Rubén
Rojas Breu
FRENÉTICAS OPERACIONES
POLITIQUERAS EN UNA ARGENTINA DEVASTADA
La
entente heredera de la dictadura que manipula a la sociedad argentina desde la
instauración de esta democracia raquítica está, en estos momentos, sumergida
en una vorágine de frenéticas operaciones politiqueras.
Es
la entente que responde a la sempiterna oligarquía criolla y a las
grandes corporaciones capitalistas locales y globales, entente de la cual
participan las dirigencias políticas y sectoriales de todo pelaje, los medios
de comunicación de alcance masivo, los intelectuales que parecen reencarnar a
los regiminosos de la década infame y las muy impugnables empresas encuestadoras.
De
tal manera, mandamases vernáculos y foráneos y sus servidoras y servidores de
por acá se lanzan con inusitada energía a reprogramar el funcionamiento
político institucional de la Argentina dado que el autocrático gobierno
libertario comenzó su agonía faltando sólo precisar cuándo o cómo será su
último estertor.
Los
poderosos ahora descubren que su gobierno lacayo es insuficiente y dirigencias,
medios, intelectuales y encuestadores o se sorprenden o se entusiasman porque
la fratria Milei y su horda se quedaron sin oxígeno y pasan sus horas metiendo
una y otra vez la pata.
Desde
el fin de la dictadura terrorista de estado, la entente se dedicó a asegurar
sus privilegios y sus réditos valiéndose de la masa, esa saboteadora sistemática
de la genuina voluntad popular.
El
Pueblo que, desde hace décadas, particularmente desde 1955 - con su primavera
en los años 73 y 74- viene dando la gran batalla, es una y otra vez desoído,
una y otra vez traicionado, una y otra vez castigado con las nefastas
consecuencias de un país devastado y mayorías hambreadas.
Un
Pueblo políticamente consciente pero que carece de conducción, pese a que la
entente constantemente pretende ponerle delante imaginarios líderes e
imaginarias lideresas acompañados y acompañadas de sus séquitos de obsecuentes,
mediocres y corruptos.
Son
décadas, particularmente a partir de 1983, en las que, a la manera de la
calesita, damos vueltas sin movernos del mismo lugar, décadas en las que se
repite la misma trama propia de la decadencia, a la manera de una película cuya
proyección se reinicia cada vez que concluye.
La
entente, en la que confluyen los denostadores de la
Política y una oposición ineficaz y cómplice, busca ahora las
alternativas al gobierno finado.
Claro
que, enviciada tal entente, sobre todo dirigencias, medios y encuestadores, por
el electoralismo y el institucionalismo vacuo, buscan tales alternativas con la
mirada puesta en octubre de 2027 como si esto fueran las Bahamas.
Empiezan
a jugar con presuntas fórmulas presidenciales, tanto en su ala supuestamente de
izquierda como en la ciertamente existente de la derecha.
De
un lado están quienes sueñan con la fórmula Kicillof-Bregman, una fórmula que
nacerá con el sino del fracaso y de la decepción y que refleja la mediocridad
de las dirigencias o están quienes vislumbran
un retorno heroico de Cristina Fernández de Kirchner o el surgimiento de algún
referente arribista que endulce los oídos con melodiosas declamaciones.
Del
otro lado asoma con fuerza creciente Patricia Bullrich quien desde su pasado
juvenil hasta el presente es impulsada por la avaricia de los poderosos y la
vocación por servir a los intereses antinacionales y antipopulares.
Bullrich
tiene o como rivales o como eventuales socias o socios a Villarruel, algún gobernador
de los tantos venales que nos asuelan o algún figurón de su facción política
que parezca presentable.
Medios
de comunicación de uno y otro lado y empresas encuestadoras todo negocio motorizan
en modo vértigo la instalación de estas salidas nada prometedoras y sí
portadoras de más desolación, de más destrucción, de más decadencia, de más
castigo.
Periodistas
y referentes mediáticos siempre al servicio del mejor postor o de su postor predilecto vociferan sus preferencias, tal como lo hace desde los medios del
grupo Indalo, C5N y Radio 10 el inefable Gustavo Sylvestre con su verba tan inflamada
como insípida.
Como
casi todos sus colegas de cualquier espacio del espectro que va de derecha a
izquierda y de izquierda a derecha, el mencionado periodista carece de
auténtica formación política y de conocimiento en serio sobre cómo funcionan
las sociedades y, en particular, la Argentina y, muy especialmente, nuestro tan
admirable Pueblo.
Toda
la entente ha encontrado la veta más apolítica y
más trillada para debilitar y obligar al gobierno a capitular: las denuncias
de corrupción.
La
táctica cliché y ya estereotipada, sustentada en las denuncias de corrupción,
fue inaugurada contemporáneamente en nuestro país por el Frepaso y, particularmente,
por su entonces afamado y hoy borrado fundador, Carlos Chacho Álvarez; a la
vista está de qué poco y nada sirvió esa táctica políticamente tan precaria.
Obviamente
este gobierno es un nido de corruptos del cual el jefe de gabinete es apenas
una muestra, la píldora homeopática en las estanterías de la droguería Suizo Argentina.
¿Pero
qué se esperaba antes de diciembre de 2023? ¿No estaba a la vista que los
libertarios aspiraban a llegar para satisfacer sus delirios megalomaníacos y
para llenarse bolsillos y cajas de seguridad?
Quienes
siguen mis publicaciones recordarán que desde que Milei apareció haciendo campaña,
meses antes de asumir, pronostiqué que se trataría de un gobierno
indeseable que se debatiría entre la implosión y la explosión.
Es evidente
que lo que se da en llamar “neoliberalismo” y, particularmente, la escuela austríaca
de Economía es la cobertura racionalizadora y seudo académica de un dogma que
propicia los negociados.
La
fratria Milei y sus secuaces llegaron al gobierno de la mano de la horda que
porta los genes de la dictadura y que desde el menemismo logró proliferar.
La
horda nace de las entrañas de la masa, esa configuración
social amorfa, antipolítica, desinteresada de todo lo que no sea satisfacerse a
sí misma sin esfuerzo y sin inteligencia.
De la
masa emerge también la gilada, término tan propiamente
rioplatense, proveniente del caló o gitano español y difundido desde hace más
de un siglo por los muchachos del arrabal y adoptado por los caneros, los “muchachos
buenos “.
Con
la defenestración del gobierno libertario, la horda pierde, al menos
provisoriamente, poder.
La
gilada pasa, entonces, a convertirse en la fuerza manipulable a
la cual la entente ahora se dirige con el propósito mezquino de instalar las
candidaturas antes citadas.
Claro
que todo lo antedicho y toda la campaña lanzada por la entente se corroboraría
si efectivamente la fratria Milei se quedó sin sostén, sin apoyo, sin avales
locales e internacionales.
Ciertamente
la entente y, particularmente la oposición kirchnerista y de otras variantes
del seudo peronismo, progresista y de izquierda, se repiten en un déjà vu
tantas veces utilizado: el de agarrarse de la corrupción dejando en evidencia
que carecen de Proyecto y de capacidad para ejercer la Política.
Dirigencias,
medios, intelectuales y encuestadores están en las antípodas del lugar en el
que tiene todo el sentido la siguiente verdad peronista, formulada por Perón y
emblemática del peronismo fundacional:
"En esta tierra lo mejor que tenemos es el
pueblo"
Rubén
Rojas Breu
Trabajador,
activista y dirigente político desde 1958
Docente
universitario de grado y de posgrado desde 1969 en UBA y otras universidades
públicas y privadas de la Argentina
Lic.
en Psicología UBA, 1973
Científico
e investigador social desde 1974
Autor
del Método Vincular, de aplicación en los campos social, político y mercado,
desde 1980 con libros y artículos publicados
Autor
de teorías sobre Política
Buenos
Aires, mayo 8 de 2026
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