jueves, 5 de junio de 2025

UNA ARGENTINA TIRANIZADA POR LA CRUELDAD

 



Rubén Rojas Breu

 

UNA ARGENTINA TIRANIZADA POR LA CRUELDAD

 

Entre las argentinas y los argentinos se propaga la sensación penosísima de que estamos bajo la tiranía de la crueldad.

 

En las manifestaciones de este miércoles 4 de junio fue la palabra más invocada, más conmovedoramente pronunciada.

 

La crueldad se nos presenta como un modo de gobernar y de coexistir que pareciera que va más allá de la Política, de lo socialmente inteligible.

 

Vale aclarar que Maquiavelo, fundador de la Política como ciencia, la incluye como categoría política, lo cual nos habilita a utilizarla en este análisis.

 

La crueldad dentro de las nosologías psicológicas y psiquiátricas se incluye en la psicopatía y la perversión: falta de empatía, hostigamiento del débil, violencia, manipulación, ausencia de sentimiento de culpa, provecho o goce sádico por el maltrato del otro.

 

La crueldad del gobierno libertario, de sus secuaces, de quienes lo apoyan y de quienes lo votan alcanzó una dimensión y un protagonismo de tal índole que nos obliga a tratarla en particular.

Un 15% de porteños adolescentes y adultos en los últimos comicios canalizó su obstinada crueldad votando por LLA.

 

La crueldad está presente desde el inicio de la Historia: no hay catálogo que alcance para contener todas las atrocidades que se cometieron a lo largo de los milenios para imponer la voluntad desenfrenada de los déspotas.

 

Así que, para no abrumar, sólo cito algunos ejemplos resonantes: la matanza de bebés ordenada por Herodes el Grande, las maldades de Calígula y Nerón, los exterminios cometidos por los conquistadores europeos en nuestro continente y en otras latitudes, los genocidios llevados a cabo por el nazismo y el fascismo, la barbarie franquista, las prácticas brutales del estalinismo, las invasiones de grandes potencias orientales de sus países limítrofes, la conducta sistemática belicista del país yanqui, tan deshumanizante,  

 

 

Por supuesto, en lo que nos toca, la conquista del desierto, sobre todo la ordenada por Julio A. Roca y las dictaduras cívico militares que se sucedieron a partir de 1930 alcanzando su pico con la dictadura terrorista de estado instaurada en 1976.

 

Precisamente, esta crueldad que hoy estamos viviendo es hija dilecta de tal dictadura, la cual dejó como herencia no sólo la destrucción de la Argentina sino también la naturalización del mal y del terror, de la criminalidad, de la violencia contra mujeres, trabajadores, jubilados, las mayorías, incluyendo niñas, niños, adolescentes, ancianas y ancianos.

 

Ocupémonos de este presente aterrador, injusto y de ejercicio extremo de la crueldad por parte del gobierno y los suyos.

 

Entre los suyos encontramos, por arriba, a sus mandamases, los concentradores de poder y de riqueza globales y locales, las nuevas oligarquías del planeta, así como particularmente el país yanqui y su socio principal, el gobierno ultraderechista y genocida de Israel que descarga toda su crueldad hoy contra palestinas y palestinos.

 

Por abajo, quienes lo acompañan y apoyan dentro de la población en general, adherentes y votantes, satisfechos y cómplices de tanta crueldad.

 

No se puede ser complaciente ni paternalista ni condescendiente con quienes votan o simpatizan con este gobierno, se trate de sus principalmente beneficiados, se trate de humildes o marginales.

 

Todas esas y todos esos acompañan y ejercen la crueldad.

 

Entre los votantes y simpatizantes predominan quienes se hartaron del autoritarismo kirchnerista, pero eso no justifica su conducta a favor de esta tiranía.

 

Tanto política como electoralmente existen opciones: progresistas, seudo peronistas no K, la izquierda clasista e, inclusive, fuerzas de la derecha que se comportan de un modo relativamente civilizado.

 

Esta crueldad de los libertarios no nos llegó de Marte ni se dio de un día para el otro: el comportamiento onda horda se viene dando desde la dictadura, se impulsó con el menemismo y se toleró, cobijó o alentó por todos los gobiernos en lo que va del siglo.

 

El gobierno libertario hace un culto de la crueldad; más aún, hoy es su única manera de conducirse, es su única política.

 

Conmueve hasta lo más profundo la violencia verbal y física que ejerce contra jubiladas y jubilados, contra discapacitados, contra mujeres, contra la diversidad de género, contra trabajadoras y trabajadores, contra la educación pública y contra la salud pública tal como se está viendo en su ensañamiento contra el Garrahan.

 

 

Es decir, sea por el hambreamiento, sea por el castigo a instituciones imprescindibles y valiosísimas, maltrata ferozmente a niñas y niños.

 

Más maldad no puede imaginarse.

 

Según el Diccionario de la Lengua, la primera acepción de la palabra crueldad es “inhumanidad”, acepción a la que se suman “fiereza de ánimo, impiedad” y sinónimos varios.

 

Etimológicamente, deriva del latín “crudelitas”, que a su vez se origina en “crudelis” que significa “crudo”, “áspero”, “de corazón duro”.

 

Para este análisis opto por la combinación “inhumanidad” y “crudo”.

 

Se deduce que, por donde se mire, la crueldad se ejerce con un objetivo último, terminal y macabro: acabar con la Humanidad.

 

La vinculación con lo “crudo” simboliza la muerte de lo Humano, la destrucción de la Cultura, toda vez que una característica exclusivamente humana, es la preparación y cocción de los alimentos, gracias a la conquista del fuego con el fin de alimentarnos, por lo cual según la mitología griega fue castigado Prometeo (aclaro que los alimentos que comemos crudos como gran parte de los vegetales, implican lo cultural por su siembra, recolección y preparación; es decir, es como si también pasaran por la cocción).

 

La fratria Milei y sus sostenedores aborrecen a la Humanidad misma.

 

 

 

Que el actual presidente considere “hijitos” a sus canes revela hasta qué punto su odio se dirige contra la humanidad: convalida la opinión idiota de quienes dicen” “prefiero los animales a las personas”.

 

Mucho se puede especular acerca del porqué del odio de la fratria Milei a la Humanidad, basándonos en lo que se ha difundido: maltrato paterno en la infancia con indiferencia materna, acoso en la escuela y colegio, títulos universitarios de bajo nivel tanto del hermano como de la hermana que alimentan el complejo de inferioridad, incapacidad laboral según se ha señalado con creces y vaya a saber qué tanto más sobre lo cual me abstengo de decir para respetar la intimidad y para no caer en el mismo tipo de comportamiento de brutos de los referidos.

 

Sin duda sus acólitos, desde sus más cercanos hasta el último de sus votantes comparten el resentimiento, el complejo de inferioridad, la falta de cultura, la hostilidad a los humanos.

 

 

Las dirigencias de la oposición (¿oposición?) se fueron acomodando a esta crueldad, se fueron amoldando, valiéndose de la creencia boba de que todo se resuelve en las urnas y sirviéndose de las manipuladoras encuestas, día a día más asociadas a la falta de escrúpulos, instrumentos que dan letra a los operadores mediáticos y que ponen el dedo en la llaga de quienes participamos del Pueblo, de quienes militan y luchan.

 

Las y los dizques opositores se acomodaron tanto que se manejan con la peregrina idea de que los libertarios y la masa informe que los apoya son una legítima expresión política y que los Milei están ahí por la voluntad popular.

Más crueldad todavía.

 

Es triste, y forma parte del ejercicio de la crueldad, el efecto desalentador que produce entre tantas y tantos luchadoras y luchadores, entre tantas y tantos argentinas y argentinos que padecen, la difusión de los datos falaces de encuestas y “focus groups”.

Crueldad, crueldad y más crueldad.

 

¿Qué es puede hacer contra la crueldad?

 

-       Persistir en la creciente movilización popular

 

-       Generar y potenciar la cultura política

 

 

-       Construir la conducción y la organización políticas de la nación, del pueblo y de los trabajadores que requerimos imperiosamente.  

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, junio 5 de 2025


domingo, 1 de junio de 2025

EN UNA ARGENTINA DERRUMBADA Y SIN RUMBO HAY QUE CONVOCAR

 


 

Rubén Rojas Breu

 

EN UNA ARGENTINA DERRUMBADA Y SIN RUMBO HAY QUE CONVOCAR

 

Estamos padeciendo una Argentina derrumbada y sin rumbo.

 

Derrumbada por la depredación que lleva a cabo el gobierno libertario respondiendo a sus mandamases locales y globales, yanquis, sobre todo.

 

Es como si la Argentina actual se pareciera a la que se describe en la novela gráfica auténtica, la de Oesterheld, en la cual los invasores destruyen todo lo que se encuentra a su paso.

 

Enfatizo: la historieta original, no la versión desvirtuada y lavada de la serie que alcanzó tanta repercusión.

 

Esa depredación fue iniciada hace décadas, muy subrayadamente a partir de la dictadura terrorista de estado instaurada en marzo de 1976, aunque ya desde el 55 había iniciado su tenebroso andar.

 

Todos los gobiernos civiles desde el 83 hasta acá contribuyeron a la devastación, al atraso y a la pobreza.

 

Todas las dirigencias oficiales o conocidas, políticas, gremiales, sociales y sectoriales de cualquier índole, tienen responsabilidad respecto de este punto tan penoso al que hemos arribado, a este calvario que parece irreversible.

 

Eso indica también que estamos en una Argentina sin rumbo: no hay dirigencia, intelectuales ni referentes ni medios de conocimiento público o fama, genuina e inteligentemente capaces, de sacar a nuestro país de esta situación calamitosa y de conducir hacia la emancipación y la realización, hacia la plena soberanía, hacia un desarrollo integral a la altura de las potencias, hacia la justicia social plena.

 

La ultraderecha libertaria, la de la fratria Milei y sus secuaces tiene como objetivo la destrucción: acorde con lo antedicho, más destrucción de lo ya destruido.

 

Como si hubieran leído mal el célebre texto de Freud “El malestar en la cultura” se conducen buscando arrasar con ella, arrasar con la cultura.

 

Por supuesto que ningún libertario tiene idea de tal texto de Freud, ni siquiera de quién fue Freud; apenas si el mate les da para ver las pelis y los dibujitos yanquis o para saber sobre engendros tales como Batman o el Capitán América o distraerse con Stallone y su Rambo.

 

Diciéndolo en fácil: Freud habla de la Cultura no para referirse a lo propio de quienes se consideran cultos.

Habla de Cultura en su acepción antropológica, como la vida plena en sociedad, característica de los humanos, como modo de vida que nos diferencia tajantemente del reino animal.

 

Los libertarios representan la destrucción de la Cultura y de la Humanidad hasta en sus símbolos: leones y águilas que representan a los humanos de bien, valientes y ejemplares, versus los mandriles con los que se degrada a opositores, al mismo tiempo que la fratria Milei asume como “hijitos” a perros.

 

Los Milei y los suyos representan la humanización de los animales y la animalización de los humanos: las fronteras entre lo animal y lo humano quedan borradas.

 

 

La gran mayoría de argentinas y argentinos cría nenas, nenes y adolescentes, son madres y padres: crían con amor y dedicación y, a menudo contando con el apoyo, la atención y el afecto encomiable de abuelas, abuelos, parientes, amigas y amigos, profesionales mal pagos y explotados, etc.

 

Siguiendo en versión fácil, el “malestar” del que habla Freud es el ocasionado por la represión de los instintos a la que estamos exigidos para hacer posible la vida en sociedad, para hacer posible la Cultura.

 

La fratria Milei, sus esbirros y sus apoyos, así como la ultraderecha internacional con manipuladores (super acaudalados, corporaciones y estrambóticas sectas disfrazadas de religiosas o místicas), buscan denodadamente la destrucción de la Cultura para salirse ellas y ellos de las restricciones que la misma impone para vivir civilizadamente.

 

Se deduce que esa intención encierra la decisión de acabar con la Humanidad misma: si lo humano sólo se da en la Cultura y si la Cultura sólo es propia de la Humanidad, principio transitivo mediante, su finalidad es acabar con lo humano, a la manera de los invasores a los que se opone el héroe colectivo de Oesterheld.

 

O sea, para acabar con su propio malestar, las hordas libertarias pasadas de egoísmo y de crueldad, procuran hundir en el tormento a las mayorías: a la manera de una operación bancaria, transfieren su malestar de caprichosos a la población maltratada y desposeída.

 

 

El Pueblo, y solamente el Pueblo, viene dando la pelea, desde hace décadas, para emanciparse y realizarse, en intrínseco vínculo con la nación.

 

En particular, el Pueblo y solamente el Pueblo, viene luchando contra el accionar brutal del gobierno libertario.

 

En ese cuadro de situación, dirigencias de la oposición comienzan a preocuparse por lo único que les interesa según la mezquindad que las caracteriza: los procesos electorales del corriente año.

 

Su electoralismo enfermizo hace que entren en el juego del gobierno libertario, al punto de que el periodista Gustavo Sylvestre, vocero de la facción kirchnerista y afines, se sale ahora con que “por fin la sociedad argentina esta semana dio señales de que quiere acabar con este estado de cosas”.

 

Pasa por alto la pelea que el Pueblo viene dando en todas las formas desde diciembre del 2023 (y desde antes, como ya expresé).

 

Para peor, demostrando que entra en el juego de los Milei, dice que el enfrentamiento es entre el mileísmo y el antimileísmo.

Superficialidad mayor no se encuentra. Anteojeras.

 

La lideresa K, la señora Cristina Fernández de Kirchner vuelve a los estrados y tribunas tratando de revitalizar el impresentable PJ y alardeando de un conocimiento de la política del cual carece, lo cual demostró sobradamente gobernando, dirigiendo y hasta eligiendo a sus candidatos en las elecciones de la última década (Scioli, Fernández y Massa).

 

El kirchnerismo y sus aliados supuestamente progresistas contribuyeron a la pobreza, al atraso, a la gestación de grietas engañosas y nocivas y, también, a que acabáramos gobernados por los Milei y sus esbirros.

 

¿Qué puede la señora CFK proponernos como novedoso? ¿Qué capacidad de convocatoria real tiene? ¿Qué Proyecto elaboró, propone o impulsa?

 

Las mismas preguntas vale hacerlas respecto de otras figuras en las cuales se ponen expectativas, tales como el gobernador bonaerense, un afamado dirigente social, algún que otro dirigente gremial con repercusión, advenedizos de facciones que presumen de alfonsinistas o progresistas o radicales de verdad.

Expectativas basadas en la ingenuidad y en la falta de aprendizaje a partir de las experiencias.

Todo es presunción, todo es alarde, todo es rosca, todo es egolatría.

 

Ni siquiera están tomando nota de la descomunal abstención electoral, todo un síntoma muy elocuente del divorcio sin retorno entre las dirigencias y la población, del divorcio sin vuelta entre los contubernios o las mediocres figuras públicas y el Pueblo.

 

Todo es más de lo mismo por parte de esas facciones, dirigentes, medios y mediáticos, en momentos que estamos en pleno derrumbe.

 

Sin rumbo, sin Proyecto, sin conducción, sin organizaciones políticas, sociales y gremiales auténticas, sin referentes e intelectuales famosas y famosos con idearios, análisis y propuestas originales a la altura de tanta tragedia: así de mal estamos.

 

Si hay compromiso en serio con la Patria y con el Pueblo es posible producir un Proyecto: yo lo hice y lo publiqué (ver rubenrojasbreuelaula.blogspot.com): ergo, es factible.

 

De esto no se sale vociferando contra los Milei o inventando debates ya fagocitados por el tiempo, con olor a naftalina.

 

Se trata sí o sí de generar una gran convocatoria para conducir al Pueblo, fortaleciéndolo con el objetivo de un Proyecto.

 

No se trata de temas de agenda o de quedarse en el enojo contra los libertarios cavernícolas.

 

Perdón por lo reiterativo: se trata de convocar, de CONVOCAR, de escuchar al Pueblo y de hacerlo en función de un Proyecto de emancipación y de realización, soberanía, desarrollo integral a nivel de potencia, de justicia social plena y de justicia en todas las áreas que hacen a la vida en sociedad, que hacen a la Cultura tal como la definí, que hacen a la procura del bienestar de las argentinas y de los argentinos.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, junio 1° de 2025


martes, 6 de mayo de 2025

UNA MIRADA SINGULAR SOBRE LA SERIE ARGENTINA "EL ETERNAUTA"

 



Rubén Rojas Breu

 

UNA MIRADA SINGULAR SOBRE LA SERIE ARGENTINA “EL ETERNAUTA”


Mi conciencia, tan implacable como ardiente me impele a expresarme en torno a una serie que ha logrado significativa repercusión.

Me digo a mí mismo que no puedo ausentarme ante un acontecimiento que se ubica tan de lleno en la argentinidad.

Al mismo tiempo aclaro que afronto la cuestión con una mirada singular, una mirada que difiere de lo que se divulga sobre esta nueva serie, distinta de lo que leo o escucho continuamente, tanto de la Argentina como del exterior.


Una demostración de la singularidad de mi mirada es que la serie en ésta, su primera temporada, me genera ambivalencia.

Por un lado, valoro enormemente que una historieta excepcional, una auténtica novela gráfica de gran originalidad de un autor argentino tan valioso e innovador como Oesterheld recobre la actualidad que merece gracias a la serie.

También valoro hasta cierto punto el esfuerzo, lo bueno que pueda encontrarse en la realización de la serie, particularmente la estética, la fotografía, el ritmo, la cámara y varias de las actuaciones.

Por otra parte, en cambio, asumo una posición crítica acerca de esta primera temporada de la serie, particularmente en estos aspectos:

- El desequilibrio entre la fuerte impronta tecnológica, los efectos especiales y/o la inteligencia artificial de un lado y la comparativamente débil tensión dramática.

Es decir, lo tecno, el impacto de lo visual a la manera de la inteligencia artificial tiene más peso que la dramática, que la intensidad de una trama, que las interacciones entre personajes, que las composiciones de los personajes, que los diálogos que en las distintas versiones de la historieta de Oesterheld y sus dibujantes Solano López o Breccia son sumamente potentes, movilizadores.

Quizá la combinación del espíritu de época tan afecto al impacto por el impacto mismo con los condicionamientos de la yanqui Netflix hayan sido determinantes en tal desequilibrio.


- Que el personaje protagónico sea interpretado por Ricardo Darín es desafortunado.
Y por cierto que es factor de la débil tensión dramática a la que ya me referí.

Darín carece de la capacidad actoral, de la formación intelectual y de la cultura política que se requieren para dar vida a Juan Salvo.

Mi opinión de siempre es que Darín actúa de Darín: siempre monocorde, siempre igual a sí mismo, siempre elegido porque resulta atractivo para la masa ya que genera fácilmente identificación; claro que tal atractivo se traduce en taquilla.


Además, el perfil de Darín no tiene similitud ninguna con el Juan Salvo ideado por Oesterheld y sus dibujantes.


En general, sus compañeras y compañeros del elenco lo superan; es conmovedor saber que en algunos casos deben subsistir con ingresos bajos y trabajos precarios, tan paupérrima es la producción actual de nuestro país en cine y televisión.

Tampoco Stagnaro alcanza el nivel que se espera de un realizador a la altura de una gran obra como “El eternauta”.

Su proclividad a romantizar la decadencia es notoria en esta realización, romantización de la decadencia que ya mostró en producciones tales como “Pizza, birra, faso”, “Okupas” y otras.

Desde el inicio con la partida de truco en un lugar sórdido tal proclividad se manifiesta. Lo digo sin prejuicios ya que soy viejo truquero.

Pero si ubica la serie en esta época podría haber sustituido el inicio del original de Oesterheld por una situación más propia de esta contemporaneidad: compartir algún juego de mesa por personas de ambos géneros, por ejemplo.
Si se tomó tantas licencias respecto de la obra de Oesterheld también podría haberlo intentado con ese inicio.

Además, hace literal el culto por lo viejo, enmascarando el atraso industrial y tecnológico que padecemos argentinas y argentinos, postergándonos en el mundo y condenándonos a la miseria.

Claro que cuenta con la simpatía de referentes, “comunicadores”, expertos, analistas y otros especímenes que celebran que la serie muestre a los argentinos como somos, como si además argentinas y argentinos fuéramos todas y todos los mismo, un amorfo homogéneo.


Un modo de mostrar que oculta o transfigura lo que sufrimos: privaciones, dolor, opresión y malestar de nuestra población preexisten a la caída de cualquier nieve tóxica.
Juan Salvo, Elena, Favalli, Ana y todos los demás vivían muy mal antes del fenómeno letal.


Es oportuna la contextualización.

Oesterheld genera un personaje (o varios), el eternauta o los eternautas, viajeros en la eternidad, hacia fines de los 50, después del derrocamiento inconstitucional y violentamente represor llevado a cabo por fuerzas reaccionarias cívico-militares.

Toda la obra de Oesterheld, sus diferentes versiones, corresponden a un período de dictaduras.

En ese contexto, se dieron la Resistencia Peronista, las luchas clasistas, cierto auge de la izquierda, el Rosariazo, el Cordobazo, las acciones guerrilleras en franca oposición contra las oligarquías locales, contra el imperialismo y contra el neocolonialismo.

En esa época se peleaba por un Proyecto de emancipación y de realización de nación, pueblo y trabajadores o, desde la izquierda, por la llegada de la clase obrera al poder.
En el mundo una ola de luchas por la liberación se imponía: revoluciones cubana, checa, emancipación de Argelia y otras naciones africanas, etc.

A lo que voy es a que, si bien la Argentina afrontaba ya el atraso, esquivaba la decadencia gracias a las luchas y la esperanza de un Proyecto. Había, además, una clase obrera, industrial, fuerte, organizada y un movimiento estudiantil potentísimo y muy combativo.

Había organizaciones políticas y un desarrollo cultural a la altura de los países más avanzados y muy por encima del paupérrimo nivel cultural yanqui.

Todo eso pese a la represión brutal que padecíamos y que culmina con la Triple A y el Plan de exterminio de la última dictadura, lo cual contaba con antecedentes como los fusilamientos del 56, la desaparición de Felipe Vallese y de Juan Pablo Maestre, la masacre de Trelew, los asesinatos de trabajadores y estudiantes en distintas movilizaciones, la prisión y la tortura, lo cual yo mismo padecí bien personalmente.

Es decir, había atraso y opresión al mismo tiempo que épica y lucha. No había intenciones de dejarse arrastrar hacia la decadencia.

Hoy en cambio afrontamos la decadencia: atraso, desaparición de las organizaciones políticas, pobreza extrema, desigualdad colosal, concentración descomunal de riqueza, gobiernos antipopulares habiendo llegado al extremo de soportar este despotismo libertario, este régimen de brutos.


La serie pasa todo eso por alto; por ejemplo, naturaliza el atraso: hace como si no hubiera que caer en la cuenta de que no tenemos industria, no tenemos trabajo digno, no tenemos desarrollo científico ni tecnológico, no tenemos infraestructura ni transportes modernos, no tenemos Proyecto ni conducción política ni organizaciones políticas. No somos la Argentina de los 50, los 60, los 70. Ni siquiera de los 80.

Aunque dista de la intención de la serie, emerge en la misma la diferencia en la que vengo insistiendo a solas: Pueblo versus masa.

Insinuándose casi desde el principio, a partir del cuarto episodio eso se hace patente: Juan Salvo, sus compañeras y compañeros y en particular Franco, el maquinista, esbozan al Pueblo.

Del otro lado, está la masa, los indiferentes o los que buscan salvarse a costa de quienes sea, los manipulables finalmente.

De esa masa surge lo que caracterizo habitualmente como la horda, representada por los escarabajos gigantescos y, con la fratria Milei, “los leones, los troles, los criminales, los difamadores, los violentos de género, los matones, los gatilleros de las fuerzas de seguridad”.


El brazo-mano ideado por Oesterheld queda sobre el final de la temporada como la representación del gran manipulador ante quien se encolumna la masa y a quien sirve la horda.

La diferenciación entre Pueblo versus masa y horda es nuevamente clave.

La primera temporada de la serie termina revelando a medias al jefe de la masa y de la horda.

El gran interrogante es si el Pueblo construirá su conducción y su organización líder.


Conclusión: la historieta de Oesterheld supera de lejos, pero muy de lejos, a la serie.


Se requiere mucho más que el patrocinio de Netflix y que la inteligencia artificial para producir algo a la altura de tamaña novela gráfica.

De todos modos, celebro que gracias a la serie “El eternauta”, su autor y sus dibujantes logren renovada notoriedad.

Celebro también que eso genere debate y, ojalá, que contribuya un poquito también a la esperanza de que la construcción colectiva, tan opuesta al “héroe individual” o a los repudiables superhéroes yanquis, es la herramienta primordial para que la Argentina y nuestro pueblo se encaminen hacia su liberación y su realización.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, mayo 6 de 2025

 


jueves, 20 de febrero de 2025

HERMANOS MILEI

 



 

Rubén Rojas Breu

 

LA FRATRIA MILEI

 

De acuerdo al diccionario de la RAE estas son las acepciones de fratria que valen para esta publicación: “conjunto de hijos de una misma pareja” y -la más a propósito-, “sociedad íntima, hermandad, cofradía”.

 

El tipo de estafa que acaban de cometer es un indicador de todo un patrón de comportamiento de los Milei, patrón de comportamiento que se dio a lo largo de su vida por lo que se va denunciando y que fue muy notorio en su campaña electoral, en sus actos de gobierno y en el trato que dispensan a las personas, empezando por colaboradores o amistades.

 

 

Son ejemplos de tal tipo de trato Ramiro Marra, Cavallo y su hija, Mondino y continúa una inacabable lista a la que se van a sumar nuevos nombres, incluyendo, según se dice, Santiago Caputo.

 

Ese patrón de comportamiento consiste en “INFLAR Y DESCARTAR”: inflaron Libra y la descartaron cuando ya habían hecho negocio.

Lo mismo se va sabiendo por la comisión de otros delitos o irregularidades: cohecho, transgresión de la ética pública, asociaciones ilícitas, fraudes varios.

 

Inflar y descartar.

 

Inflaron a la casta como enemigo para atraer a la masa manipulable y en el gobierno la descartaron como blanco de ataque para subordinársele.

 

Inflaron promesas demagógicas (reducción de impuestos o control de tarifas) y luego las descartaron gobernando.

 

Inflaron figuras y colaboradores a los cuales después echaron al incinerador o guillotinaron, como les gusta decir.

 

Inflar y descartar, ensalzar y guillotinar, sobreprometer y defraudar: todo es un mismo patrón según el cual nada vale ni nadie es respetado fuera de la fratria.

 

A esta altura tendríamos que estar analizando y celebrando la caída, la destitución o, por lo menos, la renuncia de los hermanos Milei.

 

Sucede que las mismas condiciones que los llevaron a gobernar se mantienen inalterables, desde hace décadas ya, y son las que explican por qué todavía siguen en la Rosada y en Olivos y viajando por su país amo.

 

Tales condiciones sobre las cuales me he explayado sobradamente en infinidad de publicaciones, disertaciones, reuniones y clases son: la decadencia cultural, social y política, el atraso fenomenal y el debilitamiento atroz de las instituciones.

 

Nadie entre quienes disponen de poder quiere asumir su responsabilidad ni reconocer que si no destituyeron a esta fratria es porque:

 

-    Carecen de capacidad de convocatoria y de aptitud

 

-    Prefieren conformar a la masa, subordinarse a las grandes corporaciones y dar bola a los medios, a las redes virtuales y a las empresas encuestadoras, en vez de escuchar al Pueblo.

 

 

-    Esperan, en modo cipayo y servil a lo que haga la justicia yanqui, justicia que permitió que Trump llegue a la presidencia, justicia que a lo largo de dos siglos y medio dio sobradas muestras de complacencia o de complicidad con delincuentes, en tanto respondan al supremacismo blanco y sean potentados.

 

Si a Milei lo juzgan en EEUU es por sudaca, así nomás, y es penoso que medios que se dicen nacionales y populares y la oposición estén esperando eso.

 

La fratria Milei debe ser destituida, juzgada y sentenciada en la Argentina por argentinas y argentinos.  

 

Es, entonces, imperdonable que a esta altura ni la oposición en todo su espectro ni el Congreso ni el Poder Judicial hayan resuelto acabar con esta fratria incalificable.

 

No van justificaciones de que están evitando algo peor como el reemplazo por Villarruel o el descalabro institucional.

 

Basta de supercherías, de extorsiones y de amenazas.

 

Bochornosa, vergonzosa tanta inacción, tanto más cuanto estamos bajo la lupa o recibiendo reproches y burlas en el planeta.

Lo que es todavía peor, hacia adentro de nuestras fronteras, se está convalidando o premiando la corrupción, los comportamientos delictivos, lo lumpen; también, se está desestimulando o maltratando a quienes laburan y a quienes se comprometen social y políticamente.

 

La fratria Milei se caracteriza por un vínculo sólidamente simbiótico, sincrético, como unida por un cordón umbilical.

 

Hermana y hermano son cara y ceca de una moneda, son como siameses.

 

Separados carecen de toda identidad.

 

La hermana es quien, inconscientemente, posibilita que su hermano se adapte, muy precariamente, a la vida en sociedad.

 

El hermano es quien, también inconscientemente, le da a la hermana la posibilidad de sustento y de identidad.

 

La una sin el otro o él sin ella, caen en un desequilibrio inmanejable, derrapan, se derrumban, se disuelven psíquica y socialmente.

 

La fratria Milei es un emergente brotado de la decadencia, de la tremenda caída en la endogamia en la que está inserta la sociedad argentina.

 

La endogamia implica identificación extrema entre personas y grupos, al interior de todas y cada una de las organizaciones.

 

Identificación sin diferenciación, sin reconocimiento del otro como distinto con quien se interactúa y sin Proyecto.

 

Cuando la endogamia se naturaliza y se  absolutiza, propicia la aversión a la ciencia, la aversión a la Política, el retorno de comportamientos primitivos incluyendo la violencia física y verbal, la hostilización hacia todo, el desprecio por los otros, entre otras calamidades.

 

La fratria Milei representa en su mayor voltaje a esa endogamia tan generalizada y tan presente en las dirigencias, medios, intelectuales y, también, en las grandes corporaciones que aquí operan.

 

La fratria Milei indudablemente desde edad muy temprana funciona en ese registro tan simbiótico, de tanto apego o pegoteo.

 

La simbiosis se disuelve, maduramente, por la intervención del Tercero, de las figuras, grupos y organizaciones que encarnan a la sociedad.

 

No se trata del “Padre” de la Ley del Padre de la teología del psiquiatra francés Lacan, teología cuya influencia sirvió y sirve para impulsar el apoliticismo, el patriarcalismo y la derechización espantosa en la que se cayó y que nos trajo a los Milei.

 

Se trata del Tercero que representa a lo social y, dentro de lo social, fundamentalmente a la Política y las instituciones a cargo de lo público.

 

Los Milei están huyendo hacia adelante con el único fin de preservar su simbiosis, su apego.

 

Reprimir a jubilados ayer o avanzar contra el Banco Nación son acciones que indican esa huida hacia adelante, un tipo de acciones en las que persistirán si no se termina con su mandato.

 

Pero lo que no hagan el Congreso, las instituciones o las dirigencias, lo hará el tercero por excelencia, el Pueblo, u otros como la “justicia” yanqui o la jueza Servini si es arrinconada contra las cuerdas o alguna otra intervención de las que están en ciernes.

 

Porque en el destino inexorable de la fratria Milei está su separación, esa separación que evitaron durante más de cincuenta años de vida.

 

Esa separación, que conlleva su caída, va a ser sumamente traumática para ellos, pero les va a llegar, de una manera o de otra.  

 

Confío para ese logro, como siempre, en el único Tercero que tiene la capacidad de transformar de raíz en busca de su emancipación y de su realización: como ustedes bien saben, el Pueblo.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 20 de 2025


viernes, 14 de febrero de 2025

QUÉ ES MILEI

 



 

Rubén Rojas Breu

 

 

QUÉ ES MILEI

 

MILEI ES, SIMULTÁNEAMENTE, CONSECUENCIA, REPRESENTACIÓN Y EJECUCIÓN.

 

MILEI ES CONSECUENCIA de la decadencia y del atraso, de la declinación de la Política y de la obsolescencia del régimen político-institucional.

Ya expuse mucho al respecto en mis publicaciones anteriores, así que acá prescindo de abundar.

 

MILEI ES REPRESENTACIÓN de la masa, la cual generó la horda que lo encaramó como referente primero y como gobernante desde fines de 2023.

 

La masa es muy diferente del Pueblo.

Mientras el Pueblo tiene por objetivos su emancipación y su realización integrando a la Nación y a los trabajadores, la masa es meramente seguidista, rehúye la política y espera recibir sin hacer.

 

La horda que de ella emerge es abiertamente hostil al Pueblo y destructora de la Política.

 

Mientras el Pueblo para sus nobles propósitos construye poder autónomo, la masa se somete a actores y sectores a los que le asigna posiciones dominantes.

 

El Pueblo puede poner a la masa de su lado si desarrolla poder, para lo cual hoy carece de conducción política y de organizaciones políticas genuinas y eficaces.

De ahí, la desazón de tantas y tantos militantes de verdad, de tantas y tantos compañeras y compañeros.

 

Toda esta diferenciación entre masa y Pueblo se la saltean dirigentes, intelectuales, encuestadores y periodistas, para beneplácito de los concentradores de poder y de riqueza.

 

Basándome en mi creación más difundida, el Método Vincular, a Milei y sus libertarios hay que considerarlos como términos de un vínculo cuyo complementario es la masa.

 

Tanto la masa como Milei se ubican del lado de la Primarización, una conceptualización de suma complejidad de la cual aquí destaco lo nuclear y de más fácil comprensión.

 

Es la endogamia.

Tanto la masa como Milei se ubican en la cerrazón endogámica.

 

La masa porque se desenvuelve dentro de su mundillo conocido y familiar.

Milei por su simbiosis pública con la hermana, simbiosis que se expande a todo su grupo de férrea pertenencia.

 

Esa adhesión tan encolada, rígida y sincrética, tan resistente a toda diferenciación, da cuenta del rechazo a todo lo distinto y a todo lo que genera autonomía, de modo que en la redada caen: la ciencia y los científicos, las mujeres, los homosexuales, los transexuales y no binarios, el arte y los y las artistas, los y las jóvenes que no se dejan arrastrar por la horda, los opositores a pesar de ser tan flojitos, los apenas disidentes, los trabajadores y jubilados que reclaman, los periodistas un poquito díscolos y la lista sigue y en crescendo.

 

Porque Milei declama sobre la libertad de los individuos, pero él no puede despegarse de su hermana, integrando una dupla indisoluble, así que, ¿de qué “individuo” habla?

 

Se deduce que tiene mucho miedo a separarse maduramente de la hermana, a salirse de la fratria que lo sostiene.

 

Criar perros, animales domésticos y predecibles, es sumamente fácil si se compara con ejercer la paternidad y la maternidad: bebés, niñas, niños y adolescentes, imprevisibles y cuestionadores, obligan, afortunadamente, a crecer, a madurar, a responsabilizarse, a amar y, por lo tanto, a superar los lazos simbióticos y el pegoteo.

Inimaginable para Milei lo de despegarse de la hermana.

En una entrevista periodística contó que sufre mucho viajando.

Le resulta penoso salir del cascarón; lo confesó.

 

MILEI ES EJECUCIÓN de los planes de las grandes corporaciones financieras y, sobre todo, de las “nuevas oligarquías” que hoy inquietan sobremanera a dirigentes, gobernantes e intelectuales europeos.

 

Afrontamos una nueva oligarquía global constituida por los más grandes magnates del planeta.

 

Milei es el empleado dócil de la nueva oligarquía con sede en el país yanqui hoy comandada por Elon Musk y sus congéneres y competidores, magnates de Wall Street, de Silicon Valley y alrededores que tienen como su mascarón de proa a Trump, mezcla de poderoso y marioneta.

 

Milei entra de lleno en lo que el psicoanalista alemán Wilhelm Reich llamó “mentalidad de sargento”: suboficial sumiso con sus amos oligarcas globales y despiadado con quienes nos considera sus subordinados, las argentinas y los argentinos.

Milei se somete  y somete.

 

Es brazo ejecutor de designios tiránicos del Norte rico.

 

Aquí emerge un rasgo que merece ser destacado; veremos.

 

En los 90 el milico golpista carapintada Aldo Rico a lo gallito sentenció: “la duda es jactancia de intelectuales”.

 

Ese barbarismo contradice a toda la filosofía y a toda la ciencia, desde sus albores hasta hoy.

Descartes, no solamente afirmó aquello de “pienso, por tanto, existo” sino algo más importante todavía: la duda metódica.

 

Para conocer, para producir ciencia, hay que dudar de todo lo que se nos presenta a la observación, de todo lo que vemos, oímos o percibimos por los sentidos.

 

Milei, como Aldo Rico, no duda.

Obedece y ejecuta.

 

No dudar es manejarse con certezas, las cuales son siempre engañosas.

La certeza es propia de obtusos, de fanáticos y de todo lo que se deriva de la endogamia rigidizada.

 

Ahí tenemos una característica constitutiva de Milei, de su hermana y de los suyos.

 

Una característica que contradice a las enseñanzas de Sócrates y de Platón, así como de todos los que nos comprometemos con el conocimiento.

Recordemos el aforismo socrático: “sólo sé que no sé nada y eso no sé si lo sé”.

 

Milei y sus circundantes ignoran, ignoran mucho, ignoran casi todo.

 

Considerando a Sócrates, todos somos en gran medida ignorantes: no sabemos todo sobre todo, imposible de materializar tamaña pretensión.

 

Lo preocupante, sumamente grave en un gobernante, es ignorar que se ignora, es no darse cuenta de que se ignora.

 

Sus discursos, muy notorio el de Davos, y sus acciones demuestran que Milei ignora que ignora, Milei no se da cuenta o no sabe que hay muchísimo que no sabe.

 

Así que no se trata de pensar a Milei como si fuera un enigma, un fenómeno disruptivo, una novedad.

 

Milei es la encarnación de lo más primitivo o ancestral, de lo archiconocido, de lo que en cada oportunidad propicia se repite con el fin único de depredar para reactivar una configuración tribal arcaica.

 

Nuestra preocupación principal tiene que ser cómo construir poder para el Pueblo, único modo de alcanzar la democracia de veras.

 

Rubén Rojas Breu

Buenos Aires, febrero 14 de 2025


La significación de la consigna sagrada “La Patria no se vende”

  Rubén Rojas Breu   La significación de la consigna sagrada “La Patria no se vende”   Desde los albores oscuros del gobierno libert...