viernes, 8 de mayo de 2026

FRENÉTICAS OPERACIONES POLITIQUERAS EN UNA ARGENTINA DEVASTADA

 



 

Rubén Rojas Breu

 

FRENÉTICAS OPERACIONES POLITIQUERAS EN UNA ARGENTINA DEVASTADA

 

La entente heredera de la dictadura que manipula a la sociedad argentina desde la instauración de esta democracia raquítica está, en estos momentos, sumergida en una vorágine de frenéticas operaciones politiqueras.

 

Es la entente que responde a la sempiterna oligarquía criolla y a las grandes corporaciones capitalistas locales y globales, entente de la cual participan las dirigencias políticas y sectoriales de todo pelaje, los medios de comunicación de alcance masivo, los intelectuales que parecen reencarnar a los regiminosos de la década infame y las muy impugnables empresas encuestadoras.

 

De tal manera, mandamases vernáculos y foráneos y sus servidoras y servidores de por acá se lanzan con inusitada energía a reprogramar el funcionamiento político institucional de la Argentina dado que el autocrático gobierno libertario comenzó su agonía faltando sólo precisar cuándo o cómo será su último estertor.

 

Los poderosos ahora descubren que su gobierno lacayo es insuficiente y dirigencias, medios, intelectuales y encuestadores o se sorprenden o se entusiasman porque la fratria Milei y su horda se quedaron sin oxígeno y pasan sus horas metiendo una y otra vez la pata.

 

 

Desde el fin de la dictadura terrorista de estado, la entente se dedicó a asegurar sus privilegios y sus réditos valiéndose de la masa, esa saboteadora sistemática de la genuina voluntad popular.

 

El Pueblo que, desde hace décadas, particularmente desde 1955 - con su primavera en los años 73 y 74- viene dando la gran batalla, es una y otra vez desoído, una y otra vez traicionado, una y otra vez castigado con las nefastas consecuencias de un país devastado y mayorías hambreadas.

 

Un Pueblo políticamente consciente pero que carece de conducción, pese a que la entente constantemente pretende ponerle delante imaginarios líderes e imaginarias lideresas acompañados y acompañadas de sus séquitos de obsecuentes, mediocres y corruptos.

 

Son décadas, particularmente a partir de 1983, en las que, a la manera de la calesita, damos vueltas sin movernos del mismo lugar, décadas en las que se repite la misma trama propia de la decadencia, a la manera de una película cuya proyección se reinicia cada vez que concluye.

 

La entente, en la que confluyen los denostadores de la Política y una oposición ineficaz y cómplice, busca ahora las alternativas al gobierno finado.

 

Claro que, enviciada tal entente, sobre todo dirigencias, medios y encuestadores, por el electoralismo y el institucionalismo vacuo, buscan tales alternativas con la mirada puesta en octubre de 2027 como si esto fueran las Bahamas.

 

Empiezan a jugar con presuntas fórmulas presidenciales, tanto en su ala supuestamente de izquierda como en la ciertamente existente de la derecha.

 

De un lado están quienes sueñan con la fórmula Kicillof-Bregman, una fórmula que nacerá con el sino del fracaso y de la decepción y que refleja la mediocridad de las dirigencias o  están quienes vislumbran un retorno heroico de Cristina Fernández de Kirchner o el surgimiento de algún referente arribista que endulce los oídos con melodiosas declamaciones.

 

Del otro lado asoma con fuerza creciente Patricia Bullrich quien desde su pasado juvenil hasta el presente es impulsada por la avaricia de los poderosos y la vocación por servir a los intereses antinacionales y antipopulares.

 

Bullrich tiene o como rivales o como eventuales socias o socios a Villarruel, algún gobernador de los tantos venales que nos asuelan o algún figurón de su facción política que parezca presentable.

 

Medios de comunicación de uno y otro lado y empresas encuestadoras todo negocio motorizan en modo vértigo la instalación de estas salidas nada prometedoras y sí portadoras de más desolación, de más destrucción, de más decadencia, de más castigo.

Periodistas y referentes mediáticos siempre al servicio del mejor postor o de su postor predilecto vociferan sus preferencias, tal como lo hace desde los medios del grupo Indalo, C5N y Radio 10 el inefable Gustavo Sylvestre con su verba tan inflamada como insípida.

 

Como casi todos sus colegas de cualquier espacio del espectro que va de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, el mencionado periodista carece de auténtica formación política y de conocimiento en serio sobre cómo funcionan las sociedades y, en particular, la Argentina y, muy especialmente, nuestro tan admirable Pueblo.

 

Toda la entente ha encontrado la veta más apolítica y más trillada para debilitar y obligar al gobierno a capitular: las denuncias de corrupción.

 

La táctica cliché y ya estereotipada, sustentada en las denuncias de corrupción, fue inaugurada contemporáneamente en nuestro país por el Frepaso y, particularmente, por su entonces afamado y hoy borrado fundador, Carlos Chacho Álvarez; a la vista está de qué poco y nada sirvió esa táctica políticamente tan precaria.

 

Obviamente este gobierno es un nido de corruptos del cual el jefe de gabinete es apenas una muestra, la píldora homeopática en las estanterías de la droguería Suizo Argentina.

 

¿Pero qué se esperaba antes de diciembre de 2023? ¿No estaba a la vista que los libertarios aspiraban a llegar para satisfacer sus delirios megalomaníacos y para llenarse bolsillos y cajas de seguridad?

Quienes siguen mis publicaciones recordarán que desde que Milei apareció haciendo campaña, meses antes de asumir, pronostiqué que se trataría de un gobierno indeseable que se debatiría entre la implosión y la explosión.

 

Es evidente que lo que se da en llamar “neoliberalismo” y, particularmente, la escuela austríaca de Economía es la cobertura racionalizadora y seudo académica de un dogma que propicia los negociados.

 

La fratria Milei y sus secuaces llegaron al gobierno de la mano de la horda que porta los genes de la dictadura y que desde el menemismo logró proliferar.

 

La horda nace de las entrañas de la masa, esa configuración social amorfa, antipolítica, desinteresada de todo lo que no sea satisfacerse a sí misma sin esfuerzo y sin inteligencia.

 

De la masa emerge también la gilada, término tan propiamente rioplatense, proveniente del caló o gitano español y difundido desde hace más de un siglo por los muchachos del arrabal y adoptado por los caneros, los “muchachos buenos “.

 

Con la defenestración del gobierno libertario, la horda pierde, al menos provisoriamente, poder.

La gilada pasa, entonces, a convertirse en la fuerza manipulable a la cual la entente ahora se dirige con el propósito mezquino de instalar las candidaturas antes citadas.

 

Claro que todo lo antedicho y toda la campaña lanzada por la entente se corroboraría si efectivamente la fratria Milei se quedó sin sostén, sin apoyo, sin avales locales e internacionales.

Ciertamente la entente y, particularmente la oposición kirchnerista y de otras variantes del seudo peronismo, progresista y de izquierda, se repiten en un déjà vu tantas veces utilizado: el de agarrarse de la corrupción dejando en evidencia que carecen de Proyecto y de capacidad para ejercer la Política.

 

Dirigencias, medios, intelectuales y encuestadores están en las antípodas del lugar en el que tiene todo el sentido la siguiente verdad peronista, formulada por Perón y emblemática del peronismo fundacional:

 

"En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo"

 

Rubén Rojas Breu

Trabajador, activista y dirigente político desde 1958

Docente universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades públicas y privadas de la Argentina

Lic. en Psicología UBA, 1973

Científico e investigador social desde 1974

Autor del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado, desde 1980 con libros y artículos publicados

Autor de teorías sobre Política

 

Buenos Aires, mayo 8 de 2026

 

 


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