniquilar hasta el último vestigio de cultura política.

Los gobiernos que vinieron después no advirtieron este proceso e, inclusive, inconscientemente o no del todo, lo alentaron.

 

Es así que desde la dictadura y luego con el menemismo, cobra protagonismo la masa, la llamada “mayoría silenciosa”, en desmedro del Pueblo.

 

Del seno de la masa, ya generada por la dictadura, sus tenebrosos grupos de tareas y alentada descaradamente por el menemismo, emerge la HORDA.

 

 

Esa horda se fue evidenciando y así sigue, con los violentos de género, incluyendo abusadores y feminicidas, con el gatillo fácil, con la violencia criminal, con el auge de los narcos, con faranduleros y faranduleras desaforados y desaforadas que hicieron y hacen gala de salvajismo en televisión y redes, con patoteros y barrabravas, con el crecimiento de población lumpen que se ensaña con los pobres y con tanto más que se agregue a esta incompleta lista.

 

Esa horda buscó desde su origen alguien que la represente, pasando por las opciones de derecha que le parecieron insuficientes, hasta dar con el actual caudillo libertario por obra de deleznables programas de televisión y las redes.

 

Esa horda sintoniza con la descomunal penetración cultural yanqui que posee un amplísimo espectro que va desde el culto de los fascistoides superhéroes hasta extendidas costumbres abiertamente deshumanizantes.

 

Esa horda arrastró a la masa manipulando a esta con promesas de que, a través del ejercicio de la crueldad, a través del castigo, a través de la hostilidad a lo nacional, a lo popular, a los pobres, a trabajadoras y trabajadores conscientes de sus derechos, encontrarían su felicidad canalizando resentimiento y odio cerril sin esforzarse y sin comprometerse políticamente.

 

Agreguemos que con su amenaza de este domingo 20, justamente el día de la Madre, les aporta una prueba a quienes lo denuncian por plagio ya que copia a Herminio Iglesias, quien, en el acto de cierre de campaña de un ya degradado peronismo en octubre 1983, se paseó con un ataúd que contenía un muñeco que asemejaba al líder radical.

 

Los actos violentos, las incitaciones e iracundia de Milei, sobreactuaciones planificadas incluidas, tienen un doble propósito:

 

Uno, revalidar ante la horda su función de representante ya que la misma es adicta la violencia a la manera en que Drácula lo es a la sangre

 

Dos, intimidar a la población, a quienes se movilizan, a la oposición y a todo lo que obstaculice el paso de la horda.

De tal manera, se trata de debilitar a la horda.

 

A la horda se la debilita construyendo la conducción política, generando organización política y regenerando la cultura política.

 

Una manera de empezar es una amplia convocatoria contra la violencia, contra la violencia que va desde el ajuste sanguinario y la represión salvaje hasta tanta manifestación verbal y no verbal de brutalidad verbal, tanta coprolalia, tanta grosería.

 

Por su parte, el Poder Judicial y los constitucionalistas tienen que hacer lo que les cabe.  Veremos.

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, octubre 22 de 2024

 

 

 

 


viernes, 6 de septiembre de 2024

ANTE LA SUPUESTA INACCIÓN DEL PUEBLO ARGENTINO

 


Rubén Rojas Breu

 

ANTE LA DESAZÓN CAUSADA POR LA SUPUESTA INACCIÓN DEL PUEBLO ARGENTINO

 

Pido enfáticamente leer esta nota con el mayor detenimiento y, también, que la difundan, que se esfuercen por hacerla llegar a otras personas y a organizaciones o agrupaciones, de acá y de todo el planeta porque lo que me impulsa es:

 

1.         Contribuir a la comprensión y la acción dada la tragedia que estamos viviendo en nuestra tan venida abajo Argentina

 

2.         Valorizar a lo mejor que tenemos, el Pueblo, el cual merece todo el respeto y por el cual siempre me he jugado, pagando tanto por hacerlo sin arrepentirme jamás.

 

 

Si no se hace nada con esta publicación, si no se la esgrime ante quienes sea como herramienta de lucha, yo voy a sentir desazón por advertir que quienes me siguen o leen se desinteresan de mis aportes honestos, genuinos, así como totalmente originales y esclarecedores.

 

En momentos como los actuales mandar esta nota al baúl de los recuerdos implica mezquindad, egocentrismo o quizá envidia.

 

Tengo un deseo imposible de materializar: que esta vez no me plagien, pero no se puede evitar y ya estoy acostumbrado.

 

No van a alcanzar los iconitos de “me gusta” o “me encanta” ni, mucho menos, el petulante “me importa” y está fuera de lugar el “me enoja” porque no estoy escribiendo para ofender sino para dilucidar.

Es una nota extensa y quizá de lectura algo dificultosa, así que pónganse cómodas o cómodos para leerla.

No es admisible una lectura por encima o a medias; tampoco cabe que se la afronte con prejuicios.

 

Asumo que me juramenté hace más de seis meses no publicar más por haberme dado cuenta de que mis notas, artículos o publicaciones en general caían en saco roto.

 

Así que, desdiciéndome, publico estas líneas.

Las papas queman, las ollas están vacías, la Patria está siendo desguazada y mi Superyó me atenaza.

 

¿Por qué escribo ahora?

Porque se ha generalizado, injustificada y arbitrariamente, la idea de que el pueblo argentino está sumido en la pasividad, en la resignación o en la inacción callando o aceptando sumisamente las políticas brutales del gobierno despótico de LLA encabezado por Milei.

 

Leo y escucho todo el tiempo en distintos ámbitos reflexionar de manera tan equivocada, culpando al “pueblo”.

 

Esa creencia sobre supuesta modorra o pasividad del pueblo argentino no solamente es errónea, sino que también es injusta y corre el riesgo de sumar crueldad a la crueldad del gobierno despótico.

Además, desalienta a luchadoras y luchadores y eso le viene muy bien al enemigo.

 

El Pueblo argentino, en soledad, se está expresando, arriesgando vida, salud y libertad.

 

A diario se movilizan distintos sectores, desde jubiladas y jubilados hasta trabajadoras y trabajadores, grupos que denuncian la desesperación por el hambre de niñas y niños, estudiantes y sigue la lista.

 

Eso está muy a la vista y tira abajo esa idea de “una supuesta inacción popular”.

 

Que las cosas estén tan mal como están no se debe de ninguna manera al Pueblo argentino, el cual sigue siendo protagonista activo pese a tener tanto en contra.

 

Que las cosas estén tan mal como están se debe a la falta absoluta de CONDUCCIÓN POLÍTICA Y DE ORGANIZACIÓN POLÍTICA.

 

Ya señalé reiteradamente que la dictadura dejó como herencia las bases para la destrucción de la política, destrucción que fue luego impulsada por acción o por omisión por los sucesivos gobiernos civiles; en particular, el menemismo fue un depredador de la cultura política y de la organización políticas y la senda tenebrosa que abrió fue transitada por todos los gobiernos civiles que lo continuaron.

 

Todos esos gobiernos civiles, así como la totalidad de las dirigencias, a lo que se suman medios, encuestadores y “focus groups”, abonaron el camino que llevó a que la horda encabezada por los libertarios capturara el gobierno.

 

Ya señalé reiteradamente que hay que diferenciar masa de pueblo. A menudo, como ahora, la masa está en contra del Pueblo.

El Pueblo es siempre protagonista activo de la lucha para implantar la justicia, generar el desarrollo y alcanzar el bienestar colectivo y, si es posible, la felicidad, y también para hacer grande a la nación.

 

La masa es amorfa, sometida, fácilmente manipulable por los déspotas. Así que, la que no se moviliza, la que incurre en pasividad es la masa.

No confundir.

 

Del seno de la masa, ya desde la dictadura y, sobre todo, a partir del menemismo, fue emergiendo la horda.

 

Es la horda, la comunidad de los bestias, la que encaramó a Milei y su patota.

 

Para ser claro del todo: a Milei NO LO VOTÓ EL PUEBLO; LO VOTÓ LA MASA EMPUJADA POR LA HORDA.

Lo electoral enmascara, oculta, esa diferenciación tan determinante.

 

Toda la inacción actual es atribuible, únicamente atribuible, a las dirigencias que alardean de “nacionales y populares” o de “progresistas” o de “izquierda”.

 

No va lo que me responden muchas y muchos exclamando “no son todos iguales”.

Sí, son todas y todos iguales sea por complicidad, sea por ineficacia.

Me dicen: “los dirigentes de la izquierda, como los del FIT U están a la cabeza de las luchas populares” y yo les contesto: “pero sin una estrategia, con lo cual no conducen a ninguna parte”.

 

Quieren entretener con fueguitos artificiales, como por ejemplo hoy, viernes 6 de setiembre 2024, con el cruce entre Cristina Fernández de Kirchner y Javier Milei. Es decir, “mucho ruido y pocas nueces” como decía el bardo de Strafford-upon-Avon.

También los medios que presumen de “populares” y de opositores están en la promoción de figuras ya desgastadas o incapaces: tal dirigente social o tal gobernador o tal diputada y así contribuyen a la confusión, a la resignación.

Ya el “inefable” periodista Gustavo Sylvestre desde 2015 promocionó a Alberto Fernández hasta conseguir candidatearlo: no hace falta comentar; por supuesto, el “Gato” se hace ahora el desentendido, juega a “yo no fui”.

 

Esa inacción escandalosa de las dirigencias políticas, gremiales y sociales es estimulada por los intelectuales a la moda, por las redes virtuales, por los medios, por las encuestadoras y por los “focus groups”, todas herramientas de la manipulación grosera.

 

Encuestas de opinión pública y “focus groups” son inventos yanquis, inventos que desde que nacieron hasta hoy tienen un único propósito: manipular a las dirigencias y a las masas para mantener el orden establecido, para sostener a los despotismos.

No son instrumentos científicos, para nada. Son aberraciones del más rancio conservadorismo.

No hubiera habido revolución francesa, ni revolución  de Mayo, ni mexicana ni rusa si en esas épocas hubieran existido las encuestadoras; ni mucho menos el cruce libertador de los Andes.

 

En estas penosas circunstancias, las dirigencias de la Argentina se escudan en las encuestas, así como en un imaginario avance de la ultraderecha en el mundo para justificar dolosamente su inacción.

Su inacción y su incapacidad.

 

Siguen basándose en categorías políticas que caducaron y en análisis superficiales.

 

En conclusión:

 

NO HAY INACCIÓN DEL PUEBLO, EL CUAL ES PROTAGONISTA ACTIVO EN SOLEDAD

 

HAY SOMETIMIENTO DE LA MASA EMPUJADA POR LA HORDA

 

HAY PASIVIDAD DE LAS DIRIGENCIAS OPOSITORAS O SEUDO OPOSITORAS.

 

ES PERFECTAMENTE POSIBLE CONSTRUIR ACELERADAMENTE LA CONDUCCIÓN POLÍTICA.

 

ESTÁ FACILITADO HACERLO, JUSTAMENTE, PORQUE TENEMOS UN PUEBLO QUE ESTÁ DANDO LA LUCHA Y SEÑALANDO EL CAMINO.

 

Mi trayectoria y experiencia políticas aunadas con mi condición de científico social y mi conocimiento en profundidad de mi pueblo y de mi nación hacen que cuente yo con las claves para la construcción de esa conducción política. Habrá otras y otros que también tienen a la mano tales claves.

Es cuestión de convocar.

 

Hay compañeras y compañeros de las asambleas barriales, asambleas muy descaminadas, que me señalan candorosamente que la alternativa se construye desde abajo, que no va lo de la conducción política.

Se van a golpear contra las paredes. Me apena.

 

ASÍ QUE, A CONSTRUIR LA CONDUCCIÓN POLÍTICA. YA.

 

Como dije al principio, esta publicación no es para la catarsis de nadie, no es para tranquilizar espíritus.

Si no se hace nada para que este texto trascienda lo más posible y lo antes posible, me voy a sentir nuevamente muy defraudado y sin ninguna gana de volver a publicar.

Vean ustedes, creo que yo ya hice el gasto y, por cierto, que me expongo y que me estoy jugando; no estaría bien que lo hiciera inútilmente.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, setiembre 6 de 2024


sábado, 23 de marzo de 2024

LA NOCHE DEL 24 DE MARZO DE 1976 DA INICIO AL TEROR DEL TERROR EN LA ARGENTINA

 


 

Rubén Rojas Breu

 

LA NOCHE DEL 24 DE MARZO DE 1976 DA INICIO al terror del Terror en la Argentina.

 

Este título no consiste en una simple aliteración, no se trata de un mero ejercicio ejercicio retórico.

 

Alude a dos niveles lógicos cuya comprensión es clave para entender el significado último del régimen cívico militar instaurado en la tenebrosa noche del 24 de marzo de 1976.

 

El terrorismo de estado practicado por esa dictadura genocida estuvo al servicio de la absolutización del más extremo despotismo, el del Terror.

 

El terorismo de estado llevó a cabo treinta mil desapariciones forzadas, miles de muertes “blanqueadas”, robo de bebés, cárcel, tortura, enajenaciones y vejámenes de toda índole.

 

También aplicó la censura y la persecución del modo más extendido y criminal al punto de que se vulneró toda privacidad ya que cada hogar, cada institución, cada fábrica, cada aula, cada grupo y cada persona quedaba a disposición de la tiranía.

 

Todo el país quedó acuartelado: los militares representaban con su vestimenta, sus armas y sus procederes castrenses la trágica y tristísima realidad de un territorio y una población que quedaban sujetos al dictado de uniformidad.

 

En eso consistió el terror, el terror con inicial minúscula.

 

Ese terror se implantó para dar lugar a algo más definitorio y terminal todavía: el Terror.

EL TERROR.

 

Instaurar el Terror con inicial mayúscula fue el propósito primero y último de la dictadura: se trató de hacer sentir hasta en lo más recóndito de las cabezas, en el inconsciente mismo, así como en las vísceras y en los corazones que solamente el TERROR es garantía de orden social, de “paz”, de “convivencia”. Es esa concepción mezcla de lo satánico y de lo inquisitorial, de oscurantismo atávico y de imposición bestial de una Voluntad omnímoda que se valen de lo más abyecto, de lo más perverso y de lo más cruel para afirmarse.

 

Una concepción que los Pueblos rechazan pero que la masa actaa y que la horda, su expresión más salvaje, promueve. Es lo que explica que una importante parte de la población haya avalado el terror del Terror.

 

El régimen del terror del Terror fue la materialización del  deseo de las corporaciones y clases dominantes locales y de los imperialismos, en particular del imperialismo yanqui, el imperialismo que asolaba y sigue asolando a América Latina y a gran parte del planeta.

 

El imperialismo yanqui patrocinó ese régimen del terror del Terror que aplicó el plan sistemático de exterminio en nuestro país, al mismo tiempo que lo llevaba a cabo en países hermanos.

 

Para imponer y sostener a la dictadura el imperialismo yanqui contó con la complicidad o con la anuencia de las grandes potencias europeas y de la Unión Soviética.

 

El régimen del Terror se valió del terror para aniquilar la Política, para arrasar con el derecho a tener derechos, para destruir el Pueblo, para acabar con la más mínima intención de emanciparnos y de realizarnos.

 

El régimen del Terror fue así un modo extremo de ejercer la política, modo extremo al servicio de los poderosos que siguen mandando en la Argentina, desde los grandes hacendados y los grandes capitalistas hasta las insaciables multinacionales, el FMI, el Banco Mundial y demás espantos.

 

El régimen del Terror no se instauró con el único fin de un venal plan económico sino también con el objetivo de algo más letal: obligar a nuestra población a asumir como natural y divino que solamente vale la ambición de las oligarquías, de la gran burguesía, de los colonialistas y de los imperialistas, obligarla a resignarse, a conformarse con lo que hay, a aceptar el castigo impiadoso en el formato de ajustes depredadores, a dejarse arrastrar a las ciénagas de un posibilismo aniquilador.

 

El régimen del Terror dejó su herencia, activa y dominante, disfrazada de ficticia democracia y de formatos institucionales hueros.

 

El actual gobierno libertario es esa herencia, una herencia que se manifiesta con toda su brualidad, una herencia encarnada en la horda que se fue gestando desde las entrañas de la dictadura y se desarrolló a lo largo de cuarenta años de gobiernos civiles antipopulares y antinacionales que alternaron con los que aparentaron una causa nacional y popular, que transaron y que contribuyeron también al atraso y la injusticia imperantes .

 

El Pueblo construyendo su conducción política es el protagonista que puede hacer cierto que jamás ni siquiera en versión civil se reitere el Terror.

 

El Pueblo con su conducción política todavía a construir es el único actor que nos lleve a la emancipación y realización tan demoradas.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, marzo 23 de 2023

 


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